A fines de aclarar el camino seguido por Washington para desplazar a Rusia como proveedor energético en Europa, el filósofo y analista político Miguel Ángel Pérez Pirela, en su programa Desde Donde Sea, rememoró que Angela Merkel y Vladimir Putin suscribieron un segundo acuerdo para que Gazprom y un conjunto de empresas alemanas desarrollaran una tubería paralela al Nord Stream en el Báltico, terreno de añejas disputas de la OTAN, primero con la Unión Soviética y ahora con Rusia.

A lo anterior agregó que el golpe de Estado de 2014 en Ucrania y el reintegro de Crimea a la Federación Rusa a través de un referéndum no reconocido por Occidente, fue la excusa que esgrimió el gobierno de Donald Trump para imponer severas sanciones que supusieron la suspensión de la construcción del South Stream y ya apuntaban contra el Nord Stream 2.

Este hecho fue reseñado por la Agencia France Press (AFP) de la siguiente manera: «El presidente Donald Trump firmó (…) sanciones de Estados Unidos contra las compañías que construyen un gasoducto entre Rusia y Alemania, que según el Congreso podría dar al Kremlin una influencia peligrosa sobre los aliados europeos.

Las sanciones, a las que se opone la Unión Europea, se incluyeron en un extenso proyecto de ley de gastos de defensa para el año fiscal 2020 y alcanza a compañías que construyen el ducto Nord Stream 2 en el Mar Báltico».

(LaIguana.TV)

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