El papa Francisco explicó este miércoles que tiene inflamado un ligamento en la rodilla y que le cuesta desplazarse. Lo hizo para justificarse ante los fieles que acudieron a la audiencia general, a quienes en esta ocasión no se acercó a saludarlos.

Francisco, que este martes ya rengueaba de manera ostensible durante la misa por la Unidad de los Cristianos en la basílica de San Pablo Extramuros, aseguró que los médicos le dijeron que «es algo pasajero». «Me han dicho que le pasa solo a los viejos, así que no sé por qué me ha pasado a mí», bromeó ante los fieles.

Por ello, tras saludar a los prelados que acudieron ante él tras la audiencia, el Papa se limitó a saludar desde la distancia a los presentes y no bajó del estrado para pasear entre los fieles durante casi una hora como suele hacer cada miércoles.

El pasado 17 de enero, Jorge Bergoglio, de 85 años, celebró sentado la audiencia a la delegación de los Custodia franciscana de Tierra Santa. Entonces dijo que le dolía una pierna.

«Perdónenme si me quedo sentado, pero me duele la pierna y es peor si me quedo en pie, así (sentado) es mejor para mí», les explicó ese día a los asistentes a la audiencia en el palacio pontificio con ocasión del centenario de la revista «Tierra Santa» de la Custodia franciscana de Tierra Santa.

Los problemas de salud del Papa

Francisco lleva tiempo sufriendo ataques de ciática, aunque hacía mucho que no le impedían realizar su actividad normal. El de mayor gravedad más reciente tuvo lugar hace poco más de un año, cuando en diciembre de 2020 y enero de 2021 tuvo que cancelar algunos actos, como la misa del domingo de la Palabra de Dios, el encuentro con los diplomáticos y la misa de Año Nuevo.

El Papa, además, fue operado de divertículos en el colon el pasado julio, por lo que estuvo internado durante 10 días. Después apareció totalmente recuperado e incluso realizó dos viajes internacionales tras la intervención: en septiembre a Budapest y Eslovaquia y en diciembre a Chipre y Grecia.

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