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Manipular es algo habitual, casi inherente a la política. Así que nada tiene de extraño que la oposición lleve una semana manipulando lo dicho por la vicepresidenta Delcy Rodríguez durante la entrevista con José Vicente Rangel. Gajes del oficio.

Algunos lo han hecho de buena fe, si es que se puede llamar así a no haber escuchado con atención y, sin embargo, considerarse autorizado a opinar. Otros, en cambio, manipularon con alevosía, dolosamente y con la creencia de que esa conducta perversa van a obtener algún provecho. Ha sido la técnica de las fake news aplicada a una entrevista. 

Todo el que le haya prestado atención debió haber entendido el sentido que tuvo la palabra venganza en sus declaraciones. Y ese fue un sentido diametralmente opuesto al que llevan una semana dándole. Ella parafraseó el poema “Mi venganza personal”, del nicaragüense Tomás Borge, en el que este le explica a quien fuera su torturador durante la dictadura somocista que se vengará de él, pero no pagándole con la misma moneda, sino trabajando para que el mundo sea mejor, para que todos los ciudadanos, incluyendo al torturador y sus hijos, sean libres e iguales.

En ese lugar privilegiado para la observación antropológica que es la red social 

Twitter he visto los comentarios de muchas personas que seguramente ignoran este contexto. Pero también he leído las frases desmelenadas de varios individuos que -estoy seguro- conocen ese poema, y tal vez hasta lo leyeron o lo declamaron de memoria en sus tiempos de comeflores de izquierda, cuando admiraban a los revolucionarios de la tierra de Sandino. Esas personas saben lo que dijo la vicepresidenta Rodríguez y por tanto, saben también que la interpretación que han pretendido convertir en matriz de opinión es contraria a su verdadero mensaje.  ¿Por qué, entonces, pretenden atribuirle un punto de vista que está en las antípodas del suyo? Esa conducta es relativamente explicable en el caso de los políticos, pero cuando la secundan las figuras de la élite ilustrada, ¿no es ese un acto de deshonestidad intelectual?

Operaciones psicológicas

Tratando de entender las motivaciones, podríamos decir que  la oposición no tiene más remedio que dedicarse a estas operaciones difamatorias tan ramplonas porque carece dramáticamente de un mensaje propio, y las propuestas que podría hacerle al país son, en una palabra, impublicables. Además su división -que ya puede considerarse como fragmentación o atomización- los mantiene enfrentados en una pugna interna de la que no brota nada significativo para su propia militancia y mucho menos para la sociedad en su conjunto.

Hilando un poco más fino, es lógico que la derecha pretenda, aunque sea mediante estos peculiares giros de la posverdad, presentar a Delcy Rodríguez como una persona dominada por el rencor. Ella viene de protagonizar, como presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente, uno de los gestos más magnánimos que la Revolución haya realizado en los últimos años: el otorgamiento de medidas sustitutivas de la privación de libertad a casi 80 personas procesadas por delitos de violencia muy graves, cometidos con fines políticos en 2017. 

Para la derecha es necesario borrar ese gesto de la memoria reciente de la gente. ¿Y qué mejor forma de anularlo que trocándolo por la imagen de una perversa mujer, sedienta de revancha?

Ya este tipo de operación la han realizado los líderes e infuencers opositores con el hermano de la vicepresidenta, el ministro Jorge Rodríguez. Ha sido un blanco apropiado por las mismas razones, ya que él ha tenido a su cargo la vocería del gobierno en los procesos de diálogo. La oposición necesita destruir esa imagen de negociador, de dialogante, y sustituirla por la de un ogro intransigente y resentido. Solo que en el caso del exalcalde de Caracas se han topado con un hábil político, ya con mucho recorrido y con la ventaja de su experticia en asuntos psiquiátricos,  cualidades que le han permitido vacilarse la parte y salir airoso. 

Como suele suceder, las fake news dan lugar a bolas de nieve de infundios y terminan sacando lo peor de la gente. De vuelta en el Twitter, una persona que dice ser muy valiente, pero que escribe con seudónimo (¿raro, no?), retuiteó el trino de otra que hizo el siguiente comentario: «El gran error de la IV República no fue ajusticiar a Jorge Rodríguez padre, sino no haber hecho lo mismo con los golpistas del 4 de febrero». Interesante pensar que quien hace una afirmación así, y quien la suscribe al reenviarla a sus seguidores, a la vez condenen «el odio se los Rodríguez»…

Solo para quienes quieran de verdad entender el sentido de lo que dijo la VP el domingo pasado, dejo acá el poema del comandante-poeta Tomas Borge. No necesita explicaciones:

Mi venganza personal será el derecho de tus hijos a la escuela y a las flores.
Mi venganza personal será entregarte este canto florecido sin temores.

Mi venganza personal será mostrarte la bondad que hay en los ojos de mi pueblo.
Implacable en el combate siempre ha sido
y más firme y generoso en la victoria.

Mi venganza personal será decirte
buenos días, sin mendigos en las calles
cuando en vez de encarcelarte te proponga
que sacudas la tristeza de los ojos.

Cuando vos – aplicador de la tortura-
ya no puedas levantar ni la mirada
mi venganza personal será entregarte
estas manos que una vez vos maltrataste
sin lograr que abandonaran la ternura.

Y es que el pueblo fue el que más te odió
cuando el canto fue lenguaje de violencia
pero el pueblo hoy -bajo de su piel
rojinegra- tiene erguido el corazón.

(Clodovaldo Hernández / LaIguana.TV)

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