En los sótanos de los edificios liberados en Mariúpol se han encontrado cuerpos de civiles con huellas de tortura y símbolos neonazis y esvásticas talladas, informó el jefe del Centro de Gestión de la Defensa Nacional de Rusia, el coronel general Mijaíl Mizíntsev.

«En los sótanos de los edificios de Mariúpol liberados de los nacionalistas se han encontrado cadáveres de civiles con huellas de brutales torturas y símbolos neonazis y esvásticas talladas«, dijo.

Los civiles rescatados en Mariúpol han contado que los nacionalistas lanzaron granadas a los sótanos de los edificios donde se encontraban mujeres y niños, detalló.

«Los civiles rescatados de la ciudad confirman los hechos flagrantes de cómo los neonazis, sabiendo que había mujeres y niños en los sótanos, les lanzaron deliberadamente granadas», dijo Mizíntsev.

Subrayó que en las Fuerzas Armadas de Ucrania operan unidades que llevan los símbolos del Tercer Reich. Según él, el terror y el genocidio contra su propio pueblo se han convertido en la norma de Ucrania.

«El apoyo integral de Estados Unidos y de varios países de la Unión Europea ha desatado las manos del nazismo a escala nacional, solo que aquí operan unidades militares que llevan los símbolos del Tercer Reich dentro de las fuerzas armadas y formaciones militares nacionales con la tarea de destruir todo lo que no se ajuste a sus nociones inhumanas. Las víctimas son ancianos y mujeres, y los niños desde pequeños son sometidos a una dura propaganda de la siniestra ideología del nazismo para convertirlos en seguidores del [nacionalista ucraniano Stepán] Bandera», dijo Mizíntsev.

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, anunció el 24 de febrero el lanzamiento de una «operación militar especial» en Ucrania alegando que las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, previamente reconocidas por Moscú como Estados soberanos, necesitan ayuda frente al «genocidio» por parte de Kiev.

Uno de los objetivos fundamentales de esa operación, según Putin, es «la desmilitarización y la desnazificación» de Ucrania.

Según el Ministerio de Defensa ruso, los ataques militares no están dirigidos contra instalaciones civiles, sino que buscan inutilizar la infraestructura bélica.

Numerosos países condenaron la operación militar de Rusia en Ucrania y activaron varias baterías de sanciones individuales y sectoriales que buscan infligirle a la economía rusa el mayor daño posible.

(Sputnik)