El presidente electo de Perú, Pedro Castillo, que este miércoles rendirá protesta de su cargo, enfrentará el gran reto de despejar inquietudes en un país profundamente polarizado y golpeado por la crisis generada por la pandemia de la Covid-19.

El profesor rural de 51 años de edad asumirá la presidencia para el quinquenio 2021-2026 en una ceremonia que será atestiguada por varios gobernantes de la región, entre ellos los de Argentina, Chile y Ecuador, así como por el rey de España, Felipe VI.

De igual manera, la asunción de Castillo ocurrirá el día en que Perú celebra el bicentenario de la proclamación de su independencia.

Relación con el Congreso

Castillo tendrá como una de sus primeras pruebas la de forjar consensos con un Congreso (unicameral) que estará dirigido en su primer año por diputados opositores al poder Ejecutivo.

La mesa directiva del parlamento estará presidida por la abogada María del Carmen Alva, de la centrista Acción Popular (AP), y que recibió el apoyo del partido Fuerza Popular, de la candidata presidencial derrotada Keiko Fujimori.

Castillo deberá demostrar sus capacidades negociadoras con el poder Legislativo, debido a que una de sus principales promesas de campaña fue la de redactar una nueva Constitución nacional, para lo que requiere se apruebe un llamado a una asamblea constituyente.

Por lo pronto, Alva tendió su mano a Castillo, después de que el lunes, cuando fue elegida presidenta del Congreso, expresó su disposición “para trabajar junto al gobierno, en el marco del diálogo respetuoso, para que juntos enfrentemos los retos presentes y futuros del país».

«Terminemos con el conflicto de poderes, respetemos las competencias del Ejecutivo del mismo modo que el gobierno debe respetar nuestras competencias, defenderemos el fuero parlamentario», manifestó.

Y es que el último quinquenio estuvo marcado por el permanente enfrentamiento entre ambos poderes, que dejó un saldo de tres  presidentes y un parlamento caídos.

País polarizado

Castillo, ya como presidente de la República, debe asumir el desafío de conciliar un país marcadamente polarizado.

El profesor de primaria, que llegó al poder de la mano del progresista partido Perú Libre, es apoyado por poco más de la mitad del país, mientras que el resto no lo avaló en las urnas.

El mensaje del inminente mandatario el lunes 19 de julio, cuando fue declarado formalmente presidente electo, tras más de un mes de celebrada la segunda vuelta electoral, fue un llamado a la unidad nacional.

“Ha llegado el momento de llamar a todos los sectores de la sociedad para construir unidos, en este Bicentenario, un Perú inclusivo, un Perú justo, un Perú Libre. Sin discriminación y por los derechos y todos y todas”, escribió ese día en su cuenta de Twitter.

Crisis y pandemia

Castillo debe asumir como una prioridad de su Gobierno el dictar políticas públicas que impulsen la recuperación económica, después de que el país se sumió en una crisis como consecuencia de la pandemia del coronavirus SARS-CoV-2.

Asimismo, una tarea igual de importante es avanzar en el plan de vacunación contra la Covid-19.

«La responsabilidad de comprar las vacunas no la tiene Castillo. El actual Gobierno de transición ha asegurado vacunas para todos los peruanos. Sin embargo, deberá administrarlas y asegurar que lleguen a todos los puntos del país, teniendo en cuenta que Perú es el país con más muertos per cápita del mundo», comentó el periodista local Marco Sifuentes entrevistado por el medio elDiario.es.

Castillo, por último, tiene cinco años para desaparecer enigmas y temores, causados en gran parte por una campaña impulsada por sectores empresariales que lo acusan de “comunista”.

(teleSUR)

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