Un equipo internacional de científicos descubrió mecanismos adicionales que emplean los mosquitos para hallar con gran precisión a sus víctimas humanas. 

Numerosos estudios han demostrado que los mosquitos utilizan su sentido del olfato para diferenciar a sus víctimas, incluidos los humanos. De hecho, reconocen precisamente el olor humano, incluso si este está mezclado con el entorno y el olor de los animales cercanos. 

«Hay más de 3.000 especies diferentes de mosquitos en total, pero solo unos pocos se especializan en picar a los seres humanos», explica Zhilei Zhao, investigador posdoctoral de neurobiología y comportamiento en la Universidad de Cornell. 

«El Aedes aegypti adora a los humanos. Le encanta nuestro olor», afirma Matthew DeGennaro, neurogenético y profesor asociado de la Universidad Internacional de Florida. 

El Aedes aegypti, también conocido como el mosquito del dengue o mosquito de la fiebre amarilla, representa una gran amenaza para la salud pública. Los estudios anteriores demostraron que el A. aegypti puede oler el dióxido de carbono que exhalan los humanos, así como el olor de la bacteria Brevibacterium linens que se encuentra en los pies humanos. 

Sin embargo, estos olores son comunes no solo a los humanos, sino también a los animales. Esto llevó a los científicos a la pregunta de cómo estos mosquitos son capaces de diferenciar a sus víctimas y picar precisamente a los humanos. 

El nuevo estudio publicado en la en la revista Nature descubrió una posible solución a este misterio. 

Los científicos del equipo internacional redactaron el genoma de la hembra de A. aegypti añadiendo un gen que regula la producción de una proteína fluorescente en el cerebro: cuando ciertas neuronas estaban activas, la proteína las iluminaba. 

Para poder observar el funcionamiento del cerebro, los científicos tuvieron que llevar a cabo una manipulación quirúrgica de máxima precisión: cortaron la parte superior de las cabezas de los mosquitos para dejar expuesto su cerebro, que mide tan solo 0,5 milímetros. 

Después, los investigadores dieron a los mosquitos la oportunidad de probar los olores asociados a los seres humanos, las ratas, los perros, las ovejas y otros animales. Se encontraron tres haces nerviosos, uno de los cuales respondía más activamente a los olores humanos, otro a los olores animales y el tercero a todo en general. 

Así, los investigadores identificaron dos compuestos presentes en la mayoría de las muestras de olores humanos, pero rara vez encontrados en animales: decanal y undecanal. Estas sustancias tienen un olor cítrico dulce y se encuentran en el sebo humano. Otros experimentos con compuestos aromáticos artificiales mostraron que los mosquitos reaccionaron precisamente a ellos, las hipótesis de los científicos han sido confirmadas. 

Según DeGennaro, los resultados de la investigación podrían servir para mejorar los repelentes de mosquitos. 

Otra aplicación potencial de la investigación sería preparar atrayentes para mosquitos o productos químicos que podrían usarse como cebo para alejar a los mosquitos de los humanos y colocarlos en una trampa. 

(Sputnik) 

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