A propósito del venidero Festival Internacional de Teatro Progresista, que se celebrará en el país entre el 29 de julio y el 6 de agosto, el periodista Clodovaldo Hernández conversó en exclusiva para su programa Cara a Cara con el organizador del evento, Carlos Arroyo, director de la Compañía Nacional de Teatro.

El teatro progresista, yunque y martillo para modificar las realidades

Para Arroyo, «la construcción de una mirada distinta, multipolar, de autodeterminación de los pueblos, permite de alguna manera decir que el teatro y todo lo que hacemos tiene una tendencia hacia el progresismo, hacia una discusión que pase del hombre por el hombre, hacia la construcción de una humanidad, como diría Alí Primera, que sea más humana, que es el lema del festival», explica por qué el Festival decidió adjetivarse como progresista.

Asimismo, el experto teatral apuntó que la iniciativa se inscribe «en la conmemoración de los 30 años del 4 de febrero y los 20 años del 13 de abril», aunque aclaró que no se trata de negar otras propuestas distintas, sino reflexionar y discutir sobre un discurso propio.

«Queremos exponer, queremos decir que el teatro sirve no solamente para la recreación –que es su base fundamental– sino que también sirve para su reflexión. O sea, el teatro debe ser siempre un yunque y un martillo que modifique las realidades», explicó.

La razón de ser del teatro es el conflicto

En parecer del director de la Compañía Nacional de Teatro de Venezuela, «una de las cosas más importantes del teatro y la razón de ser es el conflicto», por lo que siempre, no importa cuál sea la orientación ideológica de los gobiernos de turno, las agrupaciones teatrales pueden mostrarlo a partir de variadas propuestas.

Para ejemplificar, indicó que aunque desde su nacimiento como república, Colombia ha sido un país con gobiernos e instituciones de vocación derechista, el teatro colombiano que estará presente en el Festival Internacional de Teatro Progresista es el de La Candelaria, «uno de los teatros más emblemáticos que tiene América Latina, con más de 50 años en un trinchera sobre la humanidad».

Así, los efectos políticos de esta resistencia cobran protagonismo en el presente, pues la reconocida poeta y dramaturga Patricia Ariza es la ministra de Cultura designada en el gabinete del gobierno de Gustavo Petro, que iniciará funciones el próximo 7 de agosto.

«Eso habla directamente de que los pueblos no necesariamente coinciden con una determinada forma de gobierno en relación a ese tema, que hay unos movimientos que siguen pensando que hay una realidad posible de manera distinta, de manera más transparente, más clara, más reflexiva, más sobre lo que significan unos modelos que no tienen que ver con el imperio», apuntó.

Al otro lado del tablero, Arroyo aseguró que en el teatro venezolano no todos los grupos comparten la visión del gobierno y tampoco es cierto que quienes se inscriben en la línea crítica y reflexiva que propone el teatro progresista puedan tacharse sin más de instrumentos gobierneros.

A su parecer, una prueba de ello está en la buena acogida que tuvo la convocatoria que realizó la organización del Festival a los grupos teatrales venezolanos, pues 189 atendieron al llamado, puesto que «hay un teatro vivo, un teatro nacional que sigue trabajando, hombres y mujeres del teatro venezolano (…), que siguen entendiendo que el espacio del teatro sigue siendo importante, vital para el desarrollo de la humanidad».

Justo por su naturaleza conflictiva, el teatro ofrece «la posibilidad de mirarnos dentro, de decirnos: ‘hay cosas en nuestros gobiernos que funcionan y cosas que no'», mirada crítica que también está presente en otras formas del arte.

El Festival Internacional de Teatro no pretende reemplazar otras iniciativas

En su intercambio con Clodovaldo Hernández, Carlos Arroyo enfatizó que el Festival de Teatro Progresista se enmarca en la conmemoración de los 30 años de la rebelión cívico-militar del 4 de febrero y los 20 años del 13 de abril, fecha en que la alianza castrense-popular regresó al poder al presidente Hugo Chávez, depuesto durante 47 horas.

Por esto, aunque sus organizadores desearían que hubiera continuidad, de plano descartan que se trate del reemplazo o reflotación de otras iniciativas que se sucedieron en el país durante períodos prolongados.

A este respecto recordó que «ha habido varios intentos de festivales de teatro en el país desde distintas organizaciones», entre los que se recuerda especialmente los que organizara en el otrora Ateneo de Caracas el fallecido director teatral Carlos Giménez, que durante cerca de 15 años fue vanguardia en Venezuela y en América Latina.

«Luego se cayó ese festival y lo retomó la Alcaldía de Caracas como una mirada al Festival Internacional de Teatro. Eso lo hizo hoy en día el vicepresidente y ministro Freddy Ñáñez, que retomó esa bandera y construyó ese festival. Luego la Alcaldía lo mantuvo directamente en los últimos años hasta que la pandemia obligó a cerrar los teatros y esa posibilidad no existió durante los últimos dos o tres años», completó.

17 espectáculos de 14 países: la oferta del Festival Internacional de Teatro Progresista

Arroyo puntualizó que en el Festival participarán 14 países – Argentina, Uruguay, Rusia, Ecuador, Colombia, Bolivia, Perú, México, Cuba, Estados Unidos, Nicaragua y España (Islas Canarias), 12 de los cuales ofrecerán 17 espectáculos, al tiempo que el Museo del Teatro Bachruschin de Rusia dictará una conferencia virtual sobre la digitalización de documentos teatrales y desde Estados Unidos, el venezolano Pablo García Jiménez, dictará un taller sobre crítica teatral, a lo que sumó la selección nacional, que aporta 30 espectáculos de sala, 17 en comunidades y un pabellón infantil.

