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El momento del parto es una de las cosas que más atemoriza a una mujer, tanto por el dolor que este causa como por los posibles riesgos que se pueden presentar en el proceso de alumbramiento.

 

Esto es un asunto natural, como cualquier mamífero, la mujer es capaz de dar a luz como lo ha hecho por cientos de años en solitario o con asistencia.

 

En los canales de video de internet se han publicado casos de mujeres en los que los partos han ocurrido en carros, trenes, aviones o simplemente en la calle, y luego estas se recuperan y son trasladadas a un centro de asistencia. Entonces, la situación no es tan difícil.

 

El Gobierno Nacional ha buscado promover el parto natural por encima de la cesárea en los hospitales públicos a través del programa Ruta a la Maternidad. También existen organizaciones que contribuyen a que las venezolanas tengan un parto humanizado.

 

De acuerdo con el director de la Maternidad Concepción Palacios, José Luis Odreman, 60% de las mujeres paren en ese lugar, mientras que a 40% se les practica cesárea. Esta última cifra es aún muy elevada para la recomendación de la Organización Mundial de la Salud, que sugiere que el porcentaje de cesáreas sea entre 10% y 15%.

 

Sin embargo, Odreman explica que esta cifra en la Maternidad se debe a que ingresan madres adolescentes cuyos cuerpos no están aún desarrollados y se hace difícil la labor del parto, por lo que se recurre a la cesárea para salvaguardar la vida de la mujer y el bebé.

 

 

NO QUIERO DOLOR

 

De acuerdo con una encuesta realizada por el diario Ciudad CCS a 20 mujeres entre 18 y 37 años, algunas con hijos, 14 expresaron que prefieren la vía natural que significa el parto vaginal, mientras que el resto prefirió cesárea, y la razón radica en que les da miedo el dolor.

 

Quienes dijeron que le tenían miedo al dolor del parto fueron jóvenes menores de 25 años. Pero las mujeres que sugerían el parto natural para traer al mundo un bebé expresaron que la mujer se recupera más rápido y el cuerpo no sufre tanto daño.

 

Así pues, el malestar al que se refieren son las contracciones del útero, proceso fundamental en el devenir de todo parto, que anuncia el inicio del proceso de alumbramiento. Si son contracciones de parto verdadero, lo más probable es que la madre sienta dolor, lo cual es completamente normal.

 

“Además, hay que pensar en el recién nacido, es él quien decide cuándo nacer y no cuando la madre decida. Claro está que si el parto presenta problemas se procederá a la cesárea”, dijo.

 

ESA FISURA MOLESTOSA

 

La episiotomía es una incisión que se practica en el periné de la mujer, partiendo de la vulva hacia el ano, con el fin de facilitar la expulsión de la criatura. Este tipo de praxis quirúrgica se está tratando de evitar en la Maternidad Concepción Palacios, afirma Odreman.

 

Las madres primerizas son las que más probabilidades tienen de salir con unos molestos puntos en la zona perineal producto de esta intervención, aun cuando esta no lo necesitase.

 

Sin embargo, en los hospitales públicos esta práctica se está evitando. “En la Maternidad se está limitando realizar este tipo incisiones. Sabemos lo complicado y doloroso que es la recuperación para la mujer. Además esto puede acarrear problemas para la madre pues se puede infectar o desgarrarse la membrana”, comentó Odreman.

 

INDUCIR EL PARTO

 

Los partos pueden inducirse a través de una especie de droga conocida como Pitocín, para que la labor de dar a luz comience. El profesional de la salud podrá recomendar esto si la mujer tiene problemas médicos que puedan perjudicar su salud o la de su bebé, o si el embarazo dura más de 42 semanas.

 

Según portales web, en algunos centros están programando inducciones antes de lo necesario o recomendado, sin justificación médica. Si el embarazo es sano, es mejor que el parto comience por sí solo. Si el médico habla de la inducción del parto, es sugerible preguntar si puede esperar hasta al menos 39 semanas pues eso le da el tiempo al bebé para terminar su desarrollo.

 

DIFERENTES FORMAS DE PARIR

 

Existen diversas formas para parir, la más conocida por la ciencia occidental es la litotomía (en la que la mujer toma una posición acostada). Pero se sabe que esta posición favorece más al personal médico que a la madre, y hasta nuestros días se sigue usando, aun cuando se conoce que existe una forma natural como la vertical, en la que la gravedad favorece la salida natural del niño, usada también por los indígenas y otras culturas.

 

Odreman adelantó que en la Maternidad se tiene proyectado acondicionar una sala para dar el servicio de parto vertical.

