Astrónomos húngaros detectaron el pasado viernes 11 de marzo un nuevo asteroide: 2022 EB5, de entre dos y cuatro metros de diámetro. En menos de dos horas chocó contra la atmósfera terrestre y se desintegró cerca de Jan Mayen, una remota isla noruega. Es la quinta vez que se descubre un objeto de este tipo poco antes de entrar en la capa gaseosa de nuestro planeta.

Hasta ahora solo se conocían cuatro asteroides (2008 TC3, 2014 AA, 2018 LA y 2019 MO) que hayan impactado contra la atmósfera de la Tierra poco después de ser descubiertos, pero ahora se suma otro más: 2022 EB5, según ha confirmado el Minor Planet Center de la Unión Astronómica Internacional (UAI).

«Observamos este nuevo asteroide a las 20:25 h (hora peninsular española) el 11 de marzo de 2022 desde la estación Piszkéstető del Observatorio Konkoly, en Hungría», asegura a SINC el astrónomo Krisztián Sárneczky.

2022 EB5 es el quinto asteroide descubierto pocas horas antes de desintegrarse en la atmósfera terrestre.

Aproximadamente una hora después se envió una alerta a otros observadores europeos, animando a vigilar el pequeño objeto antes de su entrada en la capa gaseosa de nuestro planeta. También se aportaron datos para predecir el lugar y la hora del impacto (sobre la 22:23 horas del pasado viernes 11 de marzo).

Menos de dos horas después de que se detectara su estela desde Hungría, el asteroide 2022 EB5 chocó contra la atmósfera terrestre al suroeste de la isla de Jan Mayen, en el mar de Noruega, en una zona al norte de Islandia y al este de Groenlandia.

«Este objeto rocoso produjo una ráfaga de aire a una altura de alrededor de 20-30 km y se rompió; solo pequeños fragmentos pudieron caer al mar de Noruega», explica Sárneczky.

Sobre la hora de impacto prevista, algunos observadores del norte de Islandia (cerca de Akureyri) declararon haber observado un destello brillante en el horizonte. Poco después, las señales originadas por la entrada del asteroide se registraron en estaciones infrasónicas de Groenlandia y Noruega.

Según el profesor Peter Brown de la Universidad de Ontario Occidental (Canadá), esas señales permiten estimar la energía total del evento en torno a 2 kilotones de TNT. Esto ayuda a calcular que la velocidad de entrada del asteroide fue de cerca de 18 km/s para un objeto con un diámetro de unos dos metros o a 15 km/s si tenía entre tres y cuatro metros.

Los datos de momento son provisionales, pero en cualquier caso era un asteroide pequeño y no ha representado un peligro: «La atmósfera de la Tierra nos protege de los asteroides de unos pocos metros de diámetro», tranquiliza Sárneczky.

(La Sexta)

 
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