Más de 1.000 millones de personas en el mundo tienen una cuenta virtual registrada para poder manejar dinero desde su teléfono celular. Las monedas digitales con el respaldo de los bancos centrales, como el posible euro digital y el yuan digital, pueden ser una realidad en los próximos años. 

A diferencia de las criptomonedas, como bitcoin y ethereum, estas divisas prometen menor volatilidad y mayor seguridad. Además, contarán con el apoyo de sus respectivas instituciones monetarias, encargadas de velar por la estabilidad financiera. 

¿Cómo sería el euro digital? 

El Banco Central Europeo (BCE) estudia la creación del euro digital bajo el concepto de Central Bank Digital Currency (CDBC, en sus siglas en inglés). 

Desde el organismo con sede en la ciudad alemana de Frankfurt señalan que el euro digital no pretende reemplazar a los billetes y las monedas físicas, sino ser una nueva alternativa. 

Según el BCE, por cada euro digital que se emita, se retirará de la circulación un euro físico. Por tanto, no habrá diferencias entre el valor de ambas monedas, sino que será siempre el mismo. 

La idea es que sería una opción más para que las personas tengan acceso a una forma segura de dinero en un mundo digital en rápida evolución. 

La diferencia entre el euro digital y el euro que actualmente se utiliza en una transferencia, es que el euro digital “podría ser una manera alternativa de realizar los pagos digitalmente sin necesidad de disponer de una cuenta bancaria o tarjeta, que podría permitir utilizar nuevas tecnologías, como blockchain, para disponer de nuevas funcionalidades, como la programabilidad», explica Francisco Maroto, especialista en blockchain del banco BBVA. 

La «programabilidad» consiste en establecer una condicionalidad y que la moneda digital sólo se pueda usar para ciertos usos o cuando se cumplan condiciones predefinidas. 

¿Cuáles son las diferencias entre la moneda digital y las criptomonedas? 

Se trataría de una modalidad digital de dinero de las bancas centrales que es diferente de los saldos en la reserva tradicional o cuentas de liquidación y que depende directamente de la institución, según señala el Banco de Pagos Internacionales (BIS, en sus siglas en inglés). 

A diferencia de las criptomonedas, las monedas digitales con respaldo oficial estarán emitidas de forma centralizada y contarán con respaldo de sus respectivos bancos centrales. 

En cambio la creación vía el minado de criptomonedas la realizan los usuarios. Un proceso radicalmente distinto a la emisión de divisa de un banco central, puesto que los Estados pueden emitir sin un límite mientras que, por ejemplo, la masa monetaria del bitcoin está predefinida y no superará los 21 millones. 

Como las criptomonedas son creadas por los propios usuarios, solo después de la creación de los bloques y su verificación entran nuevas monedas en circulación. A partir de ahí su valor lo marca el mercado. 

Desde un punto de vista económico, las criptomonedas de redes descentralizadas, como bitcoin o ethereum, no están ancladas al valor de una moneda de curso legal, sino que están sujetas al precio que marquen la oferta y la demanda en un mercado especulativo. 

Además, no están respaldadas por una entidad legal que responda en caso de darse problemas técnicos o por fraudes. 

Existen también proyectos de monedas digitales no respaldadas por bancos centrales pero sí por corporaciones sujetas a regulación, como puede ser Libra (ahora Diem), la iniciativa en estudio de Facebook. 

¿Cuáles son las características de las monedas digitales? 

Para emitir una moneda digital respaldada por bancas centrales (CBDC), el Banco Internacional de Pagos (BIS) enumera varias características que hacen de este tipo de divisas una plataforma alineada con los objetivos de estabilidad financiera que rigen las instituciones monetarias internacionales. 

Los puntos más destacados de estas monedas, según el BIS, son: 

La conversión y el valor será la misma que con el dinero físico y se evitará la volatilidad. 

Serán aceptadas y estarán disponibles para todo tipo de transacciones online y offline las 24 horas del día de los siete días de la semana. 

El costo será bajo y casi nulo en los momentos de creación y distribución final del dinero. 

Constituirán en todo momento una red segura y resistente ante posibles ciberataques, caídas de los sistemas o disrupciones del mercado financiero. 

Podrán ser operables entre diferentes sistemas bancarios. 

Serán monedas robustas y legales gracias al respaldo de un banco central. 

