El filósofo y analista político Miguel Ángel Pérez Pirela, en su programa Desde Donde Sea, aseguró que, de cara a las elecciones presidenciales en Brasil, que se celebran este domingo, el candidato Luiz Inácio «Lula» da Silva tiene a su favor el cuestionable legado de inflación, pobreza y desempleo –amén de las muertes causadas por su negación a la pandemia– dejado por Jair Bolsonaro.

Para ahondar en su argumento refirió un informe de la cadena RT elaborado a partir de datos oficiales en el que se concluye que durante la gestión del actual presidente brasileño se profundizó la emergencia alimentaria, aumentaron la pobreza y la inflación, se redujo el desempleo y la economía sufrió el impacto negativo provocado por la pandemia, que dejó más de 600.000 muertos en el país.

Siempre siguiendo esa compilación indicó que en el presente, cerca de 33,1 millones de brasileños (15 % de la población) padecen hambre y de ellos, 3,9 millones enfrentan condiciones de gravedad, porque la falta absoluta de alimentos se prolonga por uno o más días.

El experto señaló que el Banco Central de Brasil estima que al cierre de 2022 la inflación alcanzará el 7,1 %, al tiempo que el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) reportó en julio que en el país hay 9,9 millones de personas desocupadas, que representan el 9,1 % de la población económicamente activa.

A esto agregó que el 39,8 % de la población en edad de trabajar –unos 13,1 millones de personas– labora en el mercado informal, lo que la mayor parte de las veces se traduce en condiciones de vida precarias.

La descripción de este panorama socioeconómico fue el preámbulo que le permitió precisar los dos aspectos en los que se ha centrado la campaña de Lula: vender un mensaje de esperanza asociado a la recuperación de las condiciones de vida y presentar una propuesta generalista, capaz de convencer a sectores centristas antibolsonaristas no partidarios de la izquierda, sin traicionar a su base histórica de apoyo.

En su criterio, para lo primero, más allá del desastre dejado por Michel Temer y Bolsonaro, el expresidente tiene a su favor las innegables mejoras socioeconómicas que experimentó el pueblo brasileño durante su gobierno y el de Dilma Rousseff. 

(LaIguana.TV)

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