En el distrito de Buenaventura, en el Valle del Cauca, Colombia, las guerrillas, los paramilitares y ahora las bandas criminales hacen de las suyas a diestra y siniestra, implementando contra la población tácticas de terror que incluyen las torturas, los asesinatos y las desapariciones.

En esta ciudad portuaria, la principal del vecino país, se encuentra ubicado un barrio denominado La Playita, poblado por personas afrodescendientes, en su mayoría de escasos recursos.

Esta localidad se ha encontrado por décadas en la línea de fuego del conflicto armado entre la guerrilla y el paramilitarismo. A pesar de las supuestas conversaciones entre el gobierno y los grupos rebeldes, en esta localidad jamás ha reinado la paz.

De acuerdo a un reporte publicado por la DW en Español, a través de su usuario en la red social Twitter, apenas en lo que va de 2021 ya se han cometido 44 asesinatos, 13 desapariciones y más de 8.000 desplazados.

En Buenaventura, por ejemplo, destaca el espacio humanitario Puente Nayero, una zona “protegida” por el Estado. Según el líder social Jhony Viveros, se trata de una calle en la que los habitantes se sienten encarcelados.

“Para nosotros salir a un lado, izquierdo, derecho o como sea, siempre vamos a tener riesgo. Entonces nos sentimos confinados, encarcelados en nuestro propio territorio”, señala.

Los bonaverenses, además, deben convivir con bandas de extorsionadores y con la amenaza de ser reclutados por los sectores en conflicto, sea a la fuerza o por dinero.

Más detalles sobre esta desalentadora realidad en el video adjunto.

(LaIguana.TV)

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