JULIO-IGLESIAS-PODEMOS-C.jpg

El pelúo que ha puesto a temblar a los pelucones de España.- Abogado, politólogo y profesor universitario, Pablo Iglesias, el líder del dinámico partido ibérico Podemos, ha alcanzado un liderazgo que ya lo proyecta como opción de primer orden para la presidencia del Gobierno Español. La derecha, desesperada, lo tilda de chavista a ver si logra pararle el trote. 

 

Para quienes tuvimos la gran suerte de vivir los vibrantes acontecimientos políticos de finales de siglo en Venezuela, la situación actual de España nos resulta familiar. Tal como ocurría entonces por acá, la clase política dominante ibérica está enloquecida, no sabe qué hacer, se encuentra en desbandada, se comporta como la atribulada tripulación de un barco que se está yendo a pique, azotada por la marea embravecida de un pueblo. En 1998, adecos, copeyanos y afines identificaron su desgracia en la persona del comandante Hugo Chávez Frías. En la España actual, los cabecillas del Partido Popular, del Partido Socialista Obrero Español y de sus derivados también enfocan su horror de náufragos en una persona específica: Pablo Iglesias.

Iglesias es un madrileño de 36 años, tiene una barba poco prolija y el cabello largo recogido en una cola de caballo. Es un pelúo de la subespecie académica, pues es abogado, politólogo y profesor de la Universidad Complutense de Madrid, y ha puesto a correr a los pelucones españoles al constituirse en opción de primer orden para alcanzar la presidencia del Gobierno. El origen de su liderazgo es muy distinto al de nuestro Chávez, pero el efecto que está causando es muy parecido. Irrumpió sin pedir permiso en la escena política española y está a punto de barrerla por completo.

La dirigencia amenazada quiere creer que su problema es Iglesias. Claro, siempre es más fácil descalificar a una persona que analizar por qué la mayoría del país les ha quitado el apoyo que le había otorgado a estas élites desde la muerte de Francisco Franco, hace ya casi cuatro décadas. En la campaña contra el líder del nuevo partido, denominado Podemos, naturalmente no han faltado las referencias a la Revolución Bolivariana. En la prensa defensora del statu quo habitualmente se habla de Iglesias y de sus compañeros de lucha como de terroristas que pretenden inocular al Viejo Continente con el virus mortal del chavismo.

El comunicador alternativo español Fernán Chalmeta lo explica de esta forma: “Podemos es algo bastante más que Pablo Iglesias, quien ha emergido como la figura más mediática dentro de una dirección en cierta medida colegiada. Podemos encarna y refleja la ola de ilusión y esperanza de cambio del régimen político nacido en 1978. Expresa el descontento social en el que se hunde el país, y significa la posibilidad de cambiar realmente a España y al sur de Europa mediante la conquista electoral de las instituciones. Es una opción clara para truncar las políticas neoliberales, asegurando los derechos sociales para el conjunto de la población y no solo para las élites”.

Pere Rusiñol, integrante de una cooperativa de periodistas españoles, refuerza este criterio: “Iglesias representa la expresión más concluyente de que el régimen surgido de la Transición está en descomposición y que, en el mejor de los casos, solo podrá sobrevivir con un nuevo pacto pseudoconstituyente. También representa el malestar de amplias capas de la población que han visto cómo se deteriora su nivel de vida y no ven ningún horizonte de mejora por muchas consignas que lance la propaganda oficial”.

Pero, ¿qué mejor que una autodefinición para tratar de entender quién es Iglesias? Veamos: “He dedicado mucho tiempo a estudiar el funcionamiento de la democracia y la geopolítica mundial —dice en la web—. Estoy plenamente convencido de que la política cuando no la haces tú mismo, te la hacen otros en tu contra. Eso ocurre a día de hoy en Europa y en España. Nos han robado la poca democracia que teníamos y, con ella, el poder para defenderla”.

 

Por Clodovaldo Hernández

 

(Ciudad CCS)

Comentarios Facebook