Expansión rápida y para qué sirven 

Según datos del FMI, las monedas digitales que se están probando o que se emitan, involucran a por lo menos 110 países.  

Los ejemplos van desde el «dólar de arena» de las Bahamas, que ya está en uso, hasta el proyecto piloto «eCNY» (yuan digital) del Banco Popular de China, hasta países como EEUU, donde aún se están estudiando los beneficios y los inconvenientes de un dólar digital. 

Estas monedas triplicaron su monto en el primer semestre de este año, al pasar del equivalente de 25.000 a 75.000 millones de dólares, mientras que las criptomonedas se duplicaron, al subir de 740.000 millones a 1,4 billones de dólares. 

La adopción de monedas digitales es global. Las cuentas en eMoney están creciendo mucho más rápidamente en los países de ingresos bajos y medianos que en los ricos. África, en particular, está liderando el camino. 

En el más reciente documento de investigación del Fondo Monetario Internacional, Para que la revolución del dinero digital sea para todos, se destaca que la oportunidades que se presentan con esta innovación monetaria son inmensas. 

Indica que un artesano puede recibir pagos de forma más barata, posiblemente de clientes extranjeros, en un instante. O un gran conglomerado financiero puede liquidar las compras de activos de manera mucho más eficiente. 

También explica que los amigos pueden dividir las cuentas sin llevar dinero en efectivo o las personas sin cuentas bancarias pueden ahorrar de forma segura y crear historiales de transacciones para obtener microcréditos. 

La promesa es que los pagos serán más fáciles, rápidos, baratos y accesibles, y que cruzarán fronteras rápidamente. Estas mejoras podrían fomentar la eficiencia y la inclusión financiera. 

Riesgos y oportunidades 

El FMI planteó que existe una revolución del dinero digital, que su uso se potenció a partir de la pandemia y que la velocidad de las transformaciones debe aprovecharse para generar beneficios para las economías. 

Al mismo tiempo advierte los riesgos a nivel de cada país y para el conjunto de la arquitectura financiera internacional. 

El desafío de la moneda digital es que el sistema monetario internacional debería permanecer estable y eficiente. 

Tiene que diseñarse, regularse y proporcionarse para que los países mantengan el control sobre la política monetaria, las condiciones financieras, la apertura de la cuenta de capital y los regímenes cambiarios. 

Para ello los sistemas de pago deben integrarse cada vez más, no fragmentarse, y deben funcionar para que entre los países se reduzcala brecha digital. 

China tomó la delantera 

La carrera por el liderazgo de las divisas digitales ya ha comenzado y, tanto Europa como China, quieren tomar la delantera e impedir que las criptomonedas no reguladas sean el actor principal del mundo de los pagos digitales. 

Hace un par de semanas, China presentó un documento oficial con los detalles del avance y de los próximos pasos para impulsar el yuan digital. 

En Progress on Research and Development of E-CNY in China se expone la planificación de largo plazo de la potencia asiática para poder aprovechar las nuevas tecnologías y darle una dirección a la digitalización del dinero.  

China no sólo tiene limitado el intercambio de criptomonedas, sino que avanza a paso firme para desarmar el negocio de minería de bitcoin instalado en el país. Hasta el año pasado concentraba cerca del 75% de esa actividad. 

Esta estrategia de prohibir el uso y la producción de monedas digitales privadas no es el punto más importante y posiblemente tampoco el más interesante. China se destaca, en realidad, porque es el pionero en el desarrollo de su moneda digital. 

Casi la mitad de la población no usa dinero efectivo en ninguna transacción y cerca de 70% de las transacciones se realizan a través de medios de pago electrónicos. 

China garantiza con su moneda digital las mismas propiedades de los billetes (medio de cambio, unidad de cuenta y reserva de valor), al tiempo que se agregan otras innovaciones. Los turistas que lleguen a China tendrán la posibilidad de descargarse una billetera para poder usar yuanes digitales. 

El yuan digital, por ahora, se concentrará en los pagos minoristas del mercado interno chino, aunque tiene preparadas funciones para interoperar con redes de otros países para facilitar los pagos transfronterizos. 

Cada uno de los pasos acelerados de expansión de las monedas digitales va conformando lo que, algunos expertos, ya se definen como la revolución financiera del siglo XXI. 

(Sputnik) 

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