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Venezuela fue tema de campaña en México y seguirá siéndolo con AMLO como presidente
Julio 2, 2018
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Venezuela fue un tema en la campaña electoral mexicana y lo seguirá siendo ahora que la mayoría eligió a Andrés Manuel López Obrador (AMLO) como presidente.

 

Durante la campaña, AMLO tuvo que enfrentar, igual que muchos otros candidatos en América Latina y otras naciones, las arremetidas de la derecha que, utilizando el caso de Venezuela, pretendieron desprestigiarlo.

 

Esto continuará, según todos los pronósticos, durante el período de cinco meses que pasará López Obrador como presidente electo (asumirá el 1 de diciembre). Y, por supuesto, lo acompañará a lo largo de su Gobierno, dependiendo de qué políticas ponga en marcha.

 

Nada nuevo para AMLO

 

Para López Obrador no fue una experiencia nueva. Le habían aplicado la misma táctica en 2006 y 2012, ocasiones en los que resultó derrotado, en medio de fuertes sospechas de fraude electoral. El uso de Venezuela como elemento de perturbación fue reconocido en un reciente artículo por el escritor y libretista de telenovelas venezolano Alberto Barrera Tyszka, en la edición en español del diario estadounidense The New York Times.

 

“Andrés Manuel López Obrador lo conoce mejor que nadie. Ha tenido que lidiar con la presencia de Chávez demasiadas veces. En la campaña electoral de 2006 tuvo que enfrentar una estrategia publicitaria que, asociándolo al difunto presidente venezolano, lo señalaba como ‘un peligro para México’. En las elecciones de 2012 también pasó lo mismo. Se hizo famoso un volante, distribuido por todo el país, donde aparecían los dos líderes, casi a punto de beso, con la curiosa leyenda ‘Por fin juntos’. Esta vez, nuevamente, han aparecido propagandas que comparan a AMLO con Chávez. Y, al igual que en las dos contiendas electorales anteriores, no ha faltado alguna denuncia que sostiene que la campaña del tabasqueño es financiada por el Gobierno de Venezuela”, escribió el articulista.

 

Basándose en las encuestas, Barrera Tyszka advertía que todo parecía indicar que “la mayoría de los mexicanos ya no le temen al fantasma de Hugo Chávez”. A renglón seguido se preguntaba ¿qué falló esta vez? , y se respondía con unas preguntas retóricas: “¿Acaso el fracaso de los Gobiernos del PRI y del PAN ha sido más poderoso que el temor a la supuesta izquierda radical? ¿La invocación al virus del populismo ya no tiene ningún efecto? ¿Por qué el trágico ejemplo de Venezuela ya no funciona como amenaza? ¿O es que, en realidad, finalmente, AMLO y Chávez no se parecen tanto, no son la misma cosa?”.

 

Esfuerzos perdidos

 

Durante la campaña, innumerables analistas y comentaristas de la misma tendencia política que Barrera Tyszka intentaron por todos los medios asustar al electorado con el mismo argumento de 2006 y 2012, ahora repotenciado por la situación económica que vive Venezuela. En los diarios, páginas web, blogs y rede sociales del aparato hegemónico abundaban los materiales en los que se decía que, pese a su empeño en desmentirlo, AMLO es simpatizante del Gobierno venezolano, del de Cuba y hasta del de Corea del Norte.

 

Como prueba del carácter “chavista” de López Obrador, en estas piezas periodísticas se señalaba la similitud de sus puntos de vista con los de la Revolución venezolana en el tratamiento a las transnacionales, el libre comercio y los programas sociales.

 

La maquinaria mediática mundial no escatimó recursos ni adjetivos. La revista estadounidense Time llegó a calificar una victoria de López Obrador como el cuarto mayor factor de riesgo para el mundo 2018. Solo la expansión de China, el recrudecimiento de la Guerra Fría y el proteccionismo de las grandes potencias estaban por delante en la lista.

 

Oposición venezolana en shock

 

Mientras tanto, los dirigentes políticos y mediáticos de la alicaída oposición venezolana han quedado –una vez más- chocados por un acontecimiento internacional. Luego del respiro que para ellos significó la victoria del uribista Iván Duque en la segunda vuelta electoral en Colombia, la de López Obrador la han recibido como un nuevo golpe para la coalición internacional de Gobiernos de derecha alineados contra el de Venezuela, autodenominada Grupo de Lima.

 

Los opositores han tratado de reaccionar señalando que AMLO, cuando asuma el Gobierno (en diciembre) romperá el supuesto consenso contra Venezuela, aunque ciertamente tal consenso no ha existido ni siquiera con la activa participación del Gobierno del conservador Enrique Peña Nieto y de su canciller, Luis Videgaray, uno de los más beligerantes en las instancias de la Organización de Estados Americanos donde se ha intentado sancionar a Venezuela.

 

Otros líderes y analistas han optado por lamentar, de manera desconsolada, la derrota de la estrategia de “rayar” a López Obrador. Algunos han descargado su rabia contra el pueblo mexicano, tachándolo de ignorante y bruto. Otros, por lo visto, van a dedicar sus esfuerzos a explicar todas las tragedias que, según ellos, le caerán encima al pueblo azteca por no haber votado por alguno de los candidatos de la derecha.

 

(LaIguana.TV)