El crecimiento del dólar en los últimos meses podría traducirse en serios problemas financieros para varios países del mundo, cuyas economías se soportan en sus reservas de la moneda estadounidense.

Un ejemplo es Sri Lanka, país que enfrenta la peor crisis económica de su historia y cuya población irrumpió en la residencia del presidente, Gotabaya Rajapaksa, quien se vio obligado a huir ante la insurrección popular acontecida el pasado 14 de julio.

Lo anterior, se debe a diversos factores, el principal, es que el dólar vive uno de sus momentos más fuertes en los últimos 20 años. Tan sólo en 2022, su incremento llegó a un 10%, por lo que, en el marco de la crisis económica actual, muchos inversores apuestan por una moneda sólida, la cual, además, le dará altos rendimientos debido a las altas tasas de interés impuestos por la Reserva Federal de Estados Unidos como medida para reducir la inflación.

Pese a que la economía estadounidense atraviesa por un momento complicado, su moneda se mantiene como la divisa que rige la mitad del comercio internacional.

Esto, a su vez, provoca una fuga de capitales en los países cuyas monedas no son lo suficientemente sólidas para solicitar créditos, por lo cual se ven obligados a emitir deuda en dólares, lo cual sólo agrava más la crisis.

Países como Egipto y Pakistán se encuentran en esta situación, por lo que han pedido préstamos al Fondo Monetario Internacional (FMI) para no caer en una situación tan drástica como la de Sri Lanka.

Además de la fuga de capitales y las complicaciones fiscales para países que agotan sus reservas en dólares, el incremento del precio del dólar también afecta el crecimiento de países emergentes que, por un lado, ya no tienen la capacidad para importar productos, y por otro, tampoco pueden exportar bienes a EEUU debido a que está en recesión.

En un artículo publicado a finales de julio, Brad Setser, economista del Consejo de Relaciones Exteriores de EEUU, advirtió que países como Túnez, Ghana y Kenia están luchando por cumplir con sus necesidades presupuestarias al igual que sucedió con Sri Lanka.

Por su parte, el FMI advirtió que cerca del 60% de los países de bajos ingresos están en alto riesgo de sobrendeudamiento del gobierno.

(Sputnik)

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