Paleontólogos argentinos hallaron fósiles del megaraptórido más grande descubierto hasta el momento. El dinosaurio carnívoro medía diez metros de largo, pesaba unas cinco toneladas y se caracterizaba por potentes garras con las que «despedazaban a sus víctimas».

Un grupo de paleontólogos argentinos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (Conicet) descubrió, junto a colegas japoneses, una nueva especie de megadinosaurio carnívoro que habitó el extremo sur del continente americano durante el período cretácico.

Los huesos descubiertos en la provincia de Santa Cruz (sur) pertenecen a una especie de predador que nunca se había identificado con anterioridad, destacó la Agencia Ciencia, Tecnología y Sociedad de la Universidad Nacional de La Matanza (Agencia CTyS-UNLaM).

El hallazgo se concretó a 30 kilómetros de la ciudad de El Calafate, en la Patagonia argentina, cuya presentación fue realizada el pasado miércoles 27 de abril en el Museo Argentino de Ciencias Naturales ‘Bernardino Rivadavia’ (MACN).

Según los paleontólogos, el dinosaurio, denominado Maip macrothorax, medía entre nueve a diez metros de largo y pesaba aproximadamente cinco toneladas.

Una reconstrucción hecha a partir de los fósiles encontrados indica que el animal poseía enormes vértebras interconectadas con músculos, tendones y ligamentos, un sistema permitía al dinosaurio mantenerse erguido en sus patas traseras para su desplazamiento.

Mauro Aranciaga Rolando, científico del Conicet, explicó a la Agencia CTyS-UNLaM que, «los huesos de Maip nos ayudaron a entender mejor la anatomía de los megaraptores. Pertenecían a una familia cuyo esqueleto no era como el de un tiranosaurio, grande pero pesado, sino que eran animales ligeros. Sus huesos no eran macizos, sino que presentaban una gran cantidad de huecos internos que los hacían mucho más livianos, algo así como un ladrillo hueco comparado con uno macizo».

El científico apuntó que el dinosaurio «tenía cola y patas largas, lo que también corrobora que eran animales relativamente ágiles».

«Lo más característico de estos dinosaurios son sus brazos: largos, gigantes, rematados por unas garras de hasta 35 centímetros de largo, con las que inferimos que agarraban y despedazaban a sus víctimas. Eran su arma principal, ya que sus dientes eran afilados pero pequeños», describió Aranciaga.

Matías Motta, becario doctoral del Conicet y paleontólogo especializado en dinosaurios carnívoros patagónicos, comentó la importancia del descubrimiento para el ámbito de la paleontología , no sólo argentina sino mundial.

«Este descubrimiento fue realmente importante, no solo para el equipo, sino para la ciencia, ya que se trata de una especie nueva de dinosaurio gigante, un carnívoro que vivió en la Patagonia hace unos 70 millones de años. Nos brinda mucha información de cómo eran estos predadores justo antes de la extinción de los dinosaurios, un evento tan importante que marcó un antes y un después en la historia de la Tierra», subrayó el paleontólogo argentino.

Luego de los primeros hallazgos en 2019, el grupo de científicos comentó que debido a la pandemia por coronavirus, recién a fines de 2020 pudieron avanzar en la extracción de muestras fósiles y su posterior análisis en laboratorios especializados.

El nombre Maip, «proviene de un ser maligno de la mitología Tehuelche que habitaba en la cordillera y mataba usando el frío», destacan los paleontólogos, tras descubrir los restos de la nueva especie de dinosaurio en la Cordillera de los Andes.

“Desde lo alto del filo, uno puede divisar el Glaciar Perito Moreno, distintos picos montañosos como las Torres del Paine (Chile) o El Chaltén. Y este sitio es un lugar privilegiado, además, porque nos permite ir conociendo cada vez mejor a los distintos integrantes de ese ecosistema que se desarrolló al sur del Calafate. Es un tesoro fósil que recién comenzamos a descubrir y comprender”, describió el experto.

(Sputnik)

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