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En el año 2003 dentro del contexto del golpe de estado de abril de 2002 y el paro petrolero de la burguesía parásita (paro del que pocos voceros de la MUD, Fedecámaras, Consecomercio y en general cualquier escuálido recalcitrante se animaría a recordar), el presidente Chavéz inaugura el Huerto Organopónico Bolívar 1, como estrategia para la producción sana y soberana de alimentos en los espacios urbanos, en un intento por avanzar en el autoabastecimiento de algunos rubros vegetales de consumo diario de nuestra población. Desde entonces la administración y gerencia del espacio transitó por diversas instituciones del estado, que con mayor o menor éxito lo mantuvieron productivo, aunque no siempre bajo un manejo agroecológico.

 

Con el aumento de los ingresos petroleros y la estabilidad económica que el Comandante Chavéz logró darle al país a partir del año 2004, el impulso a la agricultura urbana y la promoción a espacios como el Bolívar 1 dejaron de ser una prioridad, el organopónico se convirtió entonces en un espacio institucional desconectado de los procesos de organización del poder popular, y al que muy pocos tenían acceso.

 

La dinámica institucional, lo cambios de ministros, gerentes, etc., repercutieron en la falta de continuidad de los procesos productivos, lo que en el año 2014 llevó a que el espacio estuviera casi totalmente inoperativo.

 

Ante esta situación y en medio de plena guerra económica, a principios del 2015 diversos colectivos y movimientos sociales se unieron para reactivar el Huerto Organopónico Bolívar 1, y ponerlo al servicio de la población. Desde entonces se ha desarrollado un inédito proceso autónomo de organización y trabajo voluntario que ha dado como resultado la puesta en producción del 90% de los canteros, la realización de diversos talleres de producción de abonos orgánicos, insumos biológicos, propagación de plantas, evaluación participativa de suelos y cultivos, entre otros, así como la comercialización de frutas y hortalizas a precios justos y muy por debajo de los precios especulativos del mercado capitalista (todo esto con apoyo de instituciones como el Inces, Fondas, UBV, Insai).

 

El resultado de este proceso ha sido la transformación del Huerto Organopónico Bolívar 1, en la Escuela Popular de Agricultura Urbana Bolívar 1, con la que se busca multiplicar bajo metodologías participativas y populares procesos productivos agrícolas en las distintas parroquias de la capital, además de estimular la alimentación sana y soberana, así como la medicina natural, impulsando la autogestión y la autonomía para la consolidación del estado comunal.

 

A 9 meses de trabajo son aún muchas las tareas por realizar y las metas por cumplir, pero sin duda también son muchos los aprendizajes de esta experiencia, en la que se resalta el surgimiento de una nueva ética revolucionaria, del trabajo desprendido de apego monetario alguno y en donde se puede palpar en los hechos la construcción real del socialismo desde lo pequeño, desde lo concreto.

 

Invitamos a toda la población comprometida con la construcción de la soberanía alimentaria, con la construcción del buen vivir desde lo cotidiano a integrarse a este esfuerzo.

 

¡Llégate al organopónico #LaChambaquees!

 

(Nota de Prensa)

 

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