Tras la eliminación de todos los canales de medios de comunicación financiados por el Estado ruso por parte de YouTube, la plataforma Odysee, que también permite subir videos que pueden ser vistos por terceros, criticó la resolución e invitó a los internautas a unirse a ellos, asegurando que no incurrirá en tales prácticas.

«En Odysee nuestra bandera es universal y libre. Ven con nosotros», reza parte del mensaje publicado este viernes en su cuenta de Twitter en español.

No se trata de la primera vez que una plataforma emergente aprovecha los señalamientos sobre un monopolio para erigirse como alternativa. A inicios del milenio, en el momento en el que Microsoft dominaba casi sin competencia la navegación en Internet, los sistemas operativos y los programas ofimáticos, Google salió al ruedo como una opción frente al monopolio abusivo de la compañía de Bill Gates bajo el eslogan «Don’t be evil», que en español se traduce como «No seas malvado».

En el presente, Alphabet, casa matriz de Google, es un gigante tecnológico que encabeza varios departamentos en su ramo, incluyendo el servicio de búsquedas más usado, el navegador más descargado (Chrome), el cliente de correo más popular (Gmail) y la plataforma de videos con mayor cantidad de suscripciones (YouTube), sin desmedro de su impacto en otras áreas, que incluyen aplicaciones ofimáticas en línea, muy utilizadas por quienes realizan trabajo cooperativo y escolares.

Mucho menos conocido es que Alphabet ha sido acusada de registrar datos de sus usuarios sin su consentimiento con fines de vigilancia y tampoco se suele mencionar que su pretendida política de control de contenidos falsos, ofensivos o violentos ha demostrado ser abiertamente ineficaz, cuando no aplicada con criterios dispares, según sea la orientación política o el posicionamiento público del usuario presuntamente trasgresor.

Este viernes, YouTube explicó en Twitter que de acuerdo a las directrices de la comunidad, se «prohíben los contenidos que nieguen, minimicen o trivialicen acontecimientos violentos bien documentados», razón por la cual decidieron eliminar los videos de la operación militar de Rusia en Ucrania publicados por medios estatales rusos, al considerar «que violan esta política».

Además de borrar los videos, la plataforma subrayó que de conformidad con lo expuesto previamente, estaba «bloqueando el acceso a los canales de YouTube asociados con los medios de comunicación rusos financiados por el Estado a nivel mundial, ampliando desde toda Europa», lo que entraría en vigor «de forma inmediata».

El pasado 2 de marzo, bajo el alegato de que esas fuentes eran «maquinaria mediática del Kremlin» y difundían «desinformación dañina», la Unión Europea prohibió las transmisiones y la circulación de información por cualquier medio de la cadena RT y la agencia de noticias Sputnik dentro del espacio comunitario.

Numerosas voces han señalado que esta clase de fallos, además de coartar la libertad de expresión, imponen una dictadura global discursiva sobre la guerra en Ucrania, pues al presentar un solo lado de la situación, no contribuyen al debate honesto e informado del conflicto.

(LaIguana.TV)

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