El 30 de abril de 2019 Venezuela amaneció en medio de una revuelta. Un grupo de militares se alió con la oposición, tomaron tanques y armas de guerra, y desde el distribuidor Altamira, ubicado en el este de la principal autopista del país, grabaron un video llamando al alzamiento contra el Gobierno del presidente Nicolás Maduro. 

La acción fue dirigida por el opositor Juan Guaidó, quien tres meses antes se había autoproclamado presidente interino del país, y Leopoldo López, quien fue liberado ese día en horas de la madrugada en su casa, donde cumplía una condena por incitar a la violencia en las manifestaciones que sacudieron Venezuela en 2014, en las que fallecieron 43 personas. 

Los hechos comenzaron alrededor de las 06:00 hora local (10:00 GMT) y ya para las 15:00 hora local (19:00 GMT), los militares y civiles que participaron se habían refugiado en embajadas, pues el llamado a golpe de Estado había fracasado. 

Dos años transcurrieron desde aquel suceso, que para el politólogo Walter Ortiz, columnista del diario Correo del Orinoco, lejos de consolidar a la derecha pareciera haberla condenado a la división y el debilitamiento. 

«Hay un gran conflicto a lo interno de la oposición y un gran vacío de liderazgo del sector opositor, que sin duda es uno de los aspectos que tienen que ver con esa derrota», expresó Ortiz a Sputnik. 

Para el experto, ese día marcó el punto de inflexión del derrumbe del Gobierno autoproclamado de Guaidó. 

Sin apoyo militar 

Las acciones que ha emprendido la oposición para deponer a Maduro no cuentan con el respaldo de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), y a juicio de Ortiz, allí radica su fracaso, combinado con que en los dos últimos años también ha disminuido el apoyo internacional hacia el sector de la oposición que busca derrocar al presidente. 

El 23 de febrero de 2020, después de la autoproclamación de Guaidó y del reconocimiento por parte de actores internacionales apalancados por el Gobierno de Estados Unidos, varios de Europa y algunos aliados de la región, hubo un intento de hacer ingresar lo que se denominó una especie de ayuda humanitaria por la frontera colombiana, pero eso no fraguó. 

«Detrás de todo ese proceso hubo un intento de llamar a la insurrección a la FANB y eso tampoco fraguó», sostuvo Ortiz. 

Por el contrario, en reiteradas ocasiones la FANB ha expresado su apoyo al Gobierno de Maduro, y ha dicho que no permitirá la injerencia de gobiernos extranjeros que se han aliado a la derecha venezolana para causar la desestabilización en el país. 

«Desde el momento en que piensan a ocurrir sucesos políticos que se convierten en derrotas, se empieza a socavar todo el plan», acotó. 

De esta manera, si bien Guaidó y sus seguidores todavía tienen cierto reconocimiento por parte de quienes los apoyaron hace dos años, la debilidad aumenta cada día, dado que la Unión Europea y Estados Unidos «ya no llaman recurrentemente al Gobierno interino, sino más bien es algo por debajo de la mesa». 

Recursos secuestrados 

Después del intento de golpe de Estado, las denuncias de corrupción contra Guaidó se incrementaron, al punto que el Gobierno lo acusa de apropiarse de recursos de Venezuela en el exterior. 

Según el Ejecutivo, los recursos provenientes de empresas como Citgo, filial de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) en Estados Unidos, o el proveedor de fertilizantes Monómeros en Colombia, así como los intereses generados por los más de 800 millones de dólares depositados en bancos norteamericanos, han sido utilizados por Guaidó y su equipo para impulsar acciones de desestabilización y provocar la salida de Maduro. 

En ese sentido, Ortiz recordó que la oposición cuenta con el respaldo de Estados Unidos para apropiarse de los recursos del país, sin importar el daño que causa a los ciudadanos de la nación suramericana. 

«Si algo ha caracterizado este plan de estos sectores apalancados por el Gobierno de Estados Unidos con medidas unilaterales y sanciones es que han logrado traspasar fondos de la nación, estamos hablando de recursos que han sido secuestrados a Venezuela», afirmó. 

A principios de abril, el Gobierno denunció que la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC, por su sigla en inglés) liberó a la gestión de Guaidó más de 100 millones de dólares en 2020 y que ahora está por liberar otros 53 millones de dólares. 

Con este panorama y a dos años del intento fallido de la derecha, si algo tiene claro el Gobierno de Maduro es que la única vía para llegar al poder en Venezuela es el respaldo ciudadano legítimo que otorga el voto y que la oposición no tiene. 

(Sputnik) 

 

 
 

 
 

 
 

 
 

 
 

 
 

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