La propaganda occidental plantea la idea «alocada» que el ejército ruso –vencedor de la Segunda Guerra Mundial y de los más dotados, tecnológicamente hablando–, quiere ser vendido como un ejército mediocre incapaz de llegar a Kiev, aún cuando la capital ucraniana no formaba parte de sus objetivos militares.

Con esta idea comenzó el comunicador y analista político Miguel Ángel Pérez Pirela la edición 435 de su programa Desde Donde Sea, en la que continuó analizando el desarrollo del conflicto entre la OTAN y Rusia, que tiene como teatro de operaciones militares el territorio ucraniano.

Pérez Pirela apuntó que la estrategia del gobierno ruso no es otra que la consolidación de un corredor en forma de medialuna, que va desde la frontera con Bielorrusia hasta la ciudad de Mariúpol, ya bajo control de Moscú.

En paralelo, recordó, la Federación de Rusia envió un mensaje a la OTAN –y más específicamente, a los Estados Unidos–, pues en la jornada anterior lanzó un misil de prueba capaz de recorrer los más de 7.000 kilómetros del territorio ruso.

A su parecer, en pocas palabras, Putin quiso significar que aunque Estados Unidos le encanta promover guerras fuera de sus fronteras, está claro que existe quien puede plantarle cara sin mayores inconvenientes.

A modo de introducción indicó que Rusia anunció este jueves que su ejército controla enteramente la disputada ciudad de Mariúpol, en la República Popular de Donetsk, si bien el presidente Vladímir Putin ordenó suspender la operación de asalto a la planta metalúrgica Asovstal, donde aún resisten militares ucranianos y mercenarios extranjeros.

El experto comentó que entretanto, los movimientos diplomáticos y coercitivos continúan. Washington anunció nuevas sanciones, al tiempo que el secretario general de la ONU, António Guterres, envió cartas a Putin y a Zelenski con la intención de discutir en persona sobre el fin de la guerra en Ucrania.

«Hay que decir también que Guterres no ha sido neutral, sino que tomó posición contra Rusia y esto Moscú lo tiene anotado», agregó.

De otro lado, en el Extremo Oriente, China acogió el Foro de Boao para Asia –conocido como el Davos asiático–, cargó contra la OTAN y sus aliados y propuso la creación de una iniciativa de seguridad global que realmente garantice el cumplimiento de lo establecido en la Carta de las Naciones Unidas.

No es propaganda: Rusia conquistó Mariúpol

Ahondando en detalles, el analista precisó que el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, comunicó este jueves al presidente Vladímir Putin que la ciudad de Mariúpol está bajo control del ejército ruso, gracias a una acción combinada que contó con la participación de la milicia de la República Popular de Donetsk.

De acuerdo con el informe oficial, las fuerzas de combate –regulares y paramilitares– sumaban unas 8.100 personas, de las cuales más de 4.000 perecieron en los enfrentamientos y más de 1.400 se rindieron.

Del mismo modo, se conoció que el ejército ruso garantizó la evacuación de más de 141.000 civiles a través de corredores humanitarios. Unos 2.000 efectivos leales a Ucrania permanecen en la metalúrgica, que dispone de un búnker subterráneo lleno de túneles, que data de la era soviética, detalló.

En ese marco, el presidente Vladímir Putin ordenó la suspensión del asalto a la siderúrgica Astovstal, por considerar que la operación «no es acertada» y solo se traduciría en bajas para el Ejército de su país, si bien el líder ruso indicó que las fuerzas castrenses deberán cercar el perímetro de la planta –que se extiende por varios kilómetros– para que «no pueda salir ni una mosca».

A su parecer, esta resolución indica que Putin sigue apostando a que los combatientes depongan las armas, habida cuenta que a este anuncio le antecedieron tres ofertas de rendición infructuosas, a pesar de que se subrayó que Rusia respetaría la vida y trataría con dignidad a todos los prisioneros, aún a los mercenarios.

En contraste, señaló, la circulación de líderes europeos por Kiev, que ha venido aparejada con anuncios de envíos de más armas, parece indicar que la estrategia que se sigue desde el otro lado del tablero es exactamente la opuesta: prolongar la guerra e incluso provocar directamente a Rusia, pese a los consabidos riesgos que tal tentativa supone.

