Recientes revelaciones derivadas de una investigación periodística, implican al gobierno del exmandatario argentino Mauricio Macri con otro intento de invasión a Venezuela con el que se pretendía derrocar al gobierno del presidente Nicolás Maduro y aupar al autoproclamado «presidente interino», Juan Guaidó. 

Tal fue el tema que abordó el filósofo, comunicador y analista político Miguel Ángel Pérez Pirela este martes 15 de febrero en la edición 410 de su programa Desde Donde Sea, que se transmite de martes a jueves a las 7:00 pm a través de las redes sociales de LaIguana.TV. 

Antes de comenzar su disertación, Pérez Pirela advirtió que esta noticia, sin ser sorprendente, dado el personaje implicado, es una demostración del mayor antiamericanismo de los últimos tiempos, pues un ejército de un país hermano pretendió atacar a otro, dentro de un territorio que es zona de paz. 

Acotó, asimismo, que diversas voces de América Latina se han levantado para condenar estos hechos que, insistió, no son sorprendentes, visto que, en el país vecino, el presidente Iván Duque ha prestado el territorio colombiano para invasiones y golpes de Estado. 

Una situación similar, denunció, se ha presentado en Brasil de la mano del mandatario Jair Bolsonaro, cuyos desvaríos militaristas han sido frenados por la alta oficialidad de ese país bajo amenazas de golpe de Estado. 

A la lista agregó a presidentes derechistas como Sebastián Piñera (Chile) o Mario Abdo Benítez (Paraguay), quienes, sumados a Duque, marines, altos funcionarios estadounidenses y dirigentes de la oposición venezolana y militares desertores, planeaban usar como escudo humano a los asistentes a un concierto para ejecutar una incursión armada. 

Entrando en materia, refirió que según el relato reconstruido por el periodista Horacio Verbistsky, el plan se articuló con los ejercicios militares Puma, ejecutados entre abril y junio de 2019 bajo la dirección del general Juan Martín Paleo, entonces comandante de las fuerzas de despliegue rápido y actual Jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Argentina. 

Entre otros aspectos, detalló el comunicador, el escenario contemplaba operaciones conjuntas entre los distintos componentes castrenses argentinos e incluso la participación de una fuerza militar multinacional, cuyas acciones se ampararían en una resolución de las Naciones Unidas que nunca se emitió. 

De acuerdo con la documentación publicada por Verbitsky, se consideraron tres rutas de ingreso a Venezuela: Colombia, Brasil y el mar Caribe. Esta última fue empleada por los mercenarios que ejecutaron la fracasada Operación Gedeón, en mayo de 2020. 

«No es que los planes no existían, sino que salía más barato para Guaidó pagarle a mercenarios con experiencia en Irak para que ejecutaran una invasión», añadió el especialista. 

Destacó, asimismo, que como autores intelectuales de esta tentativa figuran el expresidente estadounidense Donald Trump, el exsecretario de Estado Mike Pompeo, el exasesor de Seguridad Nacional John Bolton y el enviado especial de la administración Trump para Venezuela, Elliot Abrams. 

La premisa que sostenía estas acciones es que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) se quebraría y tomaría partido por Guaidó, cuya autoproclamación fue inmediatamente secundada por Washington y por los países que conformaban el Grupo de Lima, entre los que figuraba la Argentina de Macri. 

Pérez Pirela mencionó que en el trabajo del periodista argentino Horacio Verbitsky se resalta que los lapsos de ejecución del controvertido juego de guerra se sucedieron a la autoproclamación de Guaidó y al fallido intento de incursión militar ejecutado en febrero de 2019, con el pretexto de ingresar ayuda humanitaria. 

Además, se precisa que mientras se ejecutaban los ejercicios militares Puma, se produjo el fallido intento de golpe de Estado del 30 de abril, encabezado por Leopoldo López y el propio Juan Guaidó, que Macri se apresuró a apoyar públicamente. 

