El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, se afilió este martes 30 de noviembre al derechista Partido Liberal (PL) con la mira puesta en su reelección en 2022, aunque no anunció por ahora su candidatura.

«No estamos aquí lanzando a nadie a ningún cargo. Es un evento simple, pero de mucha importancia, la afiliación, que es un paso para que podamos pleitear algo más adelante», declaró en un hotel de Brasilia ante cientos de personalidades y futuros colegas de partido, muchos de ellos sin máscara anticovid.

Tras la ceremonia, a la que no tuvo acceso la prensa, Bolsonaro se dirigió a algunas decenas de seguidores que se congregaron afuera del hotel: «Queremos continuar lo que empezamos en enero de 2019, cambiar el destino de Brasil defendiendo cada vez más la familia, las pautas conservadoras, el empleo», los arengó.

Bolsonaro, que ha dicho en varias ocasiones que pretende concurrir a los comicios de octubre de 2022, tiene casi un año para revertir un contexto adverso, dada su baja popularidad, la alicaída economía y la perspectiva de enfrentarse al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, favorito en los sondeos.

De 66 años, el mandatario estaba sin formación desde que rompió hace dos años con el Partido Social Liberal (PSL), con el que ganó las presidenciales de 2018.

También uno de sus tres hijos que se dedican a la política, el senador Flávio Bolsonaro, se afilió al PL.

El partido, que tiene entre sus miembros al exfutbolista y senador Romario y al diputado y payaso de profesión Tiririca, es la novena formación a la que adhiere Bolsonaro desde que inició su trayectoria hace más de tres décadas, un fenómeno común en el fragmentado sistema multipartidista brasileño.

Elecciones polarizadas

La popularidad del mandatario cayó al 22%, el nivel más bajo desde el inicio de su mandato, debido a su caótica gestión de la pandemia, que ya deja casi 615.000 muertos, y a los altos niveles de inflación y desempleo.

Además acumula más de un centenar de pedidos de impeachment en el Congreso y tiene cinco investigaciones abiertas en su contra en el tribunal supremo y en la justicia electoral.

En los sondeos, aparece como perdedor en un eventual escenario contra Lula (2003-2010), de 76 años, quien prevé anunciar a principios de año que viene si se lanzará a un tercer mandato. En su reciente gira europea, Lula fue recibido por los dirigentes de Francia y de España, Emmanuel Macron y Pedro Sánchez, y por el futuro canciller alemán, Olaf Scholz.

«Todavía es pronto. Faltan muchas cosas por pasar. La popularidad de Bolsonaro está baja, pero sigue siendo una figura fuerte», explicó a la AFP Edson Sardinha, director de redacción del sitio web Congresso en Foco.

«Ahora tiene un partido más fuerte que tendrá buenos recursos del fondo electoral y bastante tiempo de propaganda en la televisión. También tiene la chequera y todavía hay mucho antilulismo», agregó.

A las que ya son consideradas las elecciones más polarizadas de la historia de Brasil, varios candidatos intentarán posicionarse como una «tercera vía», entre ellos el gobernador de Sao Paulo, Joao Doria, del centroderechista Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y el exjuez y exministro de Bolsonaro Sergio Moro, ícono de la megaoperación anticorrupción Lava Jato que llevó a prisión a Lula, recientemente afiliado al partido centrista Podemos.

Con 43 diputados (de 513) y 4 senadores (de 81), el PL es una de las principales agrupaciones del llamado «centrao», un bloque informal de cuño conservador del que depende en buena parte la gobernabilidad en Brasil y al que Bolsonaro ha ido cediendo espacio, tras llegar al poder con un discurso contra «la vieja política», frecuentemente asociada a escándalos de corrupción.

De hecho, el presidente del PL, el exdiputado Valdemar Costa Neto, fue condenado a 7 años de prisión en 2013 por su implicación en el escándalo «mensalao», una millonaria contabilidad ilegal montada por el PT para comprar el apoyo de congresistas y destapada en 2005.

(AFP)

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