La Policía Civil de Río de Janeiro (sudeste) justificó la operación realizada en la favela de Jacarezinho que dejó 25 muertos —un agente de policía y 24 sospechosos—, porque según uno de los responsables del operativo, se trataba de «asesinos».

«Eran criminales, bandidos, traficantes y homicidas, porque ellos intentaron matar a los policías y no hubo más remedio que repeler esa injusta agresión, desgraciadamente lo que nos causa mucho dolor es la muerte de nuestro colega», dijo el subsecretario operacional de la Policía Civil, comisario Felipe Curi, en rueda de prensa.

Según el funcionario, las muertes se produjeron porque los sospechosos opusieron resistencia cuando los agentes entraron en la favela.

Durante la operación, en la que participaron 200 agentes, se incautaron 16 pistolas, 6 fusiles, 1 metralleta, 12 granadas y 1 escopeta.

El dispositivo tenía como objetivo cumplir 21 mandatos de prisión, pero sólo se logró capturar a 3 sospechosos, mientras que otros 3 resultaron fallecidos.

A pesar del elevado número de muertes, el mayor en la historia de Río de Janeiro en una sola operación policial, los agentes remarcaron que hubo mucha planificación antes de actuar.

La operación se realizó después de diez meses de investigaciones de la comisaría de protección al niño y al adolescente, porque pretendía desarticular un esquema de reclutamiento de menores por parte del narcotráfico para todo tipo de crímenes, desde robos y secuestros relámpago hasta asesinatos.

Los policías no respondieron claramente por qué la operación tuvo lugar si desde el año pasado el Tribunal Supremo Federal estableció que las operaciones policiales en favelas durante la pandemia se hicieran solo en circunstancias excepcionales.

Excepcionalidad discutible

El subsecretario de Planificación y de Integración Operacional, comisario Rodrigo Oliveira, aseguró que la «excepcionalidad» es un concepto discutible y que una situación excepcional podría ser el uso de barricadas que los narcotraficantes instalan en las vías de entrada a la favela para impedir el paso a la policía.

Oliveira criticó indirectamente la decisión del Supremo, porque «debido a decisiones de activismo judicial» el trabajo de la policía en algunas regiones se ha visto impedido, lo que en su opinión ha dado alas al crecimiento del control territorial del narcotráfico.

Este policía también criticó a los «pseudoespecialistas en seguridad pública», que según él inventaron la lógica de que cuánto más la policía invierta en inteligencia menor será la reacción violenta del crimen.

«Eso no funciona en las comunidades de Río de Janeiro, donde cuanto más precisa es la información, mayor será la resistencia por parte del narcotráfico», rebatió.

La operación policial de este jueves es la más sangrienta de la historia reciente de Río de Janeiro, y organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch ya están pidiendo explicaciones al Gobierno del estado de Río de Janeiro, que tiene competencia sobre la Policía Civil.

(Sputnik)

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