La Policía del estado brasileño de Río de Janeiro informó este lunes que realiza operativos en la ciudad de Niteroi para intentar capturar a dos hombres armados con fusiles que el domingo secuestraron un helicóptero en un intento de rescatar a un preso en una cárcel de máxima seguridad.

Los sucesos ocurrieron este domingo y fueron denunciados por el piloto de una empresa privada que ofrece vuelos en helicópteros y dijo haber sido rendido en el aire por dos pasajeros armados con fusiles que querían obligarlo a aterrizar en el patio de una penitenciaria de Río de Janeiro.

El rehén, que por casualidad también trabaja como piloto de la Policía Civil, aseguró que, bajo la mira de los fusiles, realizó maniobras arriesgadas en el estacionamiento de un cuartel de la Policía Militarizada para obligar a los secuestradores a desistir del plan.

Dijo igualmente que llegó a soltar el comando del helicóptero para forcejear con sus secuestradores y que, al percibir que difícilmente lo convencerían de ir hasta el presidio, los dos hombres le pidieron que los llevara hasta una favela en la vecina ciudad de Niteroi, en donde saltaron antes de que el aparato aterrizara y huyeron.

Los secuestradores querían que el piloto aterrizara en uno de los patios del Complejo Penitenciario de Bangú, en la zona oeste de Río de Janeiro y que agrupa varias cárceles, incluso de máxima seguridad, pero no llegaron a mencionar el nombre del preso que pretendían ayudar a huir.

Como el complejo penitenciario es vecino de un Batallón de la Policía Militarizada, el piloto se acercó a la cárcel como le exigían sus secuestradores, pero a último momento desvió el vuelo y se dirigió hacia la instalación policial en donde hizo varias maniobras peligrosas tanto para asustar a sus pasajeros como para intentar llamar la atención de los uniformados.

Según la Policía, los secuestradores contrataron un vuelo para trasladarlos el domingo desde Río de Janeiro hasta el vecino balneario de Angra dos Reis y dijeron que volverían el lunes.

Sin embargo, ya en la tarde del domingo, se comunicaron con la empresa de helicópteros y dijeron que querían anticipar el regreso y volver a Río de Janeiro inmediatamente.

Como el piloto que realizaría el vuelo se quejó de problemas de salud le pidió a su colega, Adonis Lopes, piloto de la Policía Civil, que lo sustituyera.

Lopes fue a buscar a los pasajeros a un hotel de Angra dos Reis y los mismos embarcaron normalmente, pero a los pocos minutos de iniciado el vuelo cubrieron sus caras con capuchas y mostraron los fusiles y pistolas que llevaban en una maleta.

En ese momento anunciaron el secuestro y su plan de usar el helicóptero para ayudar a un preso a escapar, pero no contaron con que el piloto era policía y que, durante los 50 minutos del vuelo, pondría en riesgo su propia vida para frustrar la fuga.

“Al percibir las maniobras, los marginales agarraron al piloto, que entró en lucha corporal con los criminales. Tras algunos segundos, y percibiendo que el helicóptero caería, dejaron que el piloto reasumiera el control y le pidieron que siguiera rumbo a Niteroi”, según un comunicado divulgado por la Policía Civil.

En declaraciones a la prensa, el piloto admitió que su reacción fue una mezcla de “audacia y estupidez”.

(EFE)

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