En concreto, aludió a la posibilidad de bombardear el puente de Crimea perteneciente a la Federación Rusa desde 2014, avanzada por Alexéi Danílov, secretario del Consejo de Seguridad y Defensa de Ucrania, una instigación que fue contestada de inmediato por Dmitri Medvédev, expresidente y actual vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, quien recordó al gobierno ucraniano que si ese escenario se concretara, la respuesta rusa sería «seria».

De otra parte, el director de LaIguana.TV informó que pese a que todo indica que la guerra en Ucrania no finalizará en el futuro cercano, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, entregó comunicaciones a las delegaciones de Rusia y Ucrania en las que manifestó su interés de reunirse personalmente con los dos presidentes.

Según recoge un comunicado de la oficina de Guterres, el diplomático solicitó al presidente ruso, Vladímir Putin, que lo reciba en Moscú, y al mandatario ucraniano, Volodímir Zelenski, que su encuentro sea en Kiev, puntualizó.

Explicó, asimismo, que el motivo de los encuentros sería discutir medidas que ayuden a generar la paz en Ucrania, con base en lo contemplado en la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional.

Como primer paso, Guterres sugirió que se decretara una tregua humanitaria entre el 21 y el 24 de abril, aparejada con la apertura de corredores humanitarios para la evacuación de civiles y el ingreso de ayuda, detalló.

Según el secretario general de la ONU, «esto permite que los civiles puedan trasladarse de las áreas de confrontación y de esta manera generar más apoyo humanitario a lugares que los necesitan como Mariúpol, Donetsk, Lugansk y Jersón. Rusos y ucranianos deben silenciar las armas de fuego y forjar un camino hacia la seguridad para tantas personas en riesgo inmediato», refirió.

Sin embargo, en su opinión, estos movimientos se suceden después de que Guterres tomara abiertamente partido por Ucrania y en contra de Rusia, lo que hace suponer que estas pretensiones están destinadas a fracasar.

Más armas para Ucrania y nuevas arremetidas económicas contra Rusia

Pasando al otro polo de poder, destacó que la respuesta de la OTAN a la conquista rusa de Mariúpol no se hizo esperar, pues desde Washington, el propio presidente Joe Biden comunicó que en adelante está prohibido que cualquier barco ruso atraque en puertos estadounidenses.

«Hoy estoy anunciando que Estados Unidos va a prohibir a los barcos vinculados a Rusia que ingresen a nuestros puertos, como lo han hecho en Europa. Esto significa que ningún barco con bandera rusa o que sea propiedad o esté operado por una entidad rusa, tendrá permitido atracar en los puertos estadounidenses o acceder a nuestras costas», citó Pérez Pirela lo dicho por Biden desde la Casa Blanca.

En la misma intervención, el mandatario estadounidense informó que la semana próxima consignará ante el Congreso una solicitud de ampliación presupuestaria para continuar financiando el envío de armas a Ucrania, cuyo propósito será «permitir el flujo de armas y municiones sin interrupción a los valientes combatientes ucranianos», sintetizó el especialista.

Por si ello no bastara, Washington anunció además la aprobación de «otros 800 millones de dólares para aumentar aún más la capacidad de Ucrania para luchar en el este y en el Donbás» y 500 millones de dólares adicionales «en asistencia económica directa al gobierno ucraniano».

En su opinión, lo relevante en este caso es que aunque inicialmente la OTAN habló de envío de pertrechos defensivos, paulatinamente se ha comunicado sobre el suministro de armamento ofensivo y en ese orden apuntó que según informes de la prensa estadounidense, Lockheed Martin, uno de los mayores fabricantes de armas del mundo, ha sostenido conversaciones con el Pentágono relacionadas con el envío de armas al frente ucraniano.

No obstante, las propias autoridades de Kiev han admitido que no disponen de la capacidad para controlar efectivamente que los envíos lleguen a donde tienen que llegar e inclusive han alertado que podrían presentarse personas no autorizadas en sus sedes diplomáticas solicitando la carga bélica, advirtió.

Todavía menos transparentes resultan los envíos de Alemania, que sin haberse concretado, se han convertido en un dolor de cabeza para el canciller, Olaf Sholz.

