El editor en jefe del Global Times, diario oficialista chino, Hu Xijin, escribe: «Solo podemos hablar con Estados Unidos con fuerza y ​​acciones. (…) Mi conclusión es que la fuerte fuerza militar, especialmente la nuclear estratégica, ha hecho que Estados Unidos sienta un profundo temor de enfrentar a China».

«Lo que realmente teme Estados Unidos son las armas nucleares de China y Rusia», agrega el editor. En los últimos meses se ha difundido que el Dragón construye silos nucleares en una dimensión y velocidad que el jefe del Comando Estratégico de Estados Unidos, Charles Richard, definió como «impresionante», aunque admitió que esa palabra puede ser insuficiente

En el mismo sentido, Global Times recuerda que días atrás el general John E. Hyten, vicepresidente del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, dijo: «Nuestro objetivo debe ser nunca ir a la guerra con China, nunca ir a la guerra con Rusia. Porque ese día es un día horrible para los Estados Unidos», porque sería «un día horrible para nuestros países».

En esa apreciación coincide además el almirante estadounidense retirado y exjefe del Comando del Pacífico de EEUU, Harry Harris, quien dijo que «es muy importante que hagamos todo lo posible para evitar una escalada y una guerra abierta» con China.

De modo que el sentimiento de superioridad estadounidense se vino abajo, completamente, y lo ha hecho en el terreno militar, en el cual se suponía que mantenía un amplia superioridad que avalaba su autoestima.

El diario chino critica las permanentes provocaciones de EEUU en el entorno de Taiwán y en el Mar del Sur de China, situación que ha provocado que «la hostilidad estratégica de los dos países ha seguido aumentando y su confianza mutua se ha reducido a casi cero». Esta es la raíz de la rápida modernización y expansión del arsenal nuclear del Dragón.

La situación se ha tornado más dramática porque China decidió responder con la misma moneda, al desplegar una flotilla del Ejército Popular de Liberación cerca de las costas de Alaska, en torno de las islas Aleutianas. Entre las cuatro naves había dos destructores, los Tipo 055 Nanchang y el Tipo 052D Guiyang, dos de las más modernas naves chinas.

Los medios chinos han dicho que se trata de «una contramedida y una señal contra EEUU por sus acciones hegemonistas», porque los buques de guerra del Pentágono «han estado haciendo frecuentes provocaciones cerca de China en nombre de la libertad de navegación y ahora podrían sentirse un poco incómodos al ver a los buques de guerra chinos en sus puertas».

Lo cierto es que China se mueve con gran soltura y firmeza, no le está temblando el pulso y se arriesga incluso a recibir represalias, a las que parece no temerle. Esta firmeza y aplomo tienen sus raíces en la convicción de que el Dragón marcha por delante del Águila en rubros importantes, quizá decisivos en los próximos años.

El 20 de julio salió de la línea de montaje el sistema de transporte de levitación magnética (maglev) más rápido del mundo, capaz de alcanzar una velocidad de 600 kilómetros por hora, desarrollado íntegramente por los ingenieros chinos en Qingdao. El tren construido por la China Railway Rolling Stock Corporation viaja al doble de velocidad que los trenes de alta velocidad europeos, aunque todavía empata con Japón.

Pero ya están planificando los próximos pasos. «China Aerospace Science and Industry Corp inició una investigación sobre trenes de ultra alta velocidad en agosto de 2017. Se espera que la velocidad más alta diseñada por la compañía para estos trenes supere los 1.000 kilómetros por hora», asegura Global Times.

Estos trenes viajarán bastante más rápido que los aviones comerciales, con la ventaja adicional de que transportan muchos más pasajeros.

Más datos. China está trabajando ya en las redes 6G, cuando EEUU aún va muy por detrás en la 5G. «Huawei Technologies ha presentado sus planes 6G, diciendo que su objetivo es lanzar productos 6G alrededor de 2030, escribió recientemente el presidente rotatorio de la compañía, Eric Xu Zhiju, en una señal de la resistencia de la compañía después de una prohibición hace un año en Estados Unidos», publicó Global Times el 13 de setiembre.

Según los especialistas chinos, las sanciones de EEUU a la compañía le causaron apenas una «herida superficial», razón por la cual la compañía está bien posicionada para continuar liderando en la próxima generación de 6G.

El presidente de la compañía señaló en el prefacio de un libro reciente que «6G tiene un entorno tecnológico más complicado que 5G, y es probable que el impacto provenga de múltiples tecnologías como la computación en la nube, blockchain y big data». Dijo que Huawei «comenzó a invertir en investigación de 6G en 2017, cuando estaba impulsando la comercialización de 5G».

El objetivo de China, siempre según Global Times, consiste en que «para 2035, la capacidad de innovación en la investigación básica de transporte y aplicaciones se mejorará por completo, y las tecnologías clave se lograrán independientemente de otros países».

A mi modo de ver, este es el aspecto fundamental y no los mentados silos nucleares que tanto molestan al Pentágono. Dos aspectos tienen especial relevancia.

La capacidad de innovación y de creatividad de China se han despegado notablemente de EEUU y del resto de las naciones industrializadas. Aquí reside el secreto de su permanente desarrollo, de la producción de nuevos productos con tecnologías avanzadas y, sobre todo, la confianza y la serenidad que muestra ante las provocaciones de EEUU.

La segunda se relaciona con la mirada sesgada de los estrategas de EEUU. Creen que la clave de la de una nación está en las armas, pero olvidan que durante la primera mitad del siglo XX, en su caso estuvo en su industria y en la capacidad de innovación. Desde que se convirtió en imperio y la línea la empezó a marcar el Pentágono, todo se apuesta a lo militar, olvidando que las sociedades crecen y decaen por factores sociales, culturales y económicos.

(Sputniknews)

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