La princesa Mako de Japón se casó este martes con Kei Komuro, un excompañero de la universidad. De esta manera, al casarse con un varón que no pertenece a la realeza, la princesa abandonó formalmente la familia imperial nipona.

«El registro del matrimonio ha sido entregado en el ayuntamiento por un oficial de la Agencia sobre las 10.00 (1.00 GMT) de este martes», confirmó a Efe un vocero de la Agencia Imperial sobre la boda civil y sin formalismos de la ya exprincesa.

La ley que rige la Casa Imperial japonesa establece que las mujeres no pueden ocupar el Trono de Crisantemo y que si se casan por fuera de la familia real pierden su estatus nobiliario. Actualmente, hay solo tres hombres que pueden suceder al emperador Naruhito: su hermano, el príncipe Akishino (y padre de Mako); su sobrino, el príncipe Hisahito y su tío de 85 años, el príncipe Hitachi.

El casamiento de Mako reavivó en el país el debate sobre las leyes sucesorias. De acuerdo a una encuesta realizada este año por la NHK -la empresa de radiodifusión pública de Japón- la mayoría del pueblo nipón está de acuerdo en dejar atrás la tradición y acepta tener un emperador o emperatriz de la línea materna para asegurar una sucesión estable. Sin embargo, las élites y el primer ministro, Fumio Kishida, son partidarios de mantener las leyes vigentes.

Mako conoció a Komuro cuando ambos estudiaban en la Universidad Internacional Cristiana de Tokio en 2012 y anunciaron su compromiso en 2017. El casamiento estaba planeado para 2018, pero un escándalo mediático que involucraba a una expareja de la madre de Komuro dilató los planes.

La relación de los novios -seguida de cerca por los medios locales- siguió en pie. Komuro viajó a Nueva York en agosto de 2018 para terminar sus estudios en abogacía y volvió a Japón en septiembre de este año para su casamiento. La pareja planea irse a vivir a Estados Unidos.

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