En este orden, comentó que la revista Bild, de línea editorial ultraconservadora, reseña que Berlín redujo significativamente la lista de armamento que la industria bélica pretendía venderle a Ucrania.

Del mismo modo, recordó que el gobierno de Volodímir Zelenski ha presionado incesantemente al gobierno alemán para que concrete los envíos prometidos, pues se trataría de armamento de reserva altamente necesario para confrontar a Rusia en el terreno, dichos que Scholz mismo ha tenido que desmentir.

Sin embargo, la negativa del canciller germano contradice lo que confesara este miércoles su ministra de Relaciones Exteriores, Annalena Baerbock, quien aseguró que Alemania envió secretamente armas a Ucrania, sin que ello se tradujera en la beligerancia directa de su país en el conflicto.

Desde el lado ruso se contestó a estos anuncios advirtiendo que los cargamentos de armas enviados por la OTAN a Ucrania se considerarán como un objetivo legítimo.

Más precisamente, explicó, según el director adjunto del Departamento de América del Norte de la Cancillería de Rusia, Serguéi Koshelev, Moscú está cada vez más alarmada «por las declaraciones de la administración de Estados Unidos sobre su intención de continuar con las entregas masivas de armas y equipos militares a las Fuerzas Armadas de Ucrania, a pesar de la situación desesperada de sus homólogos ucranianos».

Desde el flanco económico, el G7 –Estados Unidos, Alemania, Canadá, Francia, el Reino Unido, Italia y Japón– solicitó al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial que priven a Rusia de fondos.

Ahondando en detalles, citó el texto suscrito por los ministros de Economía y directores de bancos centrales del G7 reseñado por agencias internacionales, en el que los firmantes aseguraron que «Rusia no debería recibir financiación de instituciones financieras internacionales, incluidos el FMI y el Banco Mundial».

En la misma línea apuntó que The Washington Post informó que en una reunión similar del G20 que tuvo lugar este jueves, representantes de Estados Unidos y otros países boicotearon a Rusia.

Según el rotativo estadounidense, la secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, y el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, fueron algunos de los funcionarios que abandonaron el recinto cuando fue el turno de Rusia, si bien los representantes ucranianos no pudieron hacer lo mismo porque intervinieron antes, resumió.

Indicó que un cargo gubernamental que habló con el Post bajo condición de anonimato, dijo que Yellen y otros «socios» occidentales «seguirán trabajando de forma solidaria para avanzar en los importantes asuntos del G20, [y] también expresarán nuestra firme condena a la brutalidad de [el presidente ruso Vladímir] Putin».

Sin embargo, acotó que China alzó su voz y rechazó las maniobras occidentales para excluir a Rusia de ese foro internacional, una causa por la que Estados Unidos trabaja desde inicios de marzo.

El comunicador subrayó que los voceros de Beijing insistieron en que el G20 es un espacio «puramente económico», razón por la cual la administración de Xi Jinping repudia cualquier intento de politización, así como el uso de la economía global como herramienta para presionar a terceros países.

En cualquier caso, a su parecer puede concluirse que en la jornada de este jueves, nuevamente se hizo patente el fracaso occidental en concretar la salida forzosa de Rusia del G20, pues según la secretaria del Tesoro de los Estados Unidos, Janet Yellen, no se alcanzó el consenso necesario. «En otras palabras, gran derrota para los Estados Unidos».

La funcionaria explicó que «para retirar a un país de cualquier participación se requiere realmente un nivel de acuerdo muy alto en muchos foros, incluido el G20, y no hubo ese nivel de acuerdo».

«Ella no lo dijo, pero lo diré en dos palabras: mundo pluripolar. No es tan fácil como lo está presentando la OTAN», añadió.

Yellen manifestó que la Alianza Atlántica está decidida a disminuir los ingresos del Kremlin por concepto de hidrocarburos, aunque admitió que de momento no han encontrado una fórmula que lo permita.

«Si los países de la OTAN sancionan energéticamente a Rusia, ¿saben lo que va a pasar? Que el petróleo se va a disparar ya no a 100 sino a 300 dólares por barril y Rusia encontrará quien le compre sus hidrocarburos y a ellos se les volverá la torta en la cara», aseveró Pérez Pirela.

