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Colombia ingresa a un club de guerreristas con un largo expediente en destrucción de países (+Otan)
Mayo 30, 2018 - 109 Vistas
La Iguana Google Plus

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La oligarquía de Colombia  está muy orgullosa de ser el primer país latinoamericano en formar parte de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan). Pero ¿tiene razones el pueblo colombiano para estar también orgulloso?

 

Si se hace una revisión de la espeluznante  historia de este organismo internacional, la respuesta es un sonoro no.

 

¿Y tienen razones las naciones vecinas para preocuparse por ese “logro” de Colombia? Visto el expediente de la Otan en materia de injerencia, invasiones, destrucción de países enteros y muerte de millones de civiles, habría que concluir que sí hay razones.

 

Se trata de un club de productores y vendedores de armas que tiene grandes records de intervenciones supuestamente humanitarias con una impresionante estela de muerte y daños materiales.

 

Creada en 1949, en el contexto de la Guerra Fría, su objetivo era disuadir al bloque de países socialistas, que encabezaba la Unión Soviética. En teoría, era una coalición netamente defensiva y de asistencia mutua en caso de que uno de los países fuese objeto de un ataque.

 

La contraparte de la Otan era el Pacto de Varsovia, ente que desapareció con el naufragio de la URSS y la reunificación de Alemania. Algunos analistas pensaron que la Otan también dejaría de existir, pues ya no tenía un adversario de su jerarquía. Pero, por el contrario, lo que hizo fue incorporar algunos de los países que antes pertenecían al otro bloque y comenzar a intervenir en numerosos conflictos internos de países en diversos lugares del planeta, cuando no propiciando tales conflictos y convirtiéndolos en campos de prueba y vitrinas para su industria armamentística. 

 

Algunas víctimas de la Otan

 

Varias naciones han sufrido las consecuencias de recibir la atención de la Otan. Algunas de ellas ya no existen o han quedado sumidas en un caos absoluto.

 

Irak

 

Después del final de la Guerra Fría, tal vez sea Irak el país con el que más se han ensañado los socios de la Otan. En esa nación ha habido más de un millón de muertos, incluyendo 250 mil  mujeres y niños. Las tropas de la alianza, que siempre dicen actuar en nombre de la libertad y la democracia, emplearon en Irak armamento proscrito como las bombas de fósforo blanco.

 

En el caso de Irak es más que conocida la cínica excusa con la que la llamada coalición resolvió invadir: la supuesta existencia de armas de destrucción masiva en poder del Gobierno de Saddam Hussein.

 

Las naciones que actuaron militarmente en ese país no solo destruyeron casi toda su infraestructura, sino que también saquearon sus enormes riquezas en materia de patrimonio histórico y artístico.

 

Antigua Yugoslavia

 

Otra región que sufrió los rigores de las “intervenciones humanitarias” de la Otan fue la antigua  Yugoslavia. Se pusieron a prueba armas terribles prohibidas por las diversas convenciones internacionales sobre la guerra. Por ejemplo, las balas de uranio empobrecido que perforan superficies blindadas y dejan residuos radiactivos letales.

 

Los inclementes bombardeos sobre Serbia, destruyeron las instalaciones defensivas, las industrias militares y también todo el aparato productivo civil, los servicios públicos, la vialidad, el transporte y la infraestructura de salud y educación.

 

Afganistán

 

En Afganistán, el club de guerreristas encabezado por EEUU no solo ha causado miles de muertos y desplazados, sino también la destrucción completa del país, la agudización  de los conflictos entre etnias, diversos brotes de terrorismo y un incremento exponencial de la producción y el tráfico de drogas que han ido a parar a sus mercados naturales: los países de la alianza atlántica. 

 

Libia

 

Una de las intervenciones más abiertamente criminales de la Otan en los últimos años ha sido la ejecutada en Libia, que dejó más de 20 mil muertos y 350 mil refugiados. El país más desarrollado del norte de África quedó dividido y en ruinas, mientras varios de los países de la alianza se dividieron el botín de guerra de sus reservas internacionales.

 

Entre los armamentos infames que son utilizados por las tropas de la Otan en sus operaciones autodenominadas humanitarias, están las bombas de racimo, grandes proyectiles que se abren a cierta altura y dejan caer ristras de  bombas más pequeñas y de diferentes modalidades, como minas antipersonales, granadas de metralla, artefactos incendiarios y de demolición. Muchas de esas bombas afectan a la población civil, incluso después de finalizados los conflictos, pues quedan sin detonar y pueden hacerlo en tiempos de paz.

 

Latinoamérica: Otan vs Tiar

 

En América Latina hubo una amarga experiencia con la Otan, más allá de las muchas intervenciones militares de Estados Unidos. Tal fue el caso del conflicto de las islas Malvinas. En esa oportunidad  se suponía que EEUU sería solidario con Argentina, basándose en la vigencia del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (Tiar), una alianza militar que debía responder solidariamente ante un enemigo extrahemisférico. Pero EEUU fue solidario, pero con su aliado de la Otan, el Reino Unido de Gran Bretaña.

 

El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, ha dicho que Colombia no participará de las operaciones militares de la Otan, sino que recibirá apoyo y asesoría en materia de defensa y estrategia. ¿Se puede creer a estas alturas de la historia que alguien ingrese a un club como ese con la finalidad de conquistar la paz?

 

(LaIguana.TV)