Los vecinos del canciller de Alemania, Olaf Scholz, y su esposa Britta Ernst, suelen encontrar en el contenedor de basura documentos oficiales importantes, e incluso algunos de carácter confidencial, informa Spiegel.

La pareja vive en un edificio residencial en la ciudad de Potsdam, estado federado de Brandeburgo, y a menudo, sus vecinos ni siquiera tienen que rebuscar en la zona comunal donde se colocan los desechos para hallar información sobre la vida privada y oficial de Scholz y Ernst, puesto que los documentos están a la vista.

Según el diario, el descuido sería de la cónyuge del canciller, quien tiraría la documentación sin antes triturarla. Poco después de la cumbre del G7 celebrada en junio pasado en Elmau, Alemania, los vecinos encontraron un memorando con breves perfiles de las esposas o parejas de los líderes que participaron en ese evento.

Por ejemplo, el texto que acompañaba la foto de Maria Serenella Cappello, esposa del primer ministro de Italia, Mario Draghi, señalaba que ella «evita al público». Estos detalles son esencialmente información pública, pero el documento no debería de haberse tirado a la basura debido a que el Ministerio de Relaciones Exteriores alemán lo había catalogado como «información clasificada, solo para uso oficial».

Para el manejo de tales documentos, se aplican estrictas reglas. Se los puede sacar de los edificios gubernamentales solo para ocasiones especiales y siempre que estén debidamente protegidos contra la divulgación no autorizada. Su eliminación también debe realizarse «de tal forma que el contenido sea incomprensible ni pueda hacerse legible», aclara Spiegel.

(RT)

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