El papa Francisco criticó este martes «un modelo de vida económica y social caracterizado por tantas desigualdades y egoísmos» y «que a menudo no duda en explotar a las personas y los recursos». 

Así lo aseveró en un mensaje al foro de GLOBSEC, con sede en Bratislava, una organización considerada entre las más importantes en Europa Central y Oriental en el área de seguridad y política exterior, y en el que realizó un llamamiento «no sólo a reconstruir lo que había, sino a corregir lo que ya no funcionaba antes de la llegada del coronavirus y que ha contribuido a agravar la crisis». 

«El que quiere levantarse de una caída debe confrontarse con las circunstancias de su derrumbe y reconocer los elementos de responsabilidad», dijo. 

El discurso de Francisco se basó en los verbos ver, juzgar y actuar, y comenzó afirmando: «Veo, pues, un mundo que se ha dejado engañar por una ilusoria sensación de seguridad basada en el afán de lucro». 

«Veo un modelo de vida económica y social caracterizado por tantas desigualdades y egoísmos, en el que una exigua minoría de la población mundial posee la mayoría de los bienes, y que a menudo no duda en explotar a las personas y los recursos», añadió. 

Y continuó: «veo un estilo de vida que no presta el suficiente cuidado al medio ambiente. Nos hemos acostumbrado a consumir y destruir sin reparos lo que pertenece a todos y debe custodiarse con respeto, creando una ‘deuda ecológica’ que pesa sobre todo en los pobres y en las generaciones futuras». 

Sobre el juzgar, llamó a aprovechar «este momento para dar pasos adelante». 

«La crisis que ha afectado a todos nos recuerda que nadie se salva solo. La crisis abre el camino a un futuro que reconozca la verdadera igualdad de todo ser humano: no una igualdad abstracta, sino concreta que ofrezca a las personas y a los pueblos oportunidades reales y equitativas de desarrollo», agregó. 

También instó a actuar porque quien no lo hace «desperdicia las oportunidades que ofrece la crisis». 

«Actuar, frente a la injusticia social y la marginación, requiere un modelo de desarrollo que ponga en el centro a cada hombre y a todo el hombre como pilar fundamental a respetar y proteger, adoptando una metodología que incluya la ética de la solidaridad y la caridad política’», dijo. 

Y pidió «decisiones que conviertan la muerte en vida, las armas en alimento» y que se emprenda «una conversión ecológica». 

(EFE) 

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