Regresando a lo dicho por Yellen, mencionó que en sus dichos, «lo recaudado por las ventas de petróleo y gas son una fuente importante de ingresos para Rusia. Sería muy útil buscar la manera de reducir esos ingresos y ese es el objetivo, creo, de un bloqueo. Pero si podemos –la OTAN– encontrar la manera de hacerlo sin perjudicar a todo el planeta con aumentos en el precio de la energía, sería ideal».

Del mismo modo, la representante gubernamental admitió que existen maneras de evadir las sanciones, entre las que destacó las criptomonedas.

Colgándose de este último punto, apuntó que a despecho de Occidente, de acuerdo con información proporcionada por el Banco Central de Rusia este jueves, las reservas internacionales del país se incrementaron 0,3 %, alcanzando 611.100 millones de dólares entre el 8 y el 15 de abril.

Puesta en contexto, esta cifra se asemeja al Producto Interno Bruto de Bélgica –619.160 millones de dólares–, considerada como la vigésimo quinta economía del mundo, según estimaciones del Fondo Monetario Internacional correspondientes a 2022, explicó.

Del mismo modo, el ente regulador ruso aseveró que el país dispone de los recursos necesarios para honrar sus compromisos con acreedores internacionales, añadió.

«¿Qué buscan los países de la OTAN? Llevar a Rusia a un ‘default’, aunque ese ‘default’ sea virtual, porque Rusia tiene cómo pagar a sus acreedores, aunque gran parte de ese dinero esté congelado.

Sobre este particular, recuperó lo expresado por «Elvira Nabiúlina, directora del Banco Central de Rusia en una comparecencia ante la Duma (Cámara Baja del Parlamento): «Rusia tiene todos los recursos financieros necesarios, no nos amenaza ninguna suspensión de pagos», declaración que echa por la borda las tesis de impago impulsadas desde Estados Unidos y Europa.

De momento, recordó que se conoce que el pasado 6 de abril Moscú canceló a tenedores de bonos en rublos. Al 1 de febrero, el monto de la deuda externa pública de Rusia ascendía a 59.500 millones de dólares (menos del 10 % de sus reservas declaradas), de la cual 38.970 millones de dólares son préstamos externos en bonos.

En su criterio, estos indicios dan clara cuenta de que los golpes propinados a la economía rusa no han rendido los frutos deseados, no solo por las medidas de contención adoptadas por el gobierno de Putin, sino por la imposibilidad de desconectar a Rusia de la economía global y concretar su aislamiento.

El falso relato del aislamiento de Rusia

Para Miguel Ángel Pérez Pirela, es cierto que Occidente ha insistido en que Rusia está cada vez más aislada y efectivamente, Estados Unidos y sus aliados han tomado acciones inéditas para hacer realidad lo que, hasta ahora, son solo deseos y pretensiones.

Como es sabido, estas restricciones incluyen el decomiso del dinero ruso en bancos europeos y estadounidenses, así como la exclusión de importantes entidades financieras rusas del sistema internacional SWIFT y muy variadas limitaciones comerciales.

Por ello, es de la opinión que sin negar el efecto pernicioso de las medidas coercitivas unilaterales, Rusia parece haberse estado preparando largo tiempo para un ataque de tal calibre, pues de otra manera no se pueden explicar suficientemente asuntos plenamente comprobables como la revalorización de su moneda, que cayó a mínimos históricos a inicios de marzo.

Del mismo modo indicó que frente a los señalamientos de ‘default’ formulados por Estados Unidos, el Reino Unido y la Unión Europea, el Kremlin advirtió que acudirá a cortes internacionales para demostrar que ha intentado honrar sus compromisos de pago tanto en euros como en rublos.

Acerca de este particular rescató lo dicho por el ministro de Finanzas, Antón Siluánov, el pasado 11 de abril: «Claro que iremos a los tribunales, hemos tomado todas las medidas necesarias para que los inversores cobren sus bonos. Presentaremos a los tribunales nuestras órdenes de pago confirmando que hemos intentado realizar la transferencia tanto en moneda extranjera como en rublos».

El comunicador refirió que al otro lado del Atlántico, el relato del impago ha tenido como vocera principal a Úrsula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. Desde Moscú, el interlocutor ha sido el expresidente Dmitri Medvédev, actual subjefe del Consejo de Seguridad de la Federación Rusa.