 

“Quisiéramos tener el parto vertical. Hemos pensado hacer una modificación en la zona de parto para que haya el parto vertical, y eso implica una preparación previa a todo el equipo de salud para que esté al tanto de este tipo de procedimiento. Eso lo tenemos en planes”, dijo.

 

Igualmente tienen previsto el parto en agua. “Tenemos aún eso en proyecto, para comenzar con esos trabajos. La idea es que haya el consentimiento de la madre para que pueda hacer una elección, pues es parte del derecho del paciente”, explicó.

 

También existe el parto en agua caliente, en el propio hogar, en hospitales o en centros privados.

 

Vale recordar que el entorno de la madre en el momento del parto debería ser de tranquilidad, sin prisas, en intimidad y confianza, con luz suave, pocas personas, pertenecientes a su entorno cercano, en la que pueda elegir una posición cómoda para ella.

 

Las doulas y parteras contribuyen a la labor

 

Las doulas son personas que proporcionan apoyo físico y emocional a las mujeres durante el embarazo, parto, y postparto. Ellas tienen una titulación no validada, por ahora, en Venezuela, y no tienen permiso de hacer ningún procedimiento quirúrgico. Se trata de un acompañamiento al obstetra. Mientras que las parteras son figuras independientes que pueden actuar a todo nivel en un parto.

 

Este era un oficio, que podría considerarse doméstico, en donde las mujeres familiares o allegadas ayudaban a dar a luz. Zenovia Toro es partera y doula, vive en Caracas, y cuenta que desde que parió a sus hijas quiso dedicarse a este oficio con la intención de compartir y apoyar a otras madres en este proceso natural. “Una de las cosas que para las madres es importante es que quieran parir y tienen que hacerse responsables de lo que sucede. Esa responsabilidad tiene que ver con un estado interno de aceptación”. Para ella no existen complicaciones sino interferencias en los partos, pues se trata de un proceso natural. Ella se dirige al lugar donde la madre desea dar a luz, acompañando los procesos en casas clínicas u hospitales. Indicó que la mujer proporciona todos los medios para que su bebé nazca bien. “En el proceso de un parto o la experiencia de un embarazo todo se trasforma, así que uno se dispone a ese cambio en nombre de Dios. Eso es acondicionar y estar cómodo”, agregó.

 

Cesárea, la última alternativa para el nacimiento de un bebé

 

Mariana Martínez tuvo a su hijo por cesárea. Su médico le dijo que el embarazo estaba normal, que el 12 de enero de 2015 estaba programada la salida del bebé.

 

“Para ese entonces yo tenía 31 semanas de embarazo. Estaba nerviosa por todo. Me decían que parir era doloroso y que con la cesárea estaría bien, pues me queda una marquita chiquitica y no se me notaría mucho”, comentó.

 

Ella vive en el este de Caracas y visitaba una clínica privada a la que ella tuvo que recurrir para acomodar los papeles con el seguro de Hospitalización, Cirugía y Maternidad para su parto.

 

“Al parecer se me presentó un problema con la placenta y el 12 de enero me hicieron la cesárea tal cual el médico me dijo.

 

Estuve anestesiada y no tuve esa oportunidad de tener el primer contacto con mi bebé. Aunque por otra parte también estaba con la idea de que esa era la mejor opción. Cuando desperté sentí en mi vientre mucho dolor por los puntos. Al regresar a casa tuve que cuidarme muy bien eso, pero igual se me infectó y estuve padeciendo por dos meses. Creo que hubiese preferido parir de un solo dolor y ya”, expresó la mujer de 26 años de edad.

 

La cesárea es un tipo de parto en el cual se practica una incisión quirúrgica en el abdomen y el útero de la madre para extraer uno o más bebés. Suele practicarse cuando un parto vaginal podría conducir a complicaciones médicas.

 

Esta práctica se ha vuelto común en algunos centros de salud. Sea porque la madre lo prefiera o por complicaciones en el parto.

 

Esta intervención tiene un costo mayor que el de parir de forma natural, su precio oscila entre 80 mil y 120 mil bolívares, de acuerdo con las consultas en algunos centros de salud privados.

 

José Luis Odreman, director de la Maternidad Concepción Palacios, sugiere que este tipo de práctica no debería ser a capricho de la madre pues hay que pensar en el desarrollo del bebé. Esto debe ser una decisión exclusiva del especialista y no un capricho de la madre.

 

En este sentido, las venezolanas deben tener en cuenta que las cesáreas se aplican en casos en los que: existan más de un bebé y que la criatura sea muy grande, cuando el bebé viene de nalgas o transversal, o si existe placenta previa. También cuando existe una anomalía fetal, o si la madre tiene VIH, y si han habido otras cirugías uterinas, de lo contrario siempre es sugerible un parto humanizado.

 

(Ciudad Ccs)

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