Antony Blinken, secretario de Estado de los Estados Unidos, aprovechó su asistencia a las Naciones Unidas para fustigar a las autoridades de Cuba por supuestas violaciones a los derechos humanos que, según su versión, se cometieron en contra de manifestantes el pasado mes de julio, reseña AFP.

«Urgimos al gobierno cubano, miembro del Consejo de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, que respete los derechos humanos y las libertades fundamentales del pueblo cubano», manifestó Blinken en el organismo multilateral.

En ese orden, el diplomático se permitió amenazar a la isla, asegurando que «es fundamental que la comunidad internacional alce la voz contra la represión y los arrestos masivos de los cubanos que protestaron», al tiempo que exigió la libertad para quienes, en su decir, permanecen «injustamente detenidos».

A su parecer, los cubanos «merecen una oportunidad de ejercer sus derechos y manifestar sus aspiraciones sin miedo a la violencia o a que sean detenidos» y reiteró que  Washington apoyará a estas presuntas disidencias, al tiempo que continuaría presionando a La Habana para que «responda por los abusos de los derechos humanos».

A pesar de las graves acusaciones y de la amenaza que profiriera, el secretario de Estado de Joe Biden no ofreció ningún dato o prueba concreta que permitiera comprobar la veracidad de lo por él asegurado.

Para refrendar su amenaza, Blinken escribió en Twitter que «todos los individuos merecen el derecho a la libertad de expresión» y que si el gobierno de Cuba continuaba «silenciando a los cubanos con prisión y represión», Washington llamaría «a todas las naciones amantes de la libertad en el mundo para que apoyaran el deseo de los cubanos por derechos humanos y democracia».  

Desde 1962, la Casa Blanca mantiene un feroz bloqueo sobre Cuba, que ha acompañado de diversas acciones orientadas a propiciar un cambio de régimen político, hasta ahora, fallidas.

Díaz-Canel y otros altos funcionarios han reconocido que existe descontento en parte de la población por el deterioro de las condiciones de vida que ha causado la imposición de nuevas medidas coercitivas unilaterales al final de la era Trump y que su sucesor se niega a levantar, así como por causa de la pandemia.

Sin embargo, también han denunciado que Washington aprovechó esta situación para avanzar un nuevo plan de cambio de régimen, apoyándose en medios de comunicación y organizaciones no gubernamentales financiadas por Estados Unidos, así como en denuncias sin fundamento relacionadas con violaciones a los derechos humanos y a las libertades ciudadanas.

(LaIguana.TV)

 

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