De otra parte, el filósofo apuntó que estos hallazgos fueron calificados por el presidente Nicolás Maduro como «muy graves». El mandatario también aseveró que se trataba de una «denuncia creíble» y exhortó a que se abriera una investigación para determinar la verdad de lo sucedido. 

Maduro recordó que «la derecha continental», incluyendo al expresidente Macri, rompió «todas las reglas de juego de la convivencia política, diplomática», desconoció el derecho internacional e incluso avanzó la idea de desatar una guerra contra Venezuela. 

Además de Maduro, el analista precisó que el primer vicepresidente del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, ofreció también comentarios sobre lo denunciado por la prensa argentina. 

Más específicamente, relató, en una comparecencia ante los medios, Cabello repudió el plan de invasión tramado por las fuerzas castrenses del país austral y manifestó su «tristeza» porque los hechos salieron a la luz gracias a una investigación periodística y no por la acción del gobierno de Alberto Fernández. 

Por ello, en nombre de la tolda roja, el también diputado exigió a Buenos Aires la apertura de una investigación para establecer las responsabilidades pertinentes, así como un pronunciamiento oficial sobre lo sucedido. 

Por otro lado, acotó que aunque el gobierno de Fernández aún no ofrece explicaciones sobre este caso, forzado por las circunstancias, el actual Jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Argentina sí se vio obligado a darlas, pero cayó en evidentes contradicciones. 

Así, detalló que al ser interrogado en el ministerio de Defensa por el ejercicio militar que contenía un plan de invasión a Venezuela desarrollado entre abril y julio de 2019, Juan Martín Paleo, actual Jefe de Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Argentina, respondió que «se trató de planificar la seguridad de la reunión del G-20 en Buenos Aires», como se puntualiza en la investigación realizada por Horacio Verbistsky. 

No obstante, destacó, Verbistsky apunta que «esta versión no se sostiene», en tanto «el G-20 sesionó el 30 de noviembre y el 1° de diciembre de 2018, y el Puma se realizó entre abril y julio de 2019». 

Por si ello no bastara, el también director de LaIguana.TV indicó que Paleo cambió la versión e intentó zafarse de su responsabilidad, al señalar que solamente cumplía con «una orden del entonces jefe de Estado Mayor, general Bari Sosa, para planificar la asistencia humanitaria a Venezuela», como se señala en el trabajo periodístico. 

Adicionalmente, refirió que en decir de Verbistsky, esta explicación se compadece con la llamada «obediencia debida», una excusa a menudo esgrimida por perpetradores de violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar para tratar de librarse de las acusaciones en su contra. 

«Lo grave es que este militar sigue activo en las altas esferas argentinas. Esto enciende todas las alarmas incluso del talante del gobierno argentino. ¿Un gobierno progresista? ¿Peronista? Todavía estamos esperando el pronunciamiento del gobierno de Alberto Fernández», agregó. 

Planes de invasión que transitaron desde Bogotá hasta Buenos Aires 

En criterio de Miguel Ángel Pérez Pirela, no existe ningún país en la región que haya sido tan acosado como Venezuela, siempre bajo la batuta de Estados Unidos, que pretende romper la paz continental para sacar provecho. 

En todo caso, aseveró, estos nuevos hallazgos reafirman el alcance de los ataques multiformes que desplegó el gobierno de los Estados Unidos para derrocar al presidente Nicolás Maduro, largamente denunciados por Caracas y siempre desestimados por la prensa hegemónica y voceros de la derecha continental. 

Sin embargo, aunque como recordara en data reciente el presidente venezolano, las tentativas sediciosas arreciaron a partir de 2017, a su parecer, sin dudas el año 2019 fue el peor de todos, pues se sumaron el intento de constituir un Estado paralelo, un intento de invasión, un fallido golpe de Estado y la agudización de las sanciones y bloqueos contra la República Bolivariana de Venezuela. 

