Este miércoles, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, perdió los estribos y se enfadó con el representante permanente de Bolivia en el organismo, Héctor Arce, durante una sesión del Consejo Permanente.

En la reunión, Arce reiteró el pedido de su país para que se le entregue «la información referente» al proceso de auditoría electoral que la OEA hizo a las elecciones de octubre de 2019, en el que concluyó que hubo irregularidades y emitió un informe que, a juicio de Bolivia, contribuyó al golpe de Estado en contra de Evo Morales.

«Estamos hablando de la primera vez en casi 75 años de la Organización de Estados Americanos que un hecho concreto realizado por la Secretaría General ha generado en 12 horas un quiebre constitucional de una democracia», enfatizó Arce.

Asimismo, añadió que en 12 oportunidades han solicitado la entrega de los documentos que sirvieron de base para redactar el reporte de la misión electoral. «No hay razón de que no se nos dé acceso a la información (…). No podemos dejar pendiente un tema de semejante magnitud», comentó.

De inmediato, Almagro pidió la palabra y comenzó, de manera calmada, a enumerar las presuntas irregularidades encontradas en ese proceso electoral de Bolivia, entre ellas «el debilitamiento de la autoridad electoral, la paralización dolosa al sistema de transmisión de resultados, servidores clandestinos, manipulación de servidores ocultos», entre otras.

Luego, su actitud cambió y, visiblemente exaltado, manifestó: «Estas son las irregularidades que se encontraron en 1.000 páginas, están en las 1.000 páginas, véalas señor representante permanente».

Según Almagro, «la información es pública»; y se quejó de estar tratando continuamente el tema. «No hay margen para lo que usted dice, señor, no lo hay», insistió.

Asimismo, pese a resaltar las presuntas irregularidades en el proceso electoral —que han desmentido estudios independientes— y aunque la OEA instó a anular los resultados de las elecciones y convocar nuevos comicios, manifestó que la organización que dirige fue «la única» que «pidió que se respetara el mandato constitucional de Evo Morales».

Una comisión

«Siento el enojo, la molestia y la desesperación del señor secretario general, no es un tema personal contra nadie», dijo Arce luego de la intervención de Almagro.

Tras ello, el representante de Bolivia sugirió crear una comisión de varios países para zanjar definitivamente el tema.

«Este es un tema que no puede quedarse así y no se va a aplacar por mucho que las autoridades se enojen», insistió.

A continuación, intervino la representante de México, Luz Elena Baños Rivas, quien comentó la actitud adoptada por Almagro en contra de Arce.

«Hemos visto con preocupación perder el control al secretario general y perder la brújula, en un intento de acallar al representante de un Estado. Si no tiene de qué preocuparse, ¿por qué reacciona con esta pobre conducta?», dijo y pidió que tenga «una conducta adecuada» a su investidura.

(RT)

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