El G7 ha decidido imponer nuevas sanciones contra el petróleo ruso fijando un precio máximo al que se puede comprar el combustible ruso. Además aspira a obligar a los países asiáticos a seguir su plan. Por su parte, Rusia ya ha advertido cómo responderá a la medida. ¿Quiénes serán los más perjudicados?

Los ministros de Economía del G7 han anunciado la decisión de limitar los precios del petróleo ruso. Está prohibido transportar por mar y asegurar a las empresas que transportan petróleo ruso a un precio superior al límite máximo introducido. No obstante, el tope de precios está por anunciarse.

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El plan genial de G7

Los ministros de Economía del G7 han pedido a todos los países que se sumen al tope y contribuyan a desarrollar un techo de precios. Quieren «construir una amplia coalición» en el mundo para garantizar que el petróleo y los productos petrolíferos rusos se vendan «solo a precios iguales o inferiores al límite máximo».

Según el FT, estas nuevas sanciones se impondrán al mismo tiempo que el propio embargo de la UE a las importaciones de petróleo ruso, es decir el 5 de diciembre de 2022 para el crudo y el 5 de febrero de 2023 para los productos petrolíferos.

«Es una extraña coincidencia. Quizá veamos una sorpresa en forma de sustitución del embargo de petróleo por un tope de precios. Este escenario no puede descartarse, sobre todo si recordamos cómo surgió la idea de introducir un techo de precios», declaró Igor Yushkov, experto de la Universidad Financiera del Gobierno de la Federación de Rusia y del Fondo de la Seguridad Energética Nacional.

Recordó que era la propuesta de la secretaria del Tesoro de EEUU, Janet Yellen quien indicó las sanciones contra Rusia conducen a una reducción de las exportaciones de petróleo ruso al mercado mundial, lo que es perjudicial porque agrava la escasez de petróleo y los precios suben. Según ella, hay que asegurarse de que Rusia pueda saturar el mercado mundial de petróleo y que los precios bajen.

«Después de esta declaración, Yellen se enfrentó a las críticas de que esto permitiría a Rusia ganar dinero y que el propósito de las sanciones era destruir la economía rusa. Así nació la genial idea de un tope de precios: que Rusia exporte petróleo, pero que nadie lo pague. En este caso todos están contentos: el mercado mundial está saturado, los precios son bajos y Rusia gana poco», razonó ígor Yushkov.

Continuó que en este contexto tendría sentido que los europeos levanten el embargo petrolero para poder comprar petróleo ruso a un determinado precio bajo.

La segunda opción, cuando la UE no levante el embargo, también es posible, aseguró. En ese caso, la UE, como es de esperar, abandonaría por completo la compra de petróleo ruso por vía marítima y permitiría a todos los demás países del G7 comprarlo solo a un determinado precio.

Ambas opciones tendrían consecuencias desafortunadas para el mercado mundial, escribe el periódico ruso Vzgliad.

Los suministros rusos de petróleo

Por su parte, Rusia dejó clara su posición: desviará el petróleo a los países con condiciones de mercado si se introduce un techo de precios, según el portavoz presidencial ruso Dmitri Peskov. El país no suministrará petróleo y combustible a pérdida.

«No trabajaremos en condiciones que no sean de mercado», señaló el vice primer ministro Alexandr Novak, ya que «esto destruirá completamente el mercado», y los consumidores de la UE y EEUU sufrirán aún más el aumento de los precios.

«Todo el mundo teme que Rusia no tenga tiempo de reconstruir los flujos de exportación a los mercados asiáticos para cuando se impongan las sanciones de la UE, y tenga que recortar las exportaciones como en marzo y abril de este año. Esto agravará el déficit en el mercado mundial y hará que los precios se disparen», explicó Yushkov.

Detalló que ahora se suministran a Europa cerca de dos millones de barriles diarios de petróleo ruso que tendrán que ser reorientados a los mercados asiáticos antes del 5 de diciembre.

«Si los países asiáticos deciden comprar al precio fijado por Occidente, Rusia dejará de suministrar. Si los países asiáticos no obedecen al G7 y siguen comprando nuestro petróleo a precios normales, habrá problemas con el transporte de materias primas debido a las sanciones. Sea como sea, se está formando una ‘tormenta perfecta’ en el mercado del petróleo», advirtió el experto.

Colonialismo del G7 y desobediencia asiática

El experto comentó los intentos de los países G7, en particular de EEUU, de persuadir a Pekín y Nueva Deli de unirse al tope de precio del petróleo ruso. Si bien Rusia es el mayor importador de petróleo a China por tercer mes consecutivo y ocupa el tercer lugar en las importaciones a la India.

«El G7 está empezando a dictar las condiciones a todo el mundo. Huele a colonialismo», indicó Yushkov.

Sin embargo, el experto duda que el G7 logre convencer a China y la India de que bailen a su son.

China no se negará a comprar petróleo ruso por vía marítima; sin embargo, es más probable que a partir de ahora lo hagan las empresas chinas más pequeñas, de segundo nivel, en lugar de las grandes para salvarlas de las consecuencias tóxicas, consideró el experto.

«Porque China, por un lado, dice que las sanciones son ilegítimas. Pero, por otro lado, es muy cauteloso al respecto», señaló el experto.

En cuanto a la India, el problema de asegurar el transporte de petróleo ruso por mar se resolvió en marzo-abril, cuando los indios empezaron a comprar activamente petróleo ruso con descuento, indicó al detallar que las empresas rusas empezaron a asegurar el transporte de petróleo ruso con garantía estatal, y la India se mostró satisfecha con ello.

«Lo más probable es que la India no se sume a esas iniciativas y siga ignorándolas», opinó Yushkov.

Según el experto, ambos países comprenden cómo les resultará al final si se unen a la propuesta del techo de precios.

«Ahora pueden comprar petróleo ruso a 70-80 dólares el barril, cuando el precio de mercado es de 110 dólares. Al adoptar la idea de un techo de precios, perderán esa oportunidad. Si Rusia no consigue mantener el petróleo en Asia, recortará fuertemente la producción. La escasez de oferta en el mercado mundial también aumentará el precio del petróleo de otros proveedores: subirá a 150-200 dólares por barril», concluyó ígor Yushkov.

Esto podría aumentar la escala de la crisis energética: no solo Europa se encontrará en el epicentro de esta tormenta energética, sino también los países asiáticos. No obstante, los países más ricos tendrán ventaja, finaliza el medio Vzgliad.

(sputniknews)

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