De regreso a los documentos filtrados por Horacio Verbistsky en su investigación, recordó que está contemplada una ruta de ingreso de efectivos militares extranjeros a Venezuela a través de Colombia y con base en los hechos, es claro que antes de los ejercicios militares realizados por el gobierno de Mauricio Macri, esta ruta era la primera alternativa para ejecutar una operación militar desde el extranjero. 

Sobre este particular, puntualizó que el 23 de febrero de 2019, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana logró conjurar un intento de invasión armada desde Cúcuta (Colombia), que trató de camuflarse con un pretendido ingreso de ayuda humanitaria. 

Caracas, al corriente de las intenciones de los organizadores, rechazó de plano el ingreso de los contenedores, pues al contrario de lo que establece la ley en estos casos, en la entrega estaban implicadas agencias estadounidenses y militares de Estados Unidos, Colombia y Brasil, relató. 

Recordó, asimismo, que además de las autoridades venezolanas, medios, periodistas, analistas y líderes políticos como el entonces presidente de Bolivia, Evo Morales, pusieron en entredicho el supuesto auxilio, pues no poco del historial de intervenciones de Washington se ha pretendido justificar por medio de la entrega de «ayuda humanitaria». 

En esas fechas, desde el terreno, la cadena teleSUR, documentalistas y periodistas independientes mostraron que las acciones por las que se pretendía culpar al gobierno de Venezuela eran falsas y que un publicitado concierto organizado por un millonario inglés, en realidad era la mampara para ejecutar una operación militar apoyada por Washington y Bogotá. 

Al especialista destacó que, si por si ello no fuera suficiente, el fracaso de la incursión armada hizo que la prensa se enfocara en la quema de unos camiones que presuntamente contenían ayuda humanitaria, hecho por el que se responsabilizó a la Guardia Nacional Bolivariana, a pesar de que el piquete se encontraba a varios cientos de metros de donde surgieron las llamas. 

Las imágenes tomadas por medios y comunicadores no alineados con la prensa hegemónica dieron la razón a lo sostenido por el gobierno venezolano: la carga la quemaron agentes de la oposición venezolana que protagonizaban una protesta violenta del lado colombiano del puente internacional que conecta las ciudades de Ureña y Cúcuta. 

Semanas después, continuó relatando, el diario estadounidense The New York Times admitió la veracidad de lo sostenido por las autoridades de Venezuela y publicó una nota en su primera plana con una reconstrucción pormenorizada de lo sucedido, lo que sirvió para «enterrar» mediáticamente la tentativa de invasión.  

En todo caso, a su juicio, de todos cuantos protagonizaron este primer intento abierto de invasión a Venezuela destaca el mandatario colombiano, Iván Duque, que no solo prestó en esa ocasión su territorio para que se ejecutara una acción militar contra otro país, sino que ha aprovechado todo foro para promover una intervención armada contra su país vecino. 

Así, refirió que, en septiembre de 2019, en su discurso ante la Asamblea General de la ONU, Duque no solo repitió las consignas de los agentes del ala extremista de la oposición venezolana –»el cese de la usurpación» y «elecciones libres»– sino que comparó al presidente Nicolás Maduro con el expresidente serbio Slobodan Milošević. 

Como se recordará, Milošević fue juzgado por crímenes de lesa humanidad en la Corte Internacional de Justicia, tras la intervención de la OTAN en la extinta Yugoslavia. Falleció en 2006 mientras estaba encarcelado en La Haya, cuando el juicio todavía no había concluido. 

«Lo cierto es que Duque se va y se va como el presidente más impopular y nefasto de la historia de Colombia, dicho por el pueblo colombiano y por la propia mediática oligárquica». 

De regreso al tema, Pérez Pirela mencionó que, en su mandato, el gobernante ha convertido a Colombia en la punta de lanza de la injerencia estadounidense en la región, particularmente la que se desarrolla contra Venezuela, como se evidencia en su implicación con la fallida Operación Gedeón. 

