Se pueden decir muchas cosas sobre el movimiento #MeToo (y, si te pasas habitualmente por internet, sabes que se dicen muchas cosas sobre el movimiento #MeToo), pero una de las más elocuentes quizás sea constatar cómo ha logrado cambiar el diseño y filmación de las escenas de sexo en Hollywood. Desde que afloraron las denuncias contra Harvey Weinstein a finales del año pasado y la cultura de comportamientos sexuales inadecuados, abusos y violaciones dentro de la industria del cine captó la atención de los medios, los estudios han tenido que ponerse las pilas para reforzar la sensación de seguridad de sus trabajadores.

 

Si bien las llamadas cláusulas de desnudez que se incluyen en los contratos de actores y actrices cuando el proyecto contempla la filmación de escenas de sexo han sido objeto de revisión para otorgar más poder a los intérpretes –especificando y limitando lo que se les exigirá, así como la eliminación permanente de material grabado y no utilizado (cuestiones que, como muchas actrices cuyos derechos fueron vulnerados saben, a veces no se cumplen diligentemente)–, muchas otras cuestiones todavía quedan por abordar. Conscientes de ello, en HBO han decidido ir un paso más allá con la creación del puesto de “coordinación de intimidad” en sus rodajes.

 

Según se cuenta en un reportaje de Rolling Stone, la figura de la coordinadora de intimidad fue creada para el rodaje de la segunda temporada de The Deuce, la serie de David Simon (The Wire) que pone el foco sobre el nacimiento de la industria de la pornografía cinematográfica. Un asunto donde, precisamente, la vulnerabilidad de las actrices, las cuestiones de abuso y manipulación y la perspectiva de género reciben bastante atención argumental.

 

Fue la preocupación de algunas actrices, como Emily Meade, lo que llevó a los responsables de la serie a contactar con Alicia Rodis, su futura supervisora de escenas de sexo. Rodis ayudó a fundar en 2016 la organización benéfica Intimacy Directors International, una iniciativa que busca instaurar una serie de procedimientos y prácticas comunes en la manera de representar escenas sexuales en películas, series y obras teatrales. Ella, una veterana actriz doble de acción y coordinadora de peleas, antes de asumir su nueva tarea se ha formado con psicólogos, abogados, asistentes sociales y trabajadoras sexuales para abordar todas las cuestiones que pueden surgir durante la filmación de una escena de sexo, del consentimiento a la comodidad de los intérpretes.

 

Rodis se ha encargado desde la supervisión del guion a mantener reuniones con los intérpretes implicados, organizar grupos de discusión y estar presente en plató durante la grabación de las escenas delicadas, hasta cuestiones más prosaicas como llevar unas rodilleras, spray bucal y lubricante para Meade cuando tenía que rodar una felación. “Es como tener una madre o una hermana en el plató”, dice la actriz. “No es que haga nada radical, sino simplemente tener ahí a alguien más que se preocupa por ti aparte de ti misma. No debería ser tan excepcional que alguien te dé algo para cubrirte las partes privadas. Tener a alguien que lo haga, ese gesto, ayuda”.

 

Simon, el showrunner de The Deuce, quedó tan encantado con el trabajo de Rodis que ha declarado que no piensa volver a trabajar sin coordinadora de intimidad en el plató. La propia supervisora afirma no haber sido consciente de la importancia de su labor hasta ver lo necesaria que era. “No sabía cuántas de estas cosas se ignoraban sistemáticamente, y durante cuánto tiempo. En los sets de rodaje se crean dinámicas de poder, hay mucha presión e impera el sentimiento de que [como actor] estás ahí atrapado y debes hacer lo que te pidan”, cuenta en Rolling Stone.

 

HBO ha decidido replicar el puesto de coordinación de intimidad en todas sus producciones futuras. Rodis volverá a ejercer el mismo puesto en la serie de Watchmen que prepara Damon Lindelof y en la película de Deadwood comandada por David Milch. Además, está formando a otras profesionales para que hagan lo propio en proyectos del canal como Jett y Euphoria. 

 

De este modo, quieren acabar con situaciones como las que relata Rodis. “En los momentos de intimidad, de besos a la escena de sexo más intensa, la práctica habitual de los directores ha sido decir: ‘Haz aquello con lo que te sientas cómoda, déjate llevar’. Pero si no le das a alguien un mapa, una salida o una voz, simplemente pedir a los actores que se restrieguen y se enrollen… ¿Acaso estás pidiéndoles que hagan un trabajo sexual? ¿O contando una historia a través de sus movimientos?”, explica. “Si en tu plató no hay coordinador de intimidad, en el mejor de los casos puede que no seas capaz de contar la historia que quieres contar. En el peor, tus actores están sufriendo abuso físico”.

 

(El Mundo.es)

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