La crisis energética que se vive en Europa y la histórica inflación que hay en dicha zona han levantado las alertas en España por una posible recesión.

Lo anterior, a pesar de que el país europeo reportó un crecimiento de su PIB del 1,1%, de acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), lo que supera el 0,3% de crecimiento promedio intersemestral reportado en conjunto por los países miembros.

El Gobierno español se enfrenta a una inflación que, tan solo en julio, se tasó en 10,8%, dos puntos porcentuales más que en el resto de Europa, y tras dos meses con una tendencia al alza.

Al respecto, el doctor en Economía, Daniel Lacalle, explicó a Sputnik que las principales causas que llegan a suponer que España entrará en recesión es una «combinación de la crisis energética y la baja eficacia de los planes de estímulo», aunado a que la economía española tiene la peor recuperación tras la pandemia de COVID-19 y un mayor aumento de deuda.

España probablemente no caiga en recesión en 2022, pero el riesgo es muy alto porque los indicadores adelantados muestran contracción en industria y servicios», declaró el especialista, quien insistió en que la situación económica española «es de ralentización severa y la mayor tasa de paro de la UE».

Por su parte, el catedrático de Estructura Económica en la Universidad Ramón Llull de Barcelona, Santiago Niño Becerra, confía en que España no reporte números negativos en su PIB en lo que resta del 2022, los cuales sirve como referencia para saber si un país está en recesión (al acumular dos trimestres en pérdidas, se consideran en recesión).

El experto considera que el riesgo de recesión para España será más latente hasta 2024, pues en 2023 enfrentará varias elecciones lo cual podría hacer que la Unión Europa tenga «cierta relajación en cuanto al gasto público a fin de que haya estabilidad».

Ambos especialistas consideran que, si bien el conflicto en Ucrania y las sanciones económicas contra Rusia son las causas principales de la crisis energética y la alta inflación, España depende apenas en un 5% del gas ruso por lo que no se ve tan afectado por dicha situación.

No obstante, Lacalle advierte que «la mala gestión de la crisis diplomática con Argelia empeora las previsiones en cuanto a seguridad de suministro energético».

Para Niño Becerra, España arrastra una mala situación económica desde la pandemia, lo cual se refleja en niveles altos de inflación (7,6%) incluso antes de que iniciara la operación militar especial de Rusia en el Donbás.

«Tomando como base 100 el PIB per cápita medio de la UE 27, el de España es de 84 (datos de Eurostat); o sea que la situación económica de España no es nada buena», señala el catedrático.

(Sputnik)

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