¿Cuánto dinero público gasta Colombia en los venezolanos que han migrado hacia su territorio y, en contrapartida, cuánto dinero público gasta Venezuela en los colombianos que viven acá? Una comparación simple de las cifras desmonta por completo la matriz de opinión según la cual Venezuela es un Estado paria que está causando problemas graves a sus vecinos. La realidad es muy distinta, aun en medio de las agudas dificultades económicas.

 

El comediante Benjamín Rausseo, “el Conde del Guácharo”, lo expresó en son de broma, cuando dijo que si el problema eran los seiscientos mil venezolanos que viven ahora en Colombia, Venezuela puede repatriarlos, a cambio de que Colombia hago lo mismo con los seis millones de neogranadinos que residen desde hace mucho más tiempo en el territorio nacional.

 

El ministro del Poder Popular para la Comunicación e Información, Jorge Rodríguez, hizo una comparación análoga, pero sin chiste, muy en serio: buena parte de esos seis millones y medio de ciudadanos originarios de Colombia, Ecuador y Perú que residen en Venezuela, reciben beneficios de los avanzados programas de asistencia social del Gobierno de Venezuela, mientras los gobiernos de estos tres países se quejan de una supuesta ola migratoria de venezolanos hacia sus naciones.

 

Se estima que 20% de las viviendas otorgadas hasta ahora por la Gran Misión Vivienda Venezuela, lo que implica una cantidad superior a 430 mil unidades, han sido asignadas a familias de origen colombiano.

 

En Colombia no existe un programa que pueda compararse con la GMVV, ni siquiera para los ciudadanos colombianos, de manera que mucho menos podría esperarse que algún venezolano sea beneficiario de una vivienda en ese país. Colombia sí ha brindado a los migrantes venezolanos que carecen de alojamiento la posibilidad de quedarse en carpas en el municipio Villa del Rosario, donde también han operado varios refugios con capacidad para unas 700 personas que vayan de paso.

 

De la misma manera, el ministro estimó que mensualmente un millón de cajas de alimentos de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) son entregadas a personas de esta nacionalidad que residen en Venezuela. Esto tendría un costo estimado en 25 millones de dólares mensuales, unos 300 millones al año.

 

La cifra mensual de las cajas CLAP equivale prácticamente al total de la que el gobierno de Estados Unidos dice haber entregado a Colombia (26 millones de dólares)  para ayudarla a sobrellevar la “crisis humanitaria” que han generado los migrantes venezolanos en la frontera, según una información publicada por El Nacional el pasado mes de julio.

 

Llevando la cuenta

Algunos críticos en las redes sociales han salido a cuestionar al ministro Rodríguez por “echarle en cara” a los colombianos las viviendas, los alimentos y otros beneficios que se les han otorgado. En rigor, es una actitud recíproca con la de los gobiernos vecinos, especialmente el de Colombia, que lleva un registro exhaustivo de todo lo que gasta en los venezolanos migrantes.

 

En febrero de este año, con gran despliegue de medios de comunicación, el Gobierno del entonces presidente Juan Manuel Santos se ufanó de estar ayudando a los venezolanos en Cúcuta con alojamiento y refrigerios durante un máximo de dos noches para lotes de 240 personas cada vez.

 

En esa oportunidad, las autoridades colombianas reseñaron con lujo de detalles todo lo que se les entregó a los venezolanos en dificultades: “Se aplicaron 111 mil 827 dosis de vacunas a venezolanos en todo el país con un costo de 1 mil 762 millones de pesos, 24 mil 727 recibieron atención de urgencias, 7 mil 732 fueron inscritos al Sistema de Salud Colombiano con Permiso Especial de Permanencia (PEP), 4 mil 149 de ellos recibieron atención en primeros auxilios por parte de la Cruz Roja Colombiana y la Defensa Civil desde julio del año pasado. También se distribuyeron 9 mil 54 preservativos en Norte de Santander”.

 

La verdad de la atención médica

Otro dato contundente presentado por el titular del Minci se refiere a la realidad de la frontera en materia de servicios de salud.

 

Las autoridades colombianas insisten en dibujar un panorama según el cual miles de personas cruzan la frontera hacia Colombia en procura de atención médica. La verdad es que el flujo sigue siendo inverso. Una enorme cantidad de personas residentes de Colombia continúa trasladándose al lado venezolano para obtener atención médica gratuita en los centros de salud venezolanos. Son más de 29 mil 500 consultas que se han realizado en los estados Zulia, Táchira, Apure y Amazonas, es decir, a todo lo largo de la línea de 2 mil 200 kilómetros que marca el límite entre los dos países.

 

Pese a las versiones contrarias, esta corriente se sigue produciendo porque la atención médica en Colombia no baja del equivalente a 30 dólares, mientras en Venezuela es gratuita en las dependencias estatales.

 

Buena parte del flujo de Venezuela hacia Colombia relacionado con la salud tiene su razón de ser en el contrabando de medicamentos. Tal como ocurre con rubros alimenticios y otros bienes de primera necesidad que escasean en Venezuela, muchas medicinas desaparecidas de las farmacias nacionales se expenden en Colombia como parte del gigantesco negocio del comercio ilegal.

 

También, se consiguen en Colombia los medicamentos que no pueden ser importados por Venezuela debido al bloqueo financiero que se ha desplegado contra el país.

 

(LaIguana.TV)

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