En este caso, apuntó, no hay dudas de que la Casa de Nariño colaboró cuando menos indirectamente con el plan de invasión, al permitir que mercenarios estadounidenses entrenaran a paramilitares dentro de su territorio para derrocar a un gobierno. 

En paralelo, Duque ha afianzado la posición de Colombia como socio global de la OTAN, como demuestra su visita de este lunes 14 de febrero a Bruselas, donde sostuvo un encuentro con el secretario general de la organización, Jens Stoltenberg. 

En alusión al encuentro, Pérez Pirela señaló que el presidente neogranadino cerró filas con la Alianza Atlántica en torno a Ucrania y resaltó el aumento de la cooperación del bloque militar en la formación de las fuerzas castrenses de su país. 

Tanto él como Stoltenberg refirieron en sus redes sociales que Venezuela fue uno de los temas que abordaron en su intercambio, si bien en la rueda de prensa conjunta, el vocero de la OTAN apenas manifestó su «preocupación» sobre la supuesta amenaza que representa el gobierno del presidente Nicolás Maduro para la estabilidad regional. 

La invasión silenciosa y la guerra exportada a Venezuela 

Aunque es cierto que Caracas ha logrado conjurar todas y cada una de las tentativas sediciosas respaldadas por Washington, aún aquellas de tinte armado, ha sido mucho menos efectiva en frenar el ingreso insidioso de grupos irregulares ligados con el narcotráfico procedentes de Colombia, un subproducto de la prolongada guerra que padece el país vecino.  

Con todo, las acciones de estas agrupaciones, calificadas por el gobierno del presidente Nicolás Maduro como Terroristas Armados Narcotraficantes Colombianos (Tancol), están siendo repelidas desde marzo de 2021 por la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en el estado Apure, fronterizo con el departamento de Arauca. 

En las últimas semanas, fuerzas militares de Venezuela acometieron una ofensiva que ha mostrado el poder de fuego de estas organizaciones, cuya actividad es tolerada por Bogotá por omisión, pues la presencia militar del lado colombiano es prácticamente inexistente. 

«Esto no es nuevo. En los años 90 la Fuerza Armada Colombiana tenía presencia en la frontera; después de sus acuerdos con los paramilitares y otros grupos irregulares, no», advirtió el especialista.   

Entrando en materia, indicó que el pasado 8 de febrero, Domingo Hernández Lárez, comandante estratégico operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana informó de la desactivación de un arsenal de explosivos enterrados en árboles, caminos y debajo de puentes, con el propósito de aterrorizar a la población y construir una ruta para el narcotráfico. 

«Aunque a algunos no les guste decirlo, estos Tancol están en territorio venezolano, en Perijá, estado Zulia, en Barinas, en Apure», apuntó. 

Del mismo modo, mencionó que los militares venezolanos fueron sorprendidos por el hallazgo de 500 explosivos fabricados por la industria militar colombiana, más de 600 detonadores, así como de más de 900 bombonas de gas doméstico, también procedentes del otro lado de la frontera. 

Desde su punto de vista, este es el resultado de una guerra exportada desde Colombia y está desbordándose, pues han logrado comprar tierras y desplazar a la población a través de métodos terroristas; acciones que se han visto favorecidas por la deuda que tiene el Estado venezolano con las poblaciones de frontera. 

En continuidad con este recuento, precisó que el 11 de febrero, el ministro de la Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, informó que, en el marco del despliegue contra los Tancol, desde principios de enero, la FANB ha neutralizado a nueve personas y ha capturado a 56 más en el estado Apure.  

Además, Padrino refirió que se han logrado controlar y desmantelar 16 campamentos improvisados –tambuches–, empleados para preparar artefactos explosivos, mantener a personas secuestradas y procesar drogas.  

