La tarde de este lunes, el presidente colombiano, Gustavo Petro, recibió en el Palacio de Nariño al secretario de Estado de los Estados Unidos, Antony Blinken, quien aterrizó en Bogotá en el marco de una gira en la que también visitará Chile y Perú.

Según el reporte de la Cancillería de Colombia, el encuentro, del que también participaron la vicepresidenta Francia Márquez y el canciller Álvaro Leyva, comenzó poco después de las 2:00 pm, hora local y se extendió por varias horas.

Uno de los temas centrales fue la lucha antidrogas, devenida en foco de fricciones entre Washington y Bogotá incluso en foros internacionales. Según declarara Petro, su administración considera que los esfuerzos para erradicar el flagelo deben concentrarse en «perseguir a los dueños del narcotráfico», lo que pasa por disponer de «aparatos de inteligencia capaces» de ubicar a los cabecillas.

El mandatario abogó por un enfoque «más flexible» que responda a «una visión más integral del problema del consumo y la producción de drogas», que no criminalice «al campesino productor de hoja de coca» y subrayó que en el caso colombiano, eso implica tanto una reforma agraria que democratice el acceso a la tierra como una campaña de sustitución de cultivos.

«Son dos puntos del proceso de paz, que en su momento fueron dialogados también con el gobierno de Estados Unidos y el gobierno de [Juan Manuel] Santos, que hoy queremos poner en plena vigencia. La paz hoy afecta, en mi opinión, de manera positiva, una nueva manera de entender la lucha contra las drogas», detalló.

Argumentó, asimismo, que en la nación vecina el narcotráfico se puede dividir en «el proletariado del narcotráfico», del que forman parte personas empobrecidas pertenecientes a sectores vulnerables, que son incorporadas al narcotráfico a veces «de manera armada» y otras tantas por medio de los cultivos, y los verdaderos dueños del negocio. 

El mandatario argumentó que en la escala más baja de la estructura criminal «se desarrolla buena parte de la violencia» que azota a Colombia, y produce «la mayor parte de las víctimas» letales, desplazamientos forzados y otras violaciones a los derechos fundamentales de los ciudadanos.

A modo de contraste indicó que al otro lado del péndulo, donde se acumula «el capital del narcotráfico», están «los verdaderos dueños» del negocio ilícito, que no participan de las acciones de violencia armada y probablemente «han estado en estos salones del Palacio de Nariño, como han estado en el conjunto del poder político de Colombia y quizás hoy en otros poderes políticos fuera de Colombia».

De su parte, Blinken calificó como «buena» la reunión con los altos miembros del gobierno colombiano y apuntó que sirvió «para profundizar» la «cooperación en la defensa de la democracia y los derechos humanos, la promoción de la acción climática, el apoyo a la paz y la reconciliación sostenibles e inclusivas, y el abordaje de la migración irregular».

El funcionario estadounidense arribó a Colombia sobre la 1:00 pm de este lunes al Comando Aéreo de Transporte Militar de la Fuerza Aérea, donde fue recibido por el vicecanciller Francisco Javier Coy y permanecerá en suelo neogranadino hasta este martes, desde donde seguirá primero a Chile y luego a Perú.

De acuerdo con un comunicado del Departamento de Estado, Blinken abordará en Bogotá las «prioridades compartidas de apoyar gobiernos democráticos fuertes y el respeto de los derechos humanos en todo el hemisferio occidental», así como «la crisis climática» y temas de salud y seguridad.

De acuerdo con la versión oficial, Washington estaría interesado en cooperar con el país suramericano para implementar «de manera más completa» el Acuerdo de Paz de 2016 suscrito entre el Estado colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y atender la migración irregular, particularmente a través del Estatuto Temporal de Protección para Migrantes Venezolanos, al que la Casa Blanca valora como «un modelo para la región».

(LaIguana.TV)

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