Los niños estadounidenses que nacieron cerca de lugares de ‘fracking’ tienen entre dos y tres veces más probabilidades de desarrollar leucemia linfoblástica aguda (LLA) que el resto, según un estudio publicado en la revista ‘Environmental Health Perspectives’.

El estudio examinó si existe una relación entre la proximidad residencial a lugares de explotación de petróleo y gas no convencionales (UOG) mediante fracturación hidráulica (fracking) y la LLA, la forma más común de leucemia infantil.

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«Los niños con al menos un pozo de UOG en un radio de 2 kilómetros de su residencia de nacimiento durante la ventana primaria [de tres meses antes de la concepción a un año antes del diagnóstico] tienen 1,98 veces más probabilidades de desarrollar LLA en comparación con los que no tenían pozos de UOG», señala el estudio.

Mientras que los niños «con al menos un pozo UOG en un radio de 2 kilómetros durante la ventana perinatal [desde la preconcepción hasta el nacimiento] tienen 2,80 veces más probabilidades de desarrollar LLA».

Los desarrollos de proyectos de fracking son un factor de riesgo para la LLA infantil, según los resultados del estudio.

De acuerdo con los investigadores, los datos del estudio proporcionan un apoyo adicional a la adopción de políticas de retracción más estrictas y de medidas de salud pública para reducir la exposición a los emplazamientos de UOG.

Los investigadores estudiaron a 405 niños de entre dos y siete años de Pensilvania (noreste) con LLA y a otros 2.080 de control emparejados por año de nacimiento.

Según el estudio, en Pensilvania se perforaron más de 10.000 pozos de fracking entre 2002 y 2017.

El trabajo fue realizado por investigadores de la Universidad de Yale y el Centro Oncológico Integral Lombardi de Georgetown.

(Sputnik)

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