Los espectáculos y actividades de formación se realizarán en Caracas y en los estados La Guaira, Aragua, Miranda, Carabobo, Yaracuy, Barinas, Bolívar y Monagas. En la capital, indicó, se construyó un eje Oeste-Este, que incluye salas desde Catia hasta Petare, pasando por los teatros del Centro Histórico (Nacional, Bolívar, Principal, Municipal y la Sala Anna Julia Rojas de la Universidad de las Artes).

Destacó, asimismo, que «la mayoría de los eventos de formación» estarán vinculados con Unearte, a donde acudirán a dictar conferencias importantes figuras de la escena teatral latinoamericana, si bien también se prevé la realización de lecturas dramatizadas y con agrupaciones internacionales.

Estos encuentros, aclaró el especialista, pretenden confrontar positivamente a los participantes «para reconocer qué teatro se está haciendo en cada uno de estos lugares, qué teatro estamos haciendo nosotros, siempre con una mirada sobre el progresismo», lo que en su opinión equivale a contestar la pregunta «para qué sirve el teatro que estamos haciendo en América Latina en este momento».

Con relación a la obra que inaugurará el evento, refirió que es una producción estrenada hace varios años en el marco del Festival Internacional de Teatro (FIT), con la que se quiso «reconocer el trabajo y la mirada política de Bertolt Brecht», pues desde su punto de vista, «para todo hombre de teatro del siglo XX y del siglo XXI, Bertolt Brecht es como el padre político del teatro» y que contará con música ejecutada por la Orquesta Sinfónica Municipal de Caracas.

«Quisimos darle como una especie de mirada femenina sobre lo que él hacía con sus personajes emblemáticos (…), la cantidad de miradas que Brecht hace sobre eso. Eso lo dirige Jericó Montilla. Hay un elenco que es parte de la Compañía Nacional [de Teatro], parte del Circo Nacional y de otros actores más que se juntaron para hacerlo».

Sí hay teatro fuera de Caracas

Aunque el director de la Compañía Nacional de Teatro reconoce que aún hay que saldar una deuda histórica con la concentración de la actividad cultural en torno a la capital que fue muy tempranamente advertida por Simón Rodríguez, también es verdad que en las regiones «cada uno va haciendo su teatro».

«Yo vengo de Chabasquén (Portuguesa) e iba haciendo mi teatro por allá, pero me radiqué en Guanare muchos años y allí hicimos el Festival de Occidente, hicimos la Compañía Regional de Teatro de Portuguesa, hicimos unos espacios muy hermosos. Teníamos dos salas de teatro, con sus depósitos y todos sus movimientos en un patio muy hermoso de la ciudad. Allí, en este momento, tú vas viernes, sábado y domingo y ves una temporada teatral con mucho éxito», ilustró.

En ese orden comentó que en esos espacios se repuso recientemente la obra Mi Planta de Naranja Lima, basada en la reconocida novela del brasileño José Mauro de Vasconcelos, que marcó pauta en la década de 1960 por la temática que aborda: dejar atrás la infancia y que contó con masiva asistencia, asunto que se repite en otras ciudades como Maracaibo, Maracay o Barquisimeto.

«Necesitamos sí –y lo hemos dicho en muchas oportunidades– una coherencia, una cohesión, una organización teatral que dé cuenta de los modos y las maneras que tiene el teatro venezolano», agregó.

Representaciones gratuitas para los niños

Arroyo destacó que el Festival Internacional de Teatro Progresista contará con un pabellón infantil dispuesto en una carpa con capacidad para 450 personas en los espacios de La Casona Cultural Aquiles Nazoa, con actividades que se desarrollarán a las 11:00 am, a la 1:00 pm y a las 3:00 pm y serán de acceso libre, pues se inscriben dentro del Plan Vacacional Comunitario del Ejecutivo.

Empero, acotó que quienes estén interesados a asistir a las funciones que se ofrecerán en los teatros de 19 parroquias caraqueñas, tendrán que cancelar el valor de la entrada. El objetivo, señaló, es usar la recaudación de taquilla para financiar políticas en pro del teatro venezolano, aunque como contraprestación, los eventos de formación, así como los encuentros y talleres, serán gratuitos.

Con respecto a la programación del pabellón infantil, especificó que además de espectáculos nacionales, los asistentes podrán disfrutar de una representación de teatro de títeres de la delegación de Nicaragua y de otra del Teatro de Las Estaciones, originario de la ciudad de Matanzas (Cuba), con piezas en las que se presentan temas polémicos como la violencia de género y la neoesclavitud contemporánea.

«Hay propuestas como Malahierba, con el maestro Arístides Vargas, con La Razón Blindada, que sigue siendo un bastión del teatro necesario para América Latina», añadió.

Para concluir, el especialista se permitió insistir sobre el enfoque del teatro latinoamericano, pues en su juicio, «contrario a la mirada de Europa, que se ha ido hacia lo lúdico y hacia lo recreativo», en el continente, la actividad teatral se sigue sosteniendo en la palabra volcada «en un discurso que conmueva y connote a la humanidad».

(LaIguana.TV)

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