En 2020, los fabricantes de la vacuna rusa Sputnik V introdujeron un nuevo método de inmunización contra el COVID-19 mediante la mezcla de vacunas. Este año, el método ha demostrado ser un éxito para los investigadores que utilizaron otros fármacos.

La inmunización heteróloga se ha convertido recientemente en un tema candente para los científicos que están al frente de los programas de vacunación anti-COVID en todo el mundo. En términos sencillos, significa mezclar y combinar diferentes vacunas para conseguir una mejor respuesta inmunitaria y, al parecer, el método funciona.

Un estudio reciente de la Universidad alemana de Saarland, realizado entre 250 personas que recibieron diversas combinaciones de vacunas de Pfizer y AstraZeneca, demostró que la mezcla de diferentes vacunas tiene ciertas ventajas. El objetivo del estudio era ver cuántos anticuerpos aparecían en la sangre de quienes se sometieron a las pruebas, y evaluar la reacción de las células-T protectoras después de que las personas recibieran una combinación de las dos vacunas.

El estudio alemán ha demostrado que la combinación de Pfizer y AstraZeneca, así como una dosis doble de Pfizer han superado a una inyección doble de AstraZeneca. Las personas que se sometieron a los dos primeros tipos de vacunación tenían 10 veces más anticuerpos protectores contra el coronavirus que el último grupo. En cuanto a la formación de las llamadas células-T, los cócteles de vacunas también fueron superiores.

Aunque los principales medios de comunicación de todo el mundo describieron el estudio sobre las revolucionarias mezclas de vacunas como algo totalmente nuevo, en realidad no lo era.

Sputnik V, el primer ‘cóctel de vacunas’ del mercado mundial

Los científicos rusos han estado utilizando el método de mezcla de vacunas desde 2019, cuando el Centro Gamaleya lanzó una inoculación contra el MERS. A la hora de crear su vacuna COVID, los científicos volvieron a confiar en esta tecnología: la primera vacuna del mundo contra el nuevo virus incluía una combinación de dos vectores de adenovirus.

El Sputnik V se administra en así llamado modo de estímulo primario. Al principio, la persona recibe una inyección del vector adenoviral Ad-26, que porta el gen de la glicoproteína S del SARS-CoV-2 de longitud completa. 21 días después, se administra otra dosis, pero esta vez basada en el vector adenoviral Ad-5.

Hay varias razones para la estrategia de la doble inyección. En primer lugar, es posible que el individuo ya haya estado en contacto con uno de los dos tipos de adenovirus en el pasado. En segundo lugar, es casi seguro que es totalmente nuevo para el sistema inmunitario de la persona, lo que hace posible que la vacuna funcione eficazmente. Otra razón es el factor de estímulo, que duplica el efecto positivo de la inyección y refuerza la primera dosis.

Otra razón importante para inyectar dos vectores adenovirales diferentes es la reacción inmunitaria. Utilizar el mismo tipo de adenovirus en dos inyecciones podría hacer que el organismo desarrollara una respuesta inmunitaria contra el vector y lo destruyera cuando se administrara la segunda dosis.

El estudio sobre la seguridad y la eficacia de Sputnik V, publicado por la revista Lancet en febrero de 2021, ha demostrado que «el régimen de vacunación heteróloga de estímulo primario proporciona respuestas inmunitarias humorales y celulares robustas, con una eficacia del 91,6% contra el COVID-19».

The Lancet también ha utilizado el término científico «enfoque de adenovirus recombinante heterólogo» o, simplemente, «el método del cóctel» en relación con la vacuna rusa. El artículo de febrero de The Lancet señalaba que «entre las principales vacunas COVID en desarrollo hasta la fecha, solo la Gam-COVID-Vac (nombre científico de Sputnik V) utiliza este enfoque; otras, como la vacuna Oxford-AstraZeneca, utilizan el mismo material para ambas dosis».

Colaboración pionera en materia de vacunas

Los fabricantes de Sputnik V también fueron los primeros en lanzar una colaboración entre vacunas, a finales de 2020. El equipo del Instituto Gamaleya y el Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF) tendió la mano e inició ensayos clínicos conjuntos con AstraZeneca, centrados en el uso de una combinación de dos vacunas diferentes para aumentar la eficacia de las vacunas AZ del 62,1% al 90%.

Las conversaciones al respecto fueron impulsadas por una oferta que los rusos hicieron a través de Twitter, iniciadas en noviembre de 2020, y en diciembre de ese mismo año se firmó un memorando entre AstraZeneca, el RDIF, el fabricante de medicamentos ruso R-Pharm y el Instituto Gamaleya, facilitando una mayor cooperación entre las empresas.

Aunque los resultados de los ensayos clínicos conjuntos aún no se han publicado, los resultados preliminares ya se consideran positivos. Según el Dr. Debkishore Gupta, consultor de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas del Hospital General Ruby de la India, «la asociación entre Sputnik V y AstraZeneca puede beneficiar enormemente a esta última».

Sputnik es una vacuna contra el nuevo coronavirus, que ya ha recibido la aprobación oficial en 67 países con una población total de 3.500 millones.

Tiene una eficacia probada del 91,6% contra el COVID-19, superior en algunos ensayos recientes, y la campaña de vacunación de Bahréin demostró una eficacia del 94,3%.

Aunque algunos países de la UE, como Hungría, han autorizado el uso de Sputnik V, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y en particular el comité de medicamentos humanos, que comenzó una revisión continua de la vacuna rusa en marzo de 2021, aún no la han aprobado para un uso más amplio en toda la UE.

(Sputniknews)

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