Desde aquel 10 de julio cuando la Argentina quemó los libros y dio el batacazo ganando la Copa América en el mismísimo Estadio Maracaná que se esperaba esta revancha. Incluso, el partido se vivía con gran expectativa en Europa, a pesar de la fecha FIFA que se disputó en el Viejo Continente. Pero las cosas no salieron como todos esperaban. Lo sabido, en apenas cinco minutos de juego, un funcionario de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria del Brasil interrumpió en el campo de juego del Neo Química Arena de San Pablo lo que motivó la suspensión del partido. Y, a partir de allí, se vivieron momentos de confusión y tensión.

El hombre de la Anvisa argumentaba que debía detener al arquero Martínez, Romero, Buendía y Lo Celso porque habían incumplido un protocolo de aislamiento antes de ser deportados. Por ese motivo, los jugadores argentinos abandonaron la cancha comandados por el capitán Lionel Messi quién caminó por el túnel acompañado de su amigo Dani Alves.

Unos minutos después, se dio una situación algo bizarra, o al menos inesperada. Messi regresó al campo de juego, pero no vestía su camiseta, sino la pechera oficial de un fotógrafo del partido.

Con ese look inesperado, Messi mantuvo una tensa charla con su sus pares brasileros, su DT Tité y Juninho Pernambucano:

-Nos vamos -avisó Messi.

-Lo hicieron de una manera equivocada, pero avisaron antes que los jugadores estaban informados -replicó Juninho Pernambucano.

-No nos avisaron. Hace cuatro días que estamos acá. Hubiesen venido el primer día y no así -lo interrumpió el capitán.

En medio de la tensión que se vivía y la incertidumbre por no saber qué posición tomaría Conmebol ante la suspensión del partido y la posible quita de puntos, se generó un momento simpático. Es que, cuando se formó un nuevo grupo en el pasillo del estadio, Paulo Dybala observó que el capitán del equipo llevaba una pechera extraña y se alejó del grupo para verlo desde atrás. Cuando vio que en su espalda se leía, «Foto», el jugador de la Juve no pudo contener la risa. 

La situación no tardó en generar miles de memes. Y, cómo siempre, inspiró la viveza criolla. Es que, unos minutos después, una publicación de Mercado Libre ofrecía una pechera similar a la de Messi por cinco mil pesos.

Lo que falta ahora es el final de la historia. Y no hablamos de lo que decidan FIFA y Conmebol respecto del partido. Sino saber quién fue el fotógrafo que le dio la pechera a Messi. Si es que hubo cambio de camisetas y se llevó la 10 más buscada o simplemente fue un obsequio para el capitán argentino.

(Clarín)

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