El presidente argentino, Alberto Fernández, se dirigió al pleno de la 76 Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en la ciudad de Nueva York. En su alocución, se refirió en duros términos a la necesidad de reconfigurar la arquitectura financiera mundial.

«Llego a este magno foro en momentos únicos de la humanidad, donde enfrentamos una triple pandemia con comunes raíces, la pandemia de la inequidad global, la pandemia del cambio climático y la pandemia del COVID-19», acusó el presidente argentino.

Cargado, simbólico y poderoso, a pesar de enviar un video grabado, fue el primero de los casi veinte minutos que duró la alocución de Alberto Fernández en Naciones Unidas. En la misma, habló de las vacunas contra el SARS-CoV-2 como un bien público mundial, del imprescriptible reclamo sobre las Islas Malvinas, pero también, y he aquí lo novedoso, fustigó al sistema financiero internacional abiertamente.

El tenor de sus declaraciones fue acompañado de paralelismos entre la pandemia y la vulnerabilidad a la que han quedado expuestos millones de personas.

Relación tóxica

Fernández «criticó al Fondo Monetario Internacional [FMI], con quien la Argentina mantiene una negociación en este mismo momento, calificando de ‘tóxica’ la deuda contraída por el Gobierno del expresidente Mauricio Macri [2015-2019], y que tiene en ascuas a la posible reactivación económica del país suramericano», sostiene el analista internacional Federico Villanueva, entrevistado por Sputnik.

Fernández abogó por la creación de un instituto multilateral que medie entre el FMI y los países endeudados con el organismo, para recortar las existentes asimetrías que existen a la hora de sentarse en la mesa a negociar.

«Apuntó en particular contra las calificadoras de riesgo, que funcionan en la órbita privada, pero hacen daños públicos. Una mala nota de alguna de estas calificadoras —las más célebres internacionalmente son Standard & Poor’s, Fitch Ratings y Moody’s—, hace perder el grado inversor y muchísimos millones de dólares, miles de empleos y varios años de desarrollo, a países de renta media y media baja», profundizó Villanueva.

«Deudicidio»

Fernández manifestó que resulta imprescindible la reconfiguración de la arquitectura financiera internacional. «La justicia financiera e impositiva global es tan importante como la justicia climática», subrayó el mandatario.

«Alertó sobre el riesgo de una debacle generalizada de deudas externas de los países en desarrollo. Tildó de ‘tóxico e irresponsable’ y acuñó un nuevo término, el ‘deudicidio’ al crédito otorgado por el organismo presidido en aquel entonces por Christine Lagarde —hoy corrida del ojo de la tormenta y ‘refugiada’ en el Banco Central Europeo— a la Argentina», destacó el analista internacional.

Dicho crédito, con tasas de alrededor del 8% y con «plazos imposibles» —pagos del orden de 19.000 millones de dólares en 2022 — «hizo que de cada 100 dólares que se adeudaba al Fondo Monetario Internacional, 62 correspondiera a la Argentina. Fue el mayor préstamo de la historia del organismo, y fue desembolsado en tiempo récord», agregó Villanueva.

El analista internacional de la Universidad de la República del Uruguay y la Universidad Nacional de La Plata de Argentina, Federico Villanueva advierte que «basta consignar las declaraciones del hoy presidente del BID, Mauricio Claver Carone, en las que manifestó públicamente, y sin tapujos, que el préstamo otorgado a la Argentina, fue facilitado por la Administración de Donald Trump, buscando la reelección de quien el primer mandatario estadounidense consideraba uno de sus aliados ideológicos en el Cono Sur».

¿Y ahora?

Tras las declaraciones de Fernández en la 76 Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, y las toxicidades expuestas por el mandatario, «el tiempo dirá si la comunidad internacional recoge el guante respecto a las propuestas del presidente argentino», consideró el analista internacional.

También está claro que tan altisonantes declaraciones agregan un especial condimento a esa mesa de negociación donde «hace más de un año están sentados, uno frente al otro, el Gobierno de Alberto Fernández, con el ministro de Economía, Martín Guzmán, como principal interlocutor, y del otro, el Fondo Monetario Internacional», precisó Villanueva.

«Por lo pronto, una cosa es cierta, este miércoles 22 de septiembre la Argentina afrontará el primer pago de capital de la deuda contraída por el macrismo. ¿El monto? Nada más y nada menos que 1.885 millones de dólares», profundizó el analista.

Otro dato relevante que nos dejó la intervención del presidente Alberto Fernández: en América Latina y el Caribe, se dedican, en promedio, el 57% de los ingresos por exportaciones al pago de servicios de la deuda externa.

«El pago de capital al FMI, se da en un país que tiene al 57% de sus niños y niñas viviendo en hogares pobres. Una verdadera atrocidad», finalizó.

(sputniknews.com)

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