En opinión de la abogada e internacionalista Laila Tajeldini, Estados Unidos secuestró al enviado especial del gobierno de Venezuela Alex Saab –figura que, de acuerdo con lo establecido en la Convención de Viena, goza de estatus diplomático– y pretende revestir el hecho de una «forma jurídica».

En entrevista concedida al periodista Clodovaldo Hernández para su programa Cara a Cara, producción exclusiva de LaIguana.TV, la experta recordó que en diversas ocasiones, Washington ha utilizado «su sistema jurídico en función de sus objetivos políticos».

Tajeldini sostiene que esto ya sucedió en el caso de los denominados «cinco héroes cubanos» o, más recientemente, con Meng Wanzhou, directora ejecutiva de la empresa china Huawei, que en 2018 fue detenida en Canadá bajo supuestas acusaciones de fraude y enfrentaba un proceso de extradición hacia los Estados Unidos, antes de ser liberada por medio de una operación de «canje», como también ocurrió en el caso de los cubanos.

Con Alex Saab, detalló, el país norteamericano se valió de Cabo Verde –al que calificó como «Estado satélite»– para romper con lo establecido en el Derecho Internacional y privar ilegítimamente de libertad al empresario colombo-venezolano, bajo acusaciones de lavado de activos por el orden de los 350 millones de dólares que, como demostró una investigación independiente adelantada por Suiza entre 2018 y 2020, carecen de fundamento.

«Ahorita Estados Unidos lo lleva nuevamente para juzgar dos veces ese mismo hecho. No es que Ginebra es un tribunal internacional (…), pero sí podemos decir es que esas investigaciones, si había buena voluntad,  se podían haber acercado a las autoridades de Estados Unidos, siendo Suiza un país aliado», detalló.

Alex Saab, blanco político por sortear bien las sanciones

Desde su punto de vista, los funcionarios estadounidenses habrían puesto en la mira al empresario, en función de su buen desempeño en la provisión de alimentos destinados los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), un programa implementado por el gobierno del presidente Nicolás Maduro para paliar los efectos de las medidas coercitivas unilaterales e ilegales que Estados Unidos ha impuesto progresivamente sobre Venezuela desde 2016.

«El Estado se apoyó de diferentes personas, pero especialmente (…) de Alex Saab, que empezó a llevar un trabajo tan bueno, que luego el Estado, en 2018, lo trae como enviado especial», adujo la especialista, una información que agentes de inteligencia estadounidenses habrían utilizado para hacer de Saab un objetivo orientado a presionar al gobierno de Venezuela. Tras esto, indicó, habría estado la decisión de secuestrarlo en Cabo Verde y luego «extraerlo» a territorio de Estados Unidos.

En función este panorama, Tajeldini considera improbable que el enviado especial de Venezuela obtenga un juicio justo en los Estados Unidos, empezando porque el juez a cargo de la causa, John O’Sullivan, «incluso antes de que llegara Alex Saab, decía que había que perseguir a todo aquel que intentara saltar las sanciones que impusiera Estados Unidos», a pesar de que está suficientemente establecido que cualquier medida coercitiva unilateral impuesta por un Estado soberano a otro Estado soberano «son ilegales».

Adquirir protagonismo en la mesa de diálogo: el interés oculto de EEUU

La también internacionalista considera que Washington apostó por la «extracción» de Saab de suelo caboverdiano en este momento, porque «quiere agarrar un total protagonismo en esta mesa de diálogo que se está instalando sobre Venezuela».

En ese orden, recordó que el primer mandatario está al corriente de esta situación, puesto que públicamente aseguró que sabía que en las conversaciones de México, en realidad estaba conversando con Estados Unidos y no con las oposiciones agrupadas en la así llamada Plataforma Unitaria, porque es este país quien realmente mueve los hilos de estos grupos políticos.

«Estos jefes tomaron el protagonismo (…), extrayendo y utilizando a uno de los miembros principales de esta mesa de diálogo como un punto de negociación para Estados Unidos obtener objetivos políticos», alegó.

Empero, a pesar del oscuro panorama, Tajeldini piensa que aún «está por verse» si el gobierno estadounidense conseguirá esta vez esos «objetivos políticos», dado su historial de fracasos en la materia en cuanto a Venezuela se refiere.

«No queda duda que la aprehensión contra el diplomático Alex Saab, es una aprehensión netamente política, que tiene un objetivo político que está al margen del Derecho Nacional e Internacional y violenta toda normativa», sentenció.

Para Laila Tajeldini, el equipo de abogados a cargo de la defensa de Saab en los Estados Unidos se está enfocando en resaltar su condición de diplomático, pese a que en ese país, algunos tribunales que «parece que se está tomando la atribución (…) de ratificar efectivamente si un funcionario es diplomático o no, cuando eso nada más es una potestad que tiene un Estado».

No obstante, como se trata de un caso «político», prevé en lugar de liberar de inmediato al enviado especial de Venezuela como estipula el marco jurídico internacional, las instancias judiciales estadounidenses alargarán el proceso todo cuanto sea posible, mientras intentan rebatir la investigación suiza que libró a Saab de la falsa acusación formulada en los Estados Unidos.

La prensa ha demonizado a Alex Saab

La experta considera que la prensa hegemónica adelanta un «proceso de demonización» de Alex Saab, valiéndose del escaso conocimiento de sus acciones que prevalece en la población venezolana, dado que la naturaleza de la labor a la que estaba abocado, requería un perfil bajo y un cierto sigilo.

En su opinión, se trata de una estrategia cuidadosamente estructurada que comenzó con una campaña en contra de los productos que se entregaban en el CLAP, de los que se puso en cuestión su calidad, a lo que siguió un «ataque internacional» hacia las personas «que estaban haciendo posible» que los alimentos llegaran, según estimaciones, a unos nueve millones de hogares.

A este respecto, señaló que los ataques se focalizaron en «el tema de la corrupción» y, más precisamente, se acusó a quienes se encargaban de negociar estas mercancías, particularmente a Alex Saab, de cobrar sobreprecios y coimas.

«Cuando están haciendo eso, están atacando el CLAP que nos llega a nuestros hogares, están atacando el alimento que llega a Venezuela y uno no puede caer en ese juego (…). Hay que ser bastante claro y decir: estamos hablando de una persona, de un funcionario que ejerció un papel que, en el momento, nadie quería ejercer», adujo Tajeldini.

Esta sería la causa por la cual «Estados Unidos hoy está cobrando esa osadía de Alex Saab, de haber utilizado todo un sistema financiero, una estructura que ya venía utilizando, en función de traer alimentos», medicamentos y hasta combustible a Venezuela, insumos que escasearon a consecuencia del bloqueo.

Levantarse de la mesa de diálogo fue una «respuesta proporcional»

Finalmente, al ser consultada por Clodovaldo Hernández acerca de si tras la extracción ilegal de Saab hacia Estados Unidos, Venezuela debía implementar una suerte de «reciprocidad judicial», encarcelando, por ejemplo, a dirigentes de la oposición sindicados de cometer graves crímenes, Tajeldini afirmó que hasta el momento, el gobierno Venezolano había respondido proporcionalmente, al levantarse de la mesa de diálogo en México, puesto que el representante especial es parte de ella.

De otra parte, insistió en que los medios de comunicación, además de avanzar una demonización contra Alex Saab, paralelamente intentan «victimizar» a personeros de la oposición que, en su decir, «está hartamente demostrado que son los ladrones número uno de los activos de los venezolanos que se encuentran en el exterior y con la complicidad de otros actores internacionales», especialmente de Estados Unidos, «lograron repartírselo entre ellos».

(LaIguana.TV)

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