Gustavo Ferrin (Caracas, 1982) es conocido internacionalmente por su nombre artístico: Reke o Rekeson. Así se hizo famoso en su Venezuela natal en la década de los 90. Eran los años del hip-hop de MC Hammer, Kris-Kross y The Beastie Boys en EEUU, pero se trataba de una música marginal y que no había traspasado las fronteras latinoamericanas.

Fue Reke el primero en empaparse de este estilo innovador, que reivindica una cultura callejera con letras combativas y de denuncia social. El cantante fue el precursor del rap en Venezuela y su éxito llegó a todos los rincones del continente latinoamericano.

En esta entrevista exclusiva en Sin Tapujos con nuestra corresponsal Esther Yáñez, el venezolano reconoce cómo la música le salvó la vida porque «ha sido como una película. He pasado muchas cosas que no le pasan a la gente común». El rapero describe en esta charla íntima algunos de los episodios más difíciles de su vida y que marcaron su trayectoria profesional. Recuerda cómo fue un niño maltratado por su padrastro, cómo su madre lo abandonó en Colombia lejos de ella o cómo le han disparado varias veces. «Una vez me pusieron una pistola en la cabeza y me jalaron el gatillo, pero no salió. La gente en el barrio puede perder la vida por nada», explica.

Reke es originario de Catia, uno de los barrios más populares y peligrosos del oeste de Caracas, donde según cuenta, no había muchas oportunidades de futuro para los jóvenes como él. El artista creció pensando que nunca pasaría de los 30 años porque a todos sus amigos los habían matado cuando apenas eran unos adolescentes. «En el barrio puedes perder la vida por nada», asegura.

Precisamente, son todas esas experiencias traumáticas las que hicieron de sus letras canciones muy profundas y marcadas por sus vivencias personales. Y, aunque al principio asegura que le miraban «como a un loco» por su estilo innovador, en seguida se hizo famoso y se convirtió en un referente internacional del rap: «Todos los chamitos del barrio venían a mi casa a que les enseñase el freestyle». Reke se convirtió en la voz de toda una generación que no sabía cómo expresar su problemática y sus deseos.

Veinte años después, triunfa en España con su último disco: Tranquilandia, donde suma a sus letras de denuncia social habitual su propia historia de emigración y nostalgia: «Yo me muero por volver a Venezuela».

(Sputniknews)

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