Varios brotes de COVID-19 en dos buques de guerra estadounidenses en la semana pasada interrumpieron algunas operaciones tras registrarse numerosos contagios entre sus respectivas tripulaciones, según informó la prensa de Estados Unidos.

En uno de los buques, el USS Milwaukee, desplegado para combatir el tráfico de drogas en las costas caribeñas y del Pacífico, hubo más de 20 marineros infectados. Esto es casi una cuarta parte de toda la tripulación, según fuentes anónimas de Defensa citadas en estos mismos medios.

El buque costero de combate, que partió en misión rutinaria el 14 de diciembre desde el puerto naval de Mayport en Jacksonville, Florida, continúa atracado en la base militar estadounidense de GuantánamoCuba, donde llegó para repostar seis días después.

La Marina estadounidense expresó en un comunicado que la tripulación del Milwaukee «está inmunizada al 100 por cien». Los contagiados han sido puestos en cuarentena mientras que «la mayoría solo presenta síntomas leves».

Por otra parte, el destructor USS Halsey también aplazó su trayecto desde Pearl Harbor, en Hawai, hasta San Diego, California, después de que un tercio de su tripulación diese positivo a COVID-19, según declaraciones del portavoz de la Tercera Flota, Sean Robertson, recogidas por la agencia AP.

Casi todos sus tripulantes habían sido vacunados por lo que ninguno requirió de atención hospitalaria, dijo Robertson, quien añadió que es disponible dosis de refuerzo. El portavoz de la Tercera Flota confirmó que todos los casos se correspondían con la variante ómicron. El USS Halsey, finalmente, pudo emprender su ruta este pasado domingo.

Según datos de la Marina estadounidense, más del 98 por ciento de sus soldados están completamente vacunados, si bien había 5.361 efectivos sin vacunar hasta 22 de diciembre.

La Marina de EEUU hizo pública una circular, el 15 de diciembre, anunciando que despedirá a los marineros que se nieguen a recibir la vacuna.

(Xinhua)

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