La muerte de Max Mosley, expresidente de la Federación Internacional de Automovilismo y una de las figuras más importantes de la Fórmula 1 en el siglo XX, no se debió únicamente al cáncer que padecía.

Una investigación de la BBC ha desvelado que el histórico dirigente británico se suicidó de un disparo. Mosley llevaba tiempo padeciendo dolor, y en su pelea contra el cáncer desde hacía años había atravesado momentos muy duros pero los habría sobrellevado. Cuando le informaron de que ya no había solución y que, con suerte, podría durar poco más de un mes, no soportó la idea y se descerrajó un tiro.

Mosley tenía un linfoma difuso de células grandes B, un tipo de cáncer muy agresivo y sin solución, y los médicos ya le habían trasladado a cuidados paliativos.

Un disparo de escopeta y una nota de suicidio

El expresidente de la FIA, hijo del histórico dirigente fascista Oswald Mosley, siempre presumió de ser un hombre de carácter y lo demostró hasta en sus últimos días.

Según los medios británicos, Mosley se disparó con una escopeta de caza y dejó una nota previamente en la puerta de la habitación que ponía «no entre, llame a la policía». El ama de llaves y un vecino fueron quienes encontraron la nota.

Mosley fue presidente de la FIA entre 1991 y 2005, y su mandato estuvo marcado por la búsqueda incesante de la seguridad, algo que le obsesionó especialmente desde la muerte de Ayrton Senna. Su caída en desgracia fue en 2008, cuando el tabloide ‘News of the World’ publicó unas fotografías en las que aparecía en una orgía sadomasoquista con temática nazi. Mosley denunció al medio y fue indemnizado, pero el escándalo le hizo no presentarse a un quinto mandato.

(SportYou)

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