El atentado contra el primer ministro de Haití, Ariel Henry, y su delegación, en el acto por los 218 años de independencia en la ciudad de Gonaïves, demuestra un deterioro social en ese país caribeño, pero también que continúa el ajuste de cuentas por ser la primera nación en el continente en proclamar su soberanía.

Se trata de la segunda ocasión, en menos de seis meses, en que Henry tiene que huir en medio de disparos, luego del incidente ocurrido el 17 de octubre último, a propósito de la conmemoración de la muerte del líder independentista Jean Jacques Dessalines.

Hablamos de una sociedad vulnerable, que aún espera que las autoridades concluyan la investigación policial sobre el asesinato del presidente Jovenel Moïse, ocurrido el 7 de julio de 2021, aunque ya tienen arrestadas a decenas de personas, incluidos 18 colombianos y dos estadounidenses.

Recordemos que Moïse ocupó su cargo en febrero de 2016 tras dos comicios catalogados de fraudulentos, y con solo el 20 % del padrón electoral que votó en las urnas. En 2020 debió abandonar la presidencia, pero alegó su entrada tardía al poder y, por ello, el alargamiento de su mandato.

Luego del magnicidio la nación sufre la agudización de una crisis política, económica y social, agravada por una ola de violencia con un centenar de asesinatos y más de 900 secuestros en 2021, entre ellos, el de los 17 misioneros estadounidenses y canadienses secuestrados por la banda de los 400 Mawozo.

Las bandas armadas ampliaron sus zonas de control, bloquean a su antojo los accesos a Puerto Príncipe, y amenazan de muerte a los principales dirigentes del Gobierno, a líderes sociales y sindicales para que abandonen sus puestos.

A ello se suma la incontrolada corrupción, el alza del precio de los combustibles en más de un 115 % y  el alto costo de la vida, que se excedió en un 24,6 % el pasado noviembre, y que alrededor de 3,3 millones de haitianos no disponen de agua potable, problema que se agravó tras el sismo del pasado 14 de agosto.

Los precios del combustible se dispararon, luego de retirarse los subsidios a partir del 10 de diciembre de 2021. La situación provocó masivas protestas y los manifestantes erigieron barricadas y bloquearon las calles para denunciar que esa medida aumentará de facto el precio de los productos de primera necesidad.

La hermana nación caribeña sufre en sus venas abiertas por un proceso de descolonización abortado e intervenido por las potencias colonizadoras, que impusieron una república dependiente y neocolonial, con un sistema que ha profundizado el dolor de un pueblo necesitado de reencontrarse y construir un mejor destino.

(Granma)

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