Tres empleados de la Embajada rusa en Bratislava deben abandonar Eslovaquia en el plazo de una semana, declaró en una rueda de prensa el primer ministro eslovaco, Eduard Heger.

«De acuerdo con la situación geopolítica actual, así como con motivo de la situación en la República Checa, tres empleados de la Embajada rusa en Bratislava deben abandonar el territorio de Eslovaquia en un plazo de siete días», dijo Heger, quien se negó a responder a las preguntas de los periodistas.

A su vez, la portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, María Zajárova, aseguró que Moscú responderá a la decisión de Bratislava de expulsar a tres diplomáticos rusos.

«Estamos profundamente decepcionados por las acciones inamistosas de Bratislava, que decidió mostrar pseudosolidaridad con Praga en un caso inventado; nuestra respuesta no tardará en llegar», dijo Zajárova.

A su vez, la Embajada rusa en Bratislava advirtió que Moscú «se reserva el derecho a dar una respuesta adecuada a las acciones de las autoridades eslovacas».

«Es difícil considerar la decisión del Gobierno eslovaco de otra manera sino como un paso que contradice las históricamente buenas relaciones entre los pueblos de nuestros países», dice la nota de la misión diplomática.

Asimismo, la Embajada rusa señaló que las acusaciones contra sus empleados de estar involucrados en cualquier actividad ilegal, sobre todo contra Eslovaquia, son absolutamente infundadas.

Anteriormente, el ministro de Exteriores de Eslovaquia, Ivan Korczok, anunció que su país tomaría medidas drásticas en apoyo a la República Checa, que la semana pasada declaró personas non gratas a 18 empleados de la Embajada rusa en Praga.

Además, horas antes el canciller checo, Jakub Kulhánek, afirmó que Chequia reducirá el número del personal de la Embajada de Rusia en Praga hasta el nivel de su misión en Moscú. Los empleados afectados por la medida deberán abandonar el país antes de finales de mayo.

Según los datos de la Cancillería checa, en la Embajada rusa en Chequia ahora trabajan 27 diplomáticos y 67 empleados técnicos, mientras que en la Embajada checa en Rusia, cinco y 19, respectivamente.

El 17 de abril, el Gobierno checo denunció la presunta implicación de la inteligencia rusa en las explosiones que causaron dos muertos en un almacén de municiones en la localidad de Vrbetice, en 2014, y expulsó a los empleados de la Embajada rusa en Praga señalados como presuntos agentes de los servicios secretos de Rusia.

Moscú rechazó todas las acusaciones por «absurdas» y las atribuyó al rumbo antirruso de Chequia que se observa en los últimos años y también a la «mano de Estados Unidos», y a su vez respondió expulsando a 20 diplomáticos checos.

(Sputnik)

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