El presidente francés, Emmanuel Macron, rechazó las insinuaciones de que Rusia es la responsable de los altos precios de la energía en Europa. Su comentario llega luego de que Moscú anunciase que está dispuesta a llenar los depósitos subterráneos de gas en el Viejo Continente para minimizar la escasez y reducir los precios en los mercados. 

«No tengo evidencia de que haya tenido lugar una manipulación de precios y no voy a acusar a nadie. Se trata de relaciones comerciales. No deberían usarse por razones geopolíticas», afirmó Emmanuel Macron en declaraciones al medio Financial Times. 

Cuando se le preguntó si sentía que el gigante de gas ruso Gazprom tenía demasiado poder sobre Europa, el mandatario insistió en que la cuestión «no es si somos demasiado dependientes de una empresa o no, sino cómo creamos alternativas. Y la única alternativa es tener energías renovables europeas y, por supuesto, energía nuclear europea». 

El presidente francés agregó que considera poco probable que los precios de la energía se reduzcan significativamente a corto plazo, y que la tarea principal ahora es evitar la interrupción del suministro y un nuevo aumento de las tarifas antes del invierno. Para lograrla, instó a una mayor coordinación entre los países productores y las naciones consumidoras de energía para suavizar el golpe económico sobre los hogares y evitar una interrupción del suministro. 

Buscando al culpable 

A principios de octubre, los precios del gas en Europa subieron hasta los casi 2.000 dólares por mil metros cúbicos en las bolsas europeas en medio de la escasez causada por una tormenta perfecta de factores. El precio fue disminuyendo paulatinamente a medida que desde Moscú llagaban señales de que están dispuestos a cubrir toda la demanda necesaria. 

Según anunció el presidente ruso, Vladímir Putin, en el 2021 Rusia ha incrementado los suministros a Europa en un 15% respecto al año anterior. Al mismo tiempo, otros proveedores, como EEUU o los productores del golfo, han desviado hasta 8.000 millones de metros cúbicos de gas a mercados más lucrativos en Asia. 

A pesar de esto, desde Washington culpan a Moscú de causar la crisis. El asesor del Departamento de Estado para la seguridad energética global, Amos Hochstein, acusó a Rusia de usar la energía como arma contra Europa, al tiempo que llamó el gasoducto Nord Stream 2como un proyecto que «nunca debería haberse construido». Alentó a Alemania, el principal beneficiario europeo del proyecto, a imponer más sanciones a Rusia. 

(Sputnik) 

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