Desde el sitio, la periodista Madelein García, corresponsal de teleSUR en Venezuela, realizó un recorrido acompañada de militares venezolanos y ofreció detalles sobre lo ya avanzado por el comandante estratégico operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, tras un mes de operaciones continuadas contra estos grupos irregulares de procedencia colombiana. 

Para Pérez Pirela, de lo más preocupante encontrado en el despliegue, fue la colocación de artefactos explosivos bajo tierra, pues antes de esto Venezuela era un país libre de minas terrestres, pero las autoridades castrenses destacadas en el área aseguraron a Madelein García que los militares venezolanos habían logrado limpiar completamente de explosivos esa zona. 

Como parte de este balance comunicó que, según informes oficiales, ocho personas perdieron la vida al pisar accidentalmente las minas artesanales enterradas por grupos irregulares armados en la frontera entre el estado Apure y el departamento de Arauca. 

Asimismo, se precisó que las investigaciones han determinado que la insurgencia del vecino país usa trochas y senderos cavados para conectar entre las dos naciones, que están separadas por el río Arauca y desde Venezuela se denuncia que los irregulares pueden ingresar a Colombia sin mayores problemas, pues la presencia militar y policial en esos predios es prácticamente inexistente. 

Empero, indicó, lejos de asumir su responsabilidad en la exportación de un conflicto armado de larga data hacia un país vecino, la semana pasada, el presidente Iván Duque acusó nuevamente a las autoridades venezolanas de acoger en su territorio a grupos terroristas. 

Todo lo contrario, apuntó: Duque aprovechó la ocasión para manifestar supuestas preocupaciones acerca del incremento de la cooperación militar entre Rusia y Venezuela, un tema sobre el que admitió haber conversado con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, del que no trascendieron detalles. 

Los dichos del presidente fueron respondidos por el canciller venezolano, Félix Plascencia, quien increpó al mandatario por su sumisión a Washington, por alojar bases militares extranjeras y por su extendido hábito de divulgar falsos positivos, sintetizó el analista. 

Para ofrecer otro ángulo de la situación, recordó que el pasado 08 de febrero, se anunció de la caída en un enfrentamiento con la Policía de Carlos Luis Revette, alias «El Koki», que en alianza con alias «El Conejo», intentaba retomar el proyecto de establecer una ruta segura para la droga colombiana a través del centro de Venezuela. 

Además de anunciar la desestructuración de este grupo delictivo, las autoridades de Venezuela denunciaron que como sucedió en el caso de la desmantelada banda de la Cota 905 que operaba en el oeste de Caracas, esta otra organización delincuencial también tenía nexos con el narcotráfico y el paramilitarismo colombiano. 

Pese a todos estos movimientos, que evidentemente dan cuenta de una disposición de las autoridades venezolanas para luchar contra un problema que se originó más allá de sus fronteras, el gobierno colombiano insiste en responsabilizar a Venezuela de lo ocurrido en el Arauca y de relacionar a su gobierno con el narcotráfico. 

En este orden, señaló que, en un video difundido este lunes a través de su cuenta en Twitter, el ministro de Defensa de Colombia, Diego Molano, aseguró que las fuerzas castrenses de su país están enfocadas en «proteger a la población civil», «contener la frontera» e «ir a la ofensiva contra estos grupos criminales», pese a que lo mostrado en la ribera venezolana del Arauca contradice plenamente estos anuncios. 

«Nosotros podemos concluir simplemente que lo que dice este señor Molano es mentira, que no solamente el conflicto colombiano no se origina en Venezuela, que el narcotráfico colombiano no se origina en Venezuela», sino que el gobierno colombiano ha tratado de involucrar a Venezuela en una guerra que no es suya, se ha prestado para intentos de invasión, de magnicidio y de golpes de Estado, aseguró Pérez Pirela, a modo de conclusión. 

(LaIguana.TV) 

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