El príncipe Felipe, duque de Edimburgo, que falleció a los 99 años, diseñó su propio coche fúnebre, un Land Rover en el que trabajó durante 16 años. El coche fue uno de los detalles del funeral real que tuvo lugar este sábado. 

Se trata de un vehículo con chasis y cabina Land Rover Defender TD5 130 modificado que se presentó por primera vez hace dos días, antes del funeral del duque en la Capilla de San Jorge, en el Castillo de Windsor. 

El Defender se fabricó en la fábrica de Land Rover en la localidad inglesa de Solihull y el duque supervisó las modificaciones durante varios años, haciendo los ajustes finales en 2019, año en que cumplió 98 años. 

Entre sus modificaciones, se incluyó que la parte trasera fuera abierta para colocar su féretro y se modificó además el color de la carrocería original a uno utilizado por muchos Land Rover militares, ya que el duque sirvió en la Royal Navy (Marina Real) en la Segunda Guerra Mundial. 

Originalmente, el Land Rover debía transportar los restos del príncipe Felipe los 35 kilómetros que separan el Arco de Wellington, en el centro de Londres, de Windsor, lo que fue descartado para evitar que se reúna una multitud durante el trayecto en medio de la pandemia de coronavirus. 

Los cuatro hijos del duque, los príncipes Carlos, Eduardo, Andrés y Margarita, junto a sus nietos, siguieron al vehículo en la procesión. 

El príncipe Felipe murió en el castillo de Windsor el viernes 9 de abril. Según el Palacio de Buckingham, toda la organización del funeral estuvo en consonancia con los deseos del duque. 

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