La caída descontrolada del cohete chino Larga Marcha 5B, cuyos restos finalmente cayeron en el océano Índico en la madrugada de este domingo, ha recibido duras críticas por parte de la NASA, que ha acusado al programa espacial chino de irresponsable por haber permitido el reingreso descontrolado de un cohete tan grande.

En un comunicado, el administrador de la NASA, Bill Nelson, ha reprendido a China al asegurar que «está claro que no está cumpliendo con los estándares responsables con respecto a sus desechos espaciales».

«Las naciones con viajes espaciales deben minimizar los riesgos para las personas y los bienes en la Tierra en la reentrada de objetos espaciales y maximizar la transparencia con respecto a esas operaciones», ha defendido Nelson.

Esto no ha ocurrido así en el caso del cohete Larga Marcha 5B, según la agencia espacial estadounidense.

Tampoco es la primera vez que una nave china queda en el punto de mira de servicios de vigilancia de todo el mundo: en abril de 2018, el laboratorio orbital Tiangong 1, que estaba en desuso desde 2016 y que vagaba sin control, reentró en la atmósfera terrestre sobre el océano Pacífico sur.

Por este motivo, prosigue la NASA, «es fundamental que China y todas las naciones y entidades comerciales con viajes espaciales actúen de manera responsable y transparente en el espacio para garantizar la seguridad, la estabilidad y la sostenibilidad a largo plazo de las actividades en el espacio exterior», concluye.

El ambicioso programa chino tiene previstos hasta once lanzamientos de este tipo entre 2021 y 2022, a fin de completar la construcción de su estación espacial antes del comienzo de 2023.

De esas 11 misiones previstas entre este año y el que viene, cuatro serán tripuladas y otras cuatro serán de carga.

(20minutos)

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