Según von der Leyen, las exportaciones rusas han caído 70 %, mientras que Medvédev advirtió que un eventual impago ruso podría arrastrar a los países europeos a una situación similar, precisó.

A lo dicho por el exmandatario ruso sumó que el canciller de la Federación de Rusia, Serguéi Lavrov, reconoció este martes que Moscú no ha logrado alcanzar la autosuficiencia en todas las áreas estratégicas, pero trabaja arduamente para conseguirla y del mismo modo, ratificó que su país está interesado en realizar intercambios comerciales con todas las naciones que no se sumaron a la lista de sancionadores.

«Qué bueno es cuando los análisis anteceden a la realidad», señaló el analista en referencia a lo expresado por el intelectual venezolano Luis Britto García semanas atrás, quien planteaba que en lo sucesivo, los países se lo pensarían dos veces antes de confiar en los gobiernos neoliberales que vendieron como máximo valor la propiedad privada y a las primeras de cambio, se roban los recursos, algo que Lavrov dice abiertamente.

Pérez Pirela insistió en que aunque la narrativa occidental hace parecer que solo unos poquísimos países están en contra de sancionar a Rusia por haber incursionado militarmente en Ucrania, un análisis de las votaciones en la ONU realizado por el portal Swissinfo, de línea claramente pro-OTAN, muestra que esta idea no solo es falsa, sino que esconde las divisiones presentes en el seno del organismo.

El informe, que fue publicado bajo el título «La guerra de Rusia en Ucrania acentúa la división en la ONU», destaca que «los países que se oponen a Rusia solamente representan al 36 % de la población mundial», mientras que «alrededor de dos tercios de la población vive en países cuyos gobiernos son neutrales o se inclinan del lado de Rusia», detalló.

En síntesis de lo expresado en el texto con respecto a la postura de los países precisó que «mientras Japón sí apoya de manera incondicional la posición ‘occidental’, algunos países de Asia no lo hacen. Y las miradas se centran en China e India, sobre todo. Dos países que en las votaciones de la ONU se han abstenido de condenar la invasión rusa».

Un comportamiento semejante se aprecia cuando se precisa el comportamiento de las exrepúblicas soviéticas de Asia Central, como Armenia, Azerbaiyán o Kazajistán, que han preferido no votar o abstenerse sistemáticamente de condenar a su vecino, explicó.

Con respecto a los países africanos, el analista puntualizó que «del total de 35 países que se abstuvieron, 17 eran africanos y otros ocho no votaron. En la segunda votación de la Asamblea General el esquema fue prácticamente el mismo».

Regresando la mirada a América Latina, mencionó que si bien es cierto que las naciones más pro-occidentales se aprestaron a sumarse a la condena a Rusia, también es claro que «casi ningún país latinoamericano se ha unido a Occidente en la imposición de sanciones económicas contra Rusia».

A su juicio, destacan en este caso la posición de neutralidad de Brasil, cuyo gobierno ha denunciado presiones para cambiar de bando por parte de Estados Unidos y sus aliados, así como la negativa de México a sancionar la economía rusa.

En el Medio Oriente y el Norte de África, los alineamientos son variables y no hay una posición unificada en torno al conflicto, pero más allá de las orientaciones de los gobiernos, estas naciones han preferido mantener una postura neutral, en buena medida explicable por su rol dentro del mercado energético, relató para cerrar este punto.

China no está jugando y envía mensajes claros a la OTAN

El último tramo del programa, Pérez Pirela se explayó en los mensajes que está enviando China a la OTAN, pues desde el inicio de la guerra en Ucrania, los países de la Alianza Atlántica parecen estar interesados en abrir un segundo frente de conflicto con China, que se ha traducido en ataques diplomáticos, amenazas y provocaciones en la zona del Mar Meridional y en la isla de Taiwán.

Como primer dato, avanzó que este miércoles se reunieron virtualmente el ministro de Defensa de China, Wei Fenghe y su par estadounidense, Llyod Austin, conversación en la que Beijing dejó claro que defenderá sus intereses nacionales y su dignidad.

Según el ministerio de Defensa chino, refirió, el encuentro se realizó a pedido de la administración Biden y en él Wei aseguró que el gigante asiático «espera alcanzar relaciones sanas y estables con Estados Unidos», sin menoscabo de la defensa de «sus intereses nacionales y su dignidad».

El experto resaltó que el general chino también exhortó a Estados Unidos a «no subestimar la determinación y las capacidades de China» en el marco de relaciones de respeto mutuo, así como abstenerse de provocar a su país con operaciones marítimas en el mar Meridional y de injerir en Taiwán, a la que China considera «parte inalienable» de su territorio.

Wei también se permitió advertir a su par que «si el problema de Taiwán se resuelve de manera inaceptable, (…) tendrá un efecto devastador en las relaciones de los dos países» y convocó a Washington a no emplear «la cuestión ucraniana para difamar o amenazar a China», visto su efecto negativo sobre las relaciones bilaterales.

El director de LaIguana.TV puntualizó que las advertencias de China no quedaron exclusivamente en el plano de las palabras, pues en la misma jornada, su armada realizó ejercicios militares de desembarco anfibio en la sureña provincia de Guangdong, sobre las aguas del mar Meridional.

En ese orden, explicó que se trata de la segunda operación militar llevada a cabo en igual número de semanas, pues la semana previa, Beijing envió contingentes al estrecho de Taiwán como respuesta a la visita que realizara una delegación de congresistas estadounidenses a la isla.

En el plano económico, donde China goza de indudable incidencia, también se libran batallas, pues este miércoles, en la jornada inaugural de el Foro de Boao para Asia –al que muchos comparan con el Foro de Davos–, el presidente Xi Jinping enfiló nuevamente sus cañones contra la política occidental de sanciones y chantajes.

Así, se permitió citar extensamente lo expresado por Xi en su intervención: «Los países del mundo son como pasajeros a bordo de un mismo gran barco que comparten el mismo destino. Para que el barco navegue hacia un futuro brillante surcando las olas tormentosas, todos los pasajeros deben hacer esfuerzos mancomunados, y es simplemente inaceptable la idea de tirar a alguien por la borda.

Al desarrollarse hasta hoy en día, la comunidad internacional ya se ha convertido en una máquina sofisticada e integrada. Actos para desmontar cualquier pieza someterán a toda la máquina a serios problemas de funcionamiento. Cuando esto suceda, tanto los afectados como los iniciadores de tales actos serán perjudicados.

En el mundo actual, están condenados al fracaso el unilateralismo y la búsqueda excesiva del interés propio; los procederes de desvinculación, corte de suministros y máxima presión, y los intentos para fraguar ‘pequeños círculos’ o provocar conflicto y confrontación mediante delineación ideológica».

No obstante, a su parecer, el aspecto más llamativo del discurso de Xi Jinping fue la propuesta de creación de una Iniciativa para la Seguridad Global, guiada por el respeto inalienable de la soberanía e integridad territorial de los países, la proscripción de la injerencia en asuntos internos de terceras naciones, el rechazo al unilateralismo y el abandono de «la mentalidad de Guerra Fría», en estricto apego a lo consagrado en la Carta de las Naciones Unidas.

El mandatario chino agregó que bajo el punto de vista de Beijing esta instancia también tendría que «tomar en serio las razonables preocupaciones de seguridad de todos los países», avanzar en la construcción de «una arquitectura de seguridad equilibrada, efectiva y sostenible, y rechazar la búsqueda de la seguridad propia a expensas de la de los otros países», sintetizó el analista político.

Por último, señaló que en relación a los mecanismos empleados para la resolución de conflictos, China abogó por el diálogo y las consultas, manifestó su rechazo «al doble rasero» y repudió «el abuso de las sanciones unilaterales y la jurisdicción de brazo largo».

Para concluir aludió a lo dicho por el vocero oficial de la cancillería china, Wang Wenbin, quien exigió este jueves a Estados Unidos que cese en sus intentos por difamar a Beijing en relación a la crisis entre Rusia y Ucrania. Además, acusó directamente a Washington de usar este conflicto en pos de «sus intereses más egoístas», aunque ello implique que «Europa y el resto del mundo» paguen por ello.

«China decidirá el final de esta novela. Se acordarán de mí», dijo para dar por concluida su reflexión.

(LaIguana.TV)

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