La Unión Europea (UE) y Estados Unidos pretenden generar una nueva ola de protestas antigubernamentales en Bielorrusia al imponer más sanciones a este país, advirtió el viceministro de Exteriores de Rusia Alexandr Pankin. 

«El objetivo de las sanciones consiste en deteriorar la calidad de vida de los ciudadanos de a pie, provocar una nueva ola de manifestaciones antigubernamentales», dijo el alto diplomático a Sputnik. 

El 2 de diciembre, la UE formalizó sus nuevas sanciones contra Minsk, al que responsabiliza de la llegada de miles de refugiados kurdos iraquíes y de otras nacionalidades a la frontera de Polonia, la nueva ruta terrestre de los solicitantes de asilo que buscan entrar en la Unión Europea. 

Pankin remarcó que «no se puede explicar de otro modo las restricciones contra sectores enteros de la industria bielorrusa y sus grandes compañías de las que depende el bienestar de cientos de miles de bielorrusos». 

En este contexto, el viceministro ruso subrayó que Moscú apoya a Bielorrusia en la pugna con Occidente. 

«Coordinamos nuestras gestiones para aprobar medidas de respuesta y ayudamos a mitigar el impacto socioeconómico negativo de las restricciones occidentales en los ciudadanos bielorrusos», enfatizó. 

Las relaciones entre los países occidentales y Bielorrusia se deterioraron bruscamente tras las elecciones presidenciales de 2018 que terminaron con la victoria abrumadora del actual mandatario Alexandr Lukashenko. 

Algunos sectores de la oposición convocaron protestas que si bien al principio eran masivas se fueron diluyendo. Las autoridades bielorrusas denunciaron que las manifestaciones fueron orquestadas desde el extranjero. 

La Unión Europea, Estados Unidos y otros países de su órbita impusieron sanciones contra Bielorrusia de forma gradual con distintos argumentos. 

A principios de este mes aprobaron un quinto paquete de restricciones. Esta vez por la llegada de miles de refugiados kurdos iraquíes y de otras nacionalidades a la frontera de Polonia, la nueva ruta terrestre de los solicitantes de asilo que buscan entrar en la Unión Europea. 

Mientras que Bruselas responsabiliza a Minsk del problema, las autoridades bielorrusas acusan de la crisis migratoria a las mafias europeas que operan desde Alemania, Polonia y otros países de la UE que cobran a los refugiados para llevarlos a Europa. 

La UE teme que se repita la crisis migratoria de 2015 cuando cientos de miles de refugiados llegaron a Europa, en su mayoría procedentes de Siria, aunque también de Afganistán, Irak y otros países. 

Bruselas tuvo que firmar en marzo de 2016 un acuerdo con Turquía para controlar los flujos migratorios, asignando fondos al país otomano para readmitir a los refugiados que buscaban entrar por Grecia